REVOLUCIÓN NO VIOLENTA Y CAMBIO INTEGRAL

REFLEXIÓN ENMARCADA EN EL CONTEXTO ACTUAL DE OCCIDENTE

desobediencia-civil

Fuente de la imagen: https://laklave.wordpress.com

No podemos ni debemos de confundir la lucha no violenta o la resolución pacífica de los conflictos, con el pacifismo de corte cristiano de “pongo la otra mejilla”, si así lo hiciéramos, estaríamos errando en el entendimiento o interpretación de este texto

Hace ya mucho tiempo que tenía ganas de escribir un artículo como este, artículo que intenta presentar una reflexión estratégica y moral de como transformar la realidad existente, y de como también, debemos de estructurar una alternativa radical que vaya al origen de los problemas y los conflictos violentos, analizando, el porque los movimientos liberadores, casi siempre, han recurrido al uso de la violencia para intentar alcanzar sus justos objetivos.

Por lo tanto, siendo consciente de lo problemático y del tabú que supone en el mundo libertario hablar de la lucha no violenta- al identificarla única y exclusivamente con el movimiento hippie-, lo que pretendo con este texto es estructurar una base teórica desde una perspectiva ecosocial, que ofrezca a los y las libertarias una forma de enfrentarse a la dominación ecológica, patriarcal y social sin recurrir a la confrontación armada, siendo conscientes, del contexto actual y la estrategia a seguir en el sur de Europa en el siglo XXI.

Pues bien, el término revolución significa etimológicamente-aunque nos quieran hacer pensar que significa cambio social por medio de la violencia- cambios bruscos y profundos en las creencias, valores y funcionamiento de una sociedad concreta, por otro lado,y si miramos en el título de este artículo, encontraremos que el concepto de cambio integral-o revolución integral que para mi viene a ser lo mismo-, significa una transformación de la sociedad que desde la base propone y busca un modelo asambleario, autogestionado, ecosocial y despatriarcalizado como alternativa al modelo extractivista, desigual, antiecológico y patriarcal que sufrimos en la actualidad.

Desgraciadamente, la historia de la humanidad es una concatenación de sucesos violentos ejecutados por el “homo sangrientus”, donde solo en la época más arcaica de nuestra especie , el paleolítico, el ser humano solía estructurarse en grupos donde primaba el apoyo mutuo, la cooperación frente a la competitividad y la cultura “matrilinial” frente a la patriarcal, cultura esta última, que se fue imponiendo a partir del meseolítico; decir en este punto, que una vez sobrepasado el paleolítico solo unas pocas sociedades siguieron funcionando acorde al “modo de vida paleolítico”, donde se practicaba una solidaridad orgánica. Con estas afirmaciones no quiero ni pretendo, hacer una mitificación de la cultura paleolítica ni del primitivismo, si no que por el contrario, intento ensalzar y rescatar lo positivo del uso de unos valores y formas de comportamiento totalmente válidas y aplicables a nuestro tiempo.

Si cogemos la máquina del tiempo y seguimos avanzando, la historia de la humanidad es una historia de guerras, conquistas, opresión del débil, violaciones, matrimonios forzosos, en definitiva, una violación sistemática de los derechos humanos y de nuestra dignidad colectiva como especie. El extremismo cristiano se convirtió en imposición de un credo mediante la violencia de las cruzadas, las monarquías autoritarias chinas sometieron a diversos pueblos durante cientos de años, los tan temibles mongoles sometieron a su vez a estos últimos, y romanos, visigodos y árabes conquistaron e impusieron sus creencias en la Península Ibérica durante siglos.

Más adelante no cesó la conquista y la opresión, una vez “recuperado” por los cristianos el territorio peninsular del dominio musulmán ,en 1492, se cometió uno de los mayores genocidios que ha visto nuestra raza, la conquista de América a manos del Reino de Castilla ,y de todos los pueblos que conformaban el reino, es importante por lo tanto, desmontar la historia y ser conscientes de que todos los pueblos oprimidos en un tiempo, por desgracia se tornaron en opresores; me gustaría por ello en estas líneas, recordar la participación activa que tuvieron en la conquista de Canarias( 1393) muchos vizcaínos y guipuzcuanos-los cuales fueron a su vez en un pasado cercano conquistados y oprimidos por la corona de Castilla-, conquista que por cierto supuso, la casi total aniquilación del pueblo guanche.

Es duro y difícil de asimilar, pero si seguimos avanzando en la historia nos encontramos como los americanos del norte oprimidos por los británicos, se volvieron opresores de filipin@s y cuban@s, o de como, holandeses anteriormente sometidos por los castellanos, ejercieron la dominación sobre distintas colonias alrededor del mundo. Los británicos que ahora hablan de democracia y barbarie terrorista, cometieron los mayores crímenes contra la humanidad en pro del mantenimiento de su Imperio mundial, hirientes son los casos de la India, Australia o Nueva Zelanda, por poner algunos ejemplos de los tantos que existen.

Los aztecas conquistados por los castellanos ,eran a su vez, conquistadores de otros pueblos, y así un gran sin fin de casos y ejemplos, que me llevan a enunciar que necesitamos de una profunda reflexión y estudio de nuestros fallos y atrocidades cometidas como especie. Podría seguir con diversos ejemplos en diferentes épocas de nuestra historia, pero cierto es que todos los ejemplos no caben en este papel, son innumerables.

