EL TURISMO SEGÚN LO ENTENDEMOS ES INSOSTENIBLE

Fuente de la imagen: LaVanguardia

Todas nos hemos ido de vacaciones en algún momento de nuestras vidas. Lo hemos hecho como algo normal y con el convencimiento de que tenemos ese derecho como personas que nos matamos a trabajar, o en su defecto estudiar, durante todo el año. El hecho es que la pandemia del COVID-19 si algo nos ha demostrado -entre otras cosas-, es que si queremos caminar hacia la “buena vida” y la sostenibilidad ambiental, vivir del turismo simboliza y significa todo lo contrario.

No me iré hasta la costa mediterránea para justificar esto que digo, sino que señalaré y pondré de ejemplo tres lugares que mucha gente, aunque los conozcan y les suenen, no son ni de lejos los lugares más turísticos de la península ibérica. De hecho, el tercero de los emplazamientos que voy a indicar como ejemplo, si de algo no vive es del turismo, ya que se encuentra en eso que algunos de manera oportuna se empeñan en llamar la “España vaciada”, cuando en realidad lo que existe es un Estado español mal repartido demográficamente.

Santillana del Mar en Cantabria, con una población de 4.021 habitantes, cuenta con una oferta hotelera de 24 hoteles, 4 albergues, 25 apartamentos, 2 campings, 55 apartamentos rurales, 1 hostal y 19 pensiones, lo que suman la heladora cifra de 130 alojamientos turísticos en la villa cántabra- datos que he obtenido de la web del Ayuntamiento: https://santillanadelmarturismo.com/

Si una persona da una vuelta por este bello paraje, lo cierto es que de tan turistificado que está, una puede pensar que se encuentra en un plató de televisión o en las calles de un parque temático. En este pueblo no he entrado a investigar en profundidad el número de restaurantes que existen, eso sí, puedo afirmar que son abundantes y que evidencian y ponen sobre la mesa, cómo toda la actividad de un pueblo depende en su totalidad del turismo urbanita.

Siguiendo en esta línea me gustaría hablar del siguiente ejemplo: Gares/Puente la Reina. Municipio navarro que se encuentra en el Camino de Santiago y que tiene 2.787 habitantes. Este emplazamiento urbano contempla dentro de su término municipal- según datos de la oficina de turismo de la localidad navarra-, con 5 apartamentos, 5 hoteles, 6 albergues y 1 camping, lo que supone una suma total de unos 17 alojamientos turísticos.

Rompiendo la lógica de lugares con una gran afluencia de turistas y por buscar el contraste, el último ejemplo elegido ha sido Palencia, que cuenta con una población de 78.144 habitantes y un total de 23 alojamientos turísticos repartidos entre hoteles, hostales, pensiones, albergues y apartamentos de uso turístico- los datos que expongo han sido extraídos de su web municipal: https://turismo.aytopalencia.es/

Como se puede apreciar, la diferencia es notable con los otros dos municipios, aún contando estos con mucha menos población que la localidad castellana. Me gustaría destacar, que fue recientemente Santillana del Mar el territorio que me dejó profundamente impactado debido a la gran cantidad de turistas que invadíamos el pueblo abarrotando sus calles y comercios.

Tras dicha experiencia me decidí a escribir este artículo para decir que ASÍ NO, y es que el turismo no debe ser turismo sino otra cosa. Este fenómeno que se dió allá por el siglo XIX fruto del estilo de vida que surgió tras la revolución industrial, y en poco más de 150-180 años se ha popularizado entre casi todos los estratos sociales y ha puesto en la palestra un problema más de las sociedades occidentales: el turismo. La razón por la que viajamos a Conil, Tailandia o cualquier otro lugar “de moda”, muchas veces no es otra que la de seguir el rebaño: hacemos viajes que no nos hacen descansar y que tampoco nos liberan, simplemente los hacemos porque es lo que hace todo el mundo. Son muchas las personas que se gastan grandes cantidades de dinero para subir sus fotos a Instagram o TikTok y así demostrar de esta forma que tienen una vida plena. Pero, ¿somos felices cuándo viajamos? Y por otro lado, ¿es el turismo algo justo? Es decir, ¿todas las personas de este planeta pueden viajar como nosotras las occidentales? Y lo que es aún más importante ¿si pudieran hacerlo, sería sostenible?

