LA MEGALÓPOLIS MADRILEÑA,UN ELEMENTO QUE IMPOSIBILITA EL CAMBIO SOCIAL INTEGRAL

entender decrecimiento

Todas aquellas personas que hemos nacido en un entorno macro-urbano carecemos de los conocimientos necesarios para poder vivir de lo que el entorno natural nos puede llegar a facilitar, es por ello, por lo que son muchas las personas que ven la vuelta al entorno rural y el desmantelamiento progresivo de las mega-metrópolis como Barcelona o Madrid como una necesidad primaria ante el paradigma de crisis civilizatoria que se nos plantea en el siglo XXI ligada entre otros aspectos al cambio climático o el pico del petróleo, por no hablar, de la injusta repartición de los recursos naturales entre los diferentes pueblos del mundo.

Son muchos los movimientos sociales que abogan por otro tipo de relaciones sociales entre las comunidades humanas sin cuestionarse de manera alguna la existencia del medio urbano abrumador existente en lugares como Madrid, aspecto el cual desde mi punto de vista, considero contradictorio e inadecuado, contando claro está, con su sufrido extrarradio el cual representa uno de los mayores antagonismos para la consecución de una vida plena y digna. Es por este tipo de aspectos, entre otros, por lo que tengo el convencimiento de que el cambio social debe ir ligado a la transformación radical del actual sistema de consumo y producción capitalista, tal cambio debería buscar el retorno a una vida más equilibrada con el territorio, además de abogar por la recuperación de algunos de los aspectos positivos que encierran las culturas populares.

Hemos llegado a un punto en el cual no caben medias tintas en cuanto a la preservación de las generaciones venideras, siendo conscientes de que hemos sobrepasado todos los limites inimaginables generando megalópolis que ni el propio sistema de dominación ha sido capaz de controlar. Ante esta pérdida de control, el estado no ha dudado en generar ghettos y militarizar las ciudades aumentando la presencia policial con el simple objetivo de no perder su hegemonía y seguir manteniendo vigente el modo de vida actual.

A lo largo de la historia encontramos referentes que nos pueden hacer soñar con que el ansiado cambio no es tan inalcanzable e irreal, por lo que frente a la negatividad del presente, soñemos con los conatos del pasado al igual que del presente que luchan por revolucionar nuestro modo de entender la vida y las relaciones humanas. Existen distintos factores, que no hacen más que ratificar y evidenciar los elementos positivos que tendría una vida más orientada a la repartición de la población bajo factores demográficos y no económicos, lo cual supondría una reducción del tamaño de las grandes ciudades de nuestro estado. Algunas de las ventajas que obtendríamos con este nuevo paradigma irían desde la soberanía energética a la alimentaria, pasando por la mayor facilidad que albergarían para poder llevar a cabo una vida horizontal basada en la soberanía popular y la democracia directa.

Por otro lado, es destacable remarcar el grado de conocimiento del entorno natural que adquirirían las siguientes generaciones teniendo en cuenta su mayor cercanía con él mismo, conocimientos, los que por otro lado desconocemos las personas que hemos llevado a cabo nuestra socialización en las ciudades sobre-pobladas.

Esta nueva alternativa de vida no puede, ni debe ser gestionada por lo que entendemos por “la partitocracia clásica”, si no que por el contrario, debe encauzarse desde la coalición, el cese y el consenso de los agentes sociales que viven en el municipio, ya que, de no poseer este aspecto conciliador y radicalmente democrático, estaríamos reproduciendo las mismas formas de vida tiránico-capitalistas que se dan en las ciudades y pueblos de la actualidad, por lo que desde mi punto de vista, sin democracia directa y horizontalidad no hay cambio posible.

Comenzamos a vivir tiempos en los cuales mucha gente siente la necesidad ante los acontecimientos ocurridos de hacerse preguntas que seguramente en un pasado cercano no se habrían planteado. Desastres nucleares, “crisis” indefinidas acompañadas de precariedad o el nulo control sobre nuestras vidas, empiezan a ser molestos acompañantes que el capitalismo se olvidó de presentarnos y que parecen no tener ninguna gana de abandonarlas.

Por lo que llegados a este punto, parece que este cuento que pensábamos que no tendría final, puede estar llegando a su fin, buena noticia por lo tanto, para todas aquellas personas que nos acostamos cada noche con la ilusión de levantarnos en otro mundo en el cual quepan muchos mundos(parafraseando al EZLN).

 

(Las megalópolis son el elemento principal que utiliza el estado moderno para mantener el modelo de dominación político, social económico y filosófico que nos mantiene faltos de felicidad y por la tanto de libertad)

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July 18, 2014 · 7:06 pm

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