Dicho lo anterior, y si dirigimos nuestras miradas a los movimientos de liberación de corte marxista-leninista que han ejercido la violencia a lo largo de la historia para conseguir sus objetivos, nos topamos con un sin fin de fracasos, grupos armados, que aunque en un principio podían ser apoyados y defendidos por una gran parte de la población afectada por el conflicto, con el paso del tiempo y al militarizar los escenarios políticos, o bien murieron por “perder el norte” en sus acciones violentas, o bien por el contrario, de éxito, es decir, revoluciones armadas como la rusa, la china o la cubana una vez  triunfaron o fueron controladas por los bolcheviques como en el caso de la rusa, con el paso de los años se convirtieron en regímenes autoritarios y militaristas que reprimían a todo movimiento disidente ,incluido el anarquista. Por lo tanto, en el caso de estos “fracasos liberadores” podríamos hacer uso de aquel dicho del despotismo ilustrado de “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

La reflexión es sencilla y a la vez complicada, si la sociedad civil, es decir nosotras y nosotros fuéramos educados/as en una cultura de la convivencia y la resolución pacífica de los conflictos, nadie participaría en las estructuras violentas y represivas que suponen en el Estado Español la Policía, la Guardia Civil o el Ejército.

Mucha gente que lea estas líneas pensará que soy un utópico sin remedio que vive en los mundos de yupi, pues bien decía un poeta sudamericano, que somos militantes de la vida y que no queremos que la canción se haga ceniza, por eso mismo, algunas y algunos creemos en las utopías emergentes y en la posibilidad de construir una sociedad filosóficamente anarquista, moralmente ecosocial y feminista, al igual, que actitudinalmente pacífica.

¿Quién quiere guerra, muerte y desesperación?, ¿ Quién pretende abrir heridas en vez de cerrarlas?, ¿Podemos amar la libertad y pensar que solo podemos conquistarla a punta de pistola?, ¿Cuándo pasamos la línea y dejamos de matar en nombre de la libertad de nuestro pueblo, nuestra clase o nuestra religión?, ¿Ejercer la tortura contra el enemigo reaccionario nos convierte en torturadoras?, ¿Somos una especie sin remedio que solo comprende los cambios mediante la violencia?, ¿Quién fabrica las armas de aquellos y aquellas que luchan por la libertad?, ¿Podemos hablar de un mundo eco-auto-sustentable ,y a la vez, hablar de una confrontación armada contra los Estados-Nación?.

Estas son algunas de las muchas preguntas que me dejo en el tintero de un tema,  la lucha armada como único motor de los procesos de cambio en el siglo XXI; tema que me ha perseguido a lo largo de varios años, y que aún a día de hoy aunque con las ideas más claras al respecto, sigo almacenando en mi interior multitud de dudas. Dudas que del mismo modo, se disipan en un contexto en el que un pueblo es obligado a defenderse frente a una agresión flagrante, diciendo de seguido, que es fundamental sopesar y repensar como ha de ser esa respuesta, contra quien y como han de organizarse los y las que respondan a dicha agresión, desde mi punto de vista, unos referentes o ejemplos al respecto, de como ha de articularse una respuesta armada en un contexto de guerra inevitable, sin olvidar los cuidados y la humanidad, son las YPG y las YPJ del Kurdistán. Por último, quiero llevar a cabo dos reflexiones enmarcadas en la realidad actual de Occidente:

1) ¿No resultaría más fácil defender nuestro modelo integral de cara a la sociedad, con una estrategia pacífica dejando en evidencia la violencia weberiana que representa el Estado, el capitalismo y el patriarcado?

2) ¿ De verdad pensamos que podemos vencer a los Estados modernos con sus métodos violentos en una confrontación directa contra ellos, sus ejércitos, su material militar de espionaje, etc?

Resumen aclaratorio sobre este texto extraído de un artículo de este mismo blog:

“Es fundamental entender que es imposible asegurar nuestra existencia como sujeto político , social y económico, si no aprendemos a desarrollar unas herramientas que posibiliten la resolución de los conflictos políticos por vías pacíficas, debido a que una realidad de conflictos continuos y armados, suponen un riesgo real de colapso ambiental y de involución en aspectos culturales, políticos, sociales y civilizatorios para todos los pueblos que se vean atrapados en dichos conflictos.

Con esto no quiero decir,que se puedan crear coyunturas donde la confrontación sea la única salida frente a una agresión, la autodefensa siempre es legítima, ahora bien lo que si quiero decir, es que en nuestras manos se encuentra la posibilidad de ser recordados/as como aquellos/as que buscaron la convivencia pacífica y la defensa de una sociedad justa, o por el contrario, como aquellos/as que aunque promovían la ausencia de explotación y la justicia social, se enrolaron en una espiral de violencia, muerte y destrucción, donde la inestabilidad hizo imposible la conformación de nuestro modelo de sociedad. No olvidemos, que los/as anarquistas estaban y están en contra de los ejércitos profesionalizados, y que un marco de guerra permanente, conllevaría y no nos engañemos, la conformación de una casta militar ,que aunque no profesionalizada, si se estructuraría como un gremio social con el paso de los años.

En este texto he hecho tanta referencia al tema del uso o no de la violencia, por lo que supone dicha temática en el movimiento anarquista, y por la necesidad que creo que existe a mi parecer, de trazar una estrategia inteligente y enfocada a la realidad en la que vivimos, donde seguramente, el boicot económico como consumidoras a las grandes empresas, la salida del trabajo asalariado debido a la conformación de cooperativas obreras o la creación de una red de salud y educación suponen, a mi parecer, las líneas por las que deberíamos de trazar en el Estado Español la estrategia libertaria, sin olvidar el contexto global, mostrando apoyo a aquellos modelos políticos como el kurdo que se encuentran en plena autodefensa de su modo de vida y sociedad, y que duda cabe, representan un referente para todas las libertarias”.

 

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