En este punto y tras todas estas preguntas, llegamos al mismo punto de siempre: el crecimiento económico, que es el principal motor del turismo,es insostenible. No podemos ni debemos seguir viajando como viajamos. Por eso, y es importante decírselo a nuestros gobernantes, el problema de la producción cárnica es uno más de los tantos problemas que plantea este sistema llamado capitalismo productivista.

La foto que encabeza este artículo es una muestra de ello: Benidorm en 1950 era un pueblo pescador con encanto, pero el ladrillo, la especulación y “el hijo tonto” que nos dejó el dictador Francisco Franco, han convertido un lugar de bonitas playas, costas vírgenes y numerosos lugares con encanto, en meros reclamos turísticos donde propios y extraños brindan con cócteles o tinto de verano en favor de la esquilmación de nuestro territorio.

Podemos gritar a los cuatro vientos ese lema tan recurrente de “estamos a tiempo”, el tema es que para estar a tiempo toca cambiar desde la raíz, lo cual supone decir adiós a la forma que tenemos de concebir el turismo. No vale simplemente con marcar una cuota al turismo, necesitamos limitar radicalmente el número de alojamientos por municipios, reconceptualizar los movimientos estivales y demoler aberraciones urbanísticas que solamente se sostienen fruto de la especulación pasada y el destrozo de nuestras costas y litorales.

Seguramente la solución viene a ser la misma de siempre, reeducar para no pensar que el gastarse “mucha lana” y viajar al otro lado del globo conlleva la felicidad y el clímax terrenal. Del mismo modo que irse a Benidorm, Cullera o Mallorca, todas estas zonas con gran estrés hídrico, tampoco supone una salida viable en la que llevar a cabo nuestras vacaciones. Debemos preguntar a nuestros abuelos y abuelas como pasaban sus veranos, y muy seguramente esta pregunta podría conllevar una lección de humildad para esas generaciones que se cimientan en un arrogante “presentismo”. Con todo esto que digo soy consciente que lo que aquí se plantea es antipopular y duro, pero del mismo modo que debemos dejar de comer muchos “chuletones”, que no implica no comerlos sino reducir al máximo su consumo a situaciones especiales, igualmente debemos viajar de otra manera y qué duda cabe que según esta montada toda la industria turística, lo que necesitamos es un reset y empezar de nuevo a concebir cómo hacemos para disfrutar nuestras vacaciones.

Otro dato que pone los pelos de punta según el Diario de Cadiz es que Conil de la Frontera pasa en época estival de tener 20.000 habitantes a 50.000. Todo esto es una profunda sinrazón, la cual tenemos que revertir. No puede ser que estemos en contra de la turistificación del Casco Viejo de Iruña pero luego nos vayamos de vacaciones a Conil, o que cuestionemos lo que está sucediendo en San Juan de Gaztelugatxe pero que sin reparos pasemos las vacaciones en la costa catalana. Es hora de que esas críticas acertadas se apoyen en hechos fundamentados y que tengan como objetivo reequilibrar todos los territorios.

Este escrito solo aporta un puñado de ejemplos y los mismos podrían ser extrapolables a otros lugares o países. Ahora bien, el artículo no tiene solo como objetivo cuestionar el turismo transnacional, sino que el mismo plantea la necesidad de reinventar el turismo y los viajes por ocio, limitando el número de alojamientos por municipio, reconstruyendo los litorales mediterráneos y cómo no, luchando contra abominaciones urbanísticas como el Guggenheim de Urdabai y otros macro-proyectos del norte peninsular. Y es que tenemos que tener en cuenta que estos macro-proyectos se pronostican para toda la costa cantábrica, debido a la futura afluencia de turistas prevista para dentro de unas décadas consecuencia de las altas temperaturas y el estrés hídrico insostenible que sufrirán en toda la Costa Mediterránea y en Andalucía. Hechos que harán imposible el turismo en estas latitudes, todo ello generado por el cambio climático. En nuestro tejado queda la pelota, solo nos queda botarla y lanzarla para generar otros paradigmas más ecosociales y menos dependientes del turismo extractivista.

Iruñea, 15 de julio de 2021.

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DECRECER O MORIR: HACIA OTRO MODELO DE SOCIEDAD ECOSOCIAL Y LIBERTARIA EN EUSKAL HERRIAK

Compilación de textos del blog El Rincón de Martinico/ Martinikoren Txokