EL CULTURALISMO INTERNACIONALISTA COMO PARADIGMA IDENTITARIO

boina castellana

Reedición de dos textos publicados en El Rincón de Martinico, “El culturalismo desde una visión ecologista” : https://elrincondemartinico.wordpress.com/2014/09/08/el-culturalismo-desde-una-vision-ecologista/ y “Crítica al nacionalismo y su antagonismo con la izquierda marxista y no marxista” : https://elrincondemartinico.wordpress.com/2014/12/15/critica-al-nacionalismo-y-su-antagonismo-con-la-izquierda-tanto-marxista-como-no-marxista/

“Internacionalistas en el tiempo y bio-regionalistas en el espacio”

Cuando hablamos de ser internacioanalistas en el tiempo y bio-regionalistas en el espacio, lo hacemos concibiendo la lucha contra el capitalismo y el productivismo a nivel “macro” y la organización social, política y cultural desde lo “micro” , entendiendo por lo tanto , que es la acción colectiva como internacionalistas, junto con la democracia directa y el muncipalismo libertario, algunos de los ingredientes necesarios para articular una sociedad más inclusiva, participativa y justa para con el conjunto de los pueblos del mundo.

Las culturas y sus elementos diferenciadores han de ser escuchados y atendidos con atención en el presente, de la misma forma que lo fueron en el pasado en lugares como la Sierra de la Candona (sur de México), donde no revelarse contra el magnicidio de la globalización, implicaba en palabras del subcomandante Marcos, la desaparición de una gran parte de la humanidad. Por lo que somos nosotras , aquí y ahora en el sur de Europa, las que debemos de empoderarnos como zapatistas del norte, entendiendo que son las culturas populares junto con la organización “micro” frente a la “macro”, las únicas herramientas capaces de conjugar un nuevo paradigma civilizatorio, contexto, en el que los pueblos del mundo serán una realidad inexorable para la construcción de un contra-poder y una contra-cultura.

Son los grandes capitales los que buscan la uniformidad de los pueblos junto con la destrucción del planeta, hecho el cual, nos aleja de nuestros orígenes como especie; la homogeneidad cultural, solo puede aportar una situación de carencia y ausencia de pertenencia al grupo; tal a-culturación trajo la desgracia para muchos indios norteamericanos despojados de su lengua, cultura y pueblos al ser trasladados de niños/as del Oeste a la Costa Este para su proceso de “anglonización”-.

Cuando hablo de la pertenencia a un grupo, no me refiero a ensalzar uno frente a otro como hacen los movimientos fascistas- hecho el cual lleva a otro tipo de homogenización igual de negativa que la que propone el neoliberalismo-, si no que simple y llanamente, hago referencia a un necesidad humana desde una perspectiva antropológica.
La nueva lógica identitaria que se nos plantea desde el neoliberalismo se mide mediante el nivel de consumo, situación la cual, lleva a una gran parte de las clases populares al ostracismo y a la miseria, despojándolas de sus saberes tradicionales y unificándolas dentro de un marco en el que muchas personas jamás podrán encajar. Difícil por cierto, formar parte de una sociedad implacable que se basa en el consumo desmedido y la economía productivista. Nos encontramos por lo tanto, con un individualismo que promueve la uniformidad de las pautas de vida de las sociedades,todo ello, sin importar el espacio ni la historia de los pueblos que pretenden colonizar culturalmente. En definitiva, podríamos definir la globalización como el nuevo imperialismo de finales del siglo  XX y principios del XXI.

Por otro lado, nos encontramos con otra lógica identitaria que se encuentra en auge en la Europa actual, la nacional-fascista, dicha lógica identitaria se mide, no por el nivel de consumo, si no por el componente etnicista de prioridad nacional, lo cual lleva a suponer un esquema político atractivo para una parte de las clases populares ,que en vez de, centrar el objetivo de sus desgracias socio-económicas en el sistema capitalista y las clases dominantes o burocráticas, lo hacen por el contrario, en los y las más explotadas y estigmatizadas, las migrantes. Ante esta lógica negativa, arcaica e inmovilista, es donde nosotras debemos de plantear una lógica identitaria que no suponga la exclusión de ningún ser humano en ningún grupo cultural; siendo el aprendizaje y la voluntad de formar parte de un grupo, lo que permita a una persona ser parte del mismo, y no por el contrario, el color de piel, los apellidos o el lugar de nacimiento.

Una vez dicho esto y con intención de matizar, es el “internacionalismo culturalista” el que puede crear un nuevo marco cultural-identitario que plante cara al nacionalismo tradicional, nacionalismo clásico, que “tolera” en sus diferentes versiones a personajes poco éticos y reaccionarios( si hablamos del Estado Español) como pueden ser, Sabino Arana, “Jaume el conquistador”, o el también Rey, Eneko Aritza de Navarra, ni que decir tiene por conocido, cual es el pasado de sangre, conquista e imposición sobre el que se ha construido el nacionalismo central español.

Por tales motivos y concretando, deben ser a mi entender los componentes que graviten en torno a los saberes tradicionales, la lengua o la cultura- desde una perspectiva histórico-colectiva-, los que deberían de escribir el relato identitario, que no la referencia a figuras históricas que generaron marcos igual de autoritarios y represivos que los que ejecutaban los reyes  o “héroes” españoles.

Como castellano, no considero que sea legítimo construir la identidad castellana en base a sus reyes y conquistadores, que tampoco a sus años de antigüedad, que sí en base al presente, a sus saberes tradicionales, su cultura colectiva como pueblo, y por último y no menos importante, en torno a sus prácticas democráticas y cooperativas( los concejos abiertos en relación a lo primero, y las dehesas boyales, en relación a lo segundo por poner dos ejemplos recurrentes).

En definitiva, la defensa de las lenguas de los pueblos y su idiosincrasia, han de ser defendidas desde parámetros culturalistas y humanistas, entendiendo que las mismas y sus representaciones artísticas y culturales no pertenecen a un solo pueblo, sino que son patrimonio del conjunto de la humanidad.

No debemos olvidar, de igual modo, la evolución que han sufrido las lenguas, los pueblos y las realidades socio-políticas a lo largo de la historia de la humanidad, es por ello, por lo que no podemos obviar las cadenas que nos atan a nuestra realidad y nos demuestran tanto de forma cualitativa como cuantitativa, que los únicos elementos que por desgracia ha persistido desde el Neolítico hasta la actualidad en casi todos los pueblos del mundo, han sido la dominación de unos sobre otras (hago tal acepción al género teniendo en cuenta la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos) y la explotación de la “madre tierra”.

Una vez dicho esto, es importante entender la interconexión que se existe entre la opresión que sufren las clases populares de todos los rincones del mundo, hecho que nos debe hacer conscientes, de que no podrán existir luchas liberadoras y justas que contemplen dentro de su ideario la exaltación o liberación de un único pueblo, ya que tal acción, estaría sembrando las semillas necesarias para la recolección futura de la xenofobía y la endogamia socio-política.

La historia, nos ha demostrado que los pueblos oprimidos, repiten las barbaries a las que las clases opresoras extranjeras les sometieron, dejando constancia, de que no solo se trata del control político de un pueblo a manos de sus autóctonos, son varios los ejemplos al respecto, podríamos mencionar como la liberación de los Estados Unidos del dominio británico no generó una mejor calidad de vida para el 99% de sus habitantes, o de como, en Sudamérica los terratenientes españoles eran sustituidos por los terratenientes criollos, sin trastocar dicha “liberación”, las penurias y opresiones que sufrían los habitantes de estos nuevos estados. Por ello, la liberación de los pueblos ha de asentarse en la creación de organizaciones sociales que se basen en la horizontalidad y la descentralización, tanto a nivel político como organizativo.

No existen por lo tanto, ni libertad ni emancipación social mientras que las mismas se demanden bajo los esquemas nacionalistas que fueron ideados para separar y enfrentar a las clases populares; debemos de ser conscientes de que el nuevo paradigma social, económico, político y filosófico vendrá del municipio y la comarca-que no desde lógicas estatistas-, bajo el paraguas de las bioregiones, ya sea por previa concienciación, o por la imposición del planeta. Por lo que no debemos olvidar que la solución a los problemas actuales NO SERÁ TÉCNICA, si no que por el contrario, será  internacionalista en el tiempo y bio-regionalista en el espacio.

“La diferencia entre lo cultural y lo nacional radica en que lo cultural no es más que la pluralidad existente entre los pueblos del mundo, sin tener la necesidad por lo tanto, de ensalzar o mitificar una cultura concreta desde perspectivas chovinistas y excluyentes. Por lo que el concepto de culturalismo internacionalista rompe con todo el lastre e historicidad negativa que lleva a sus espaldas el fenómeno del nacionalismo clásico”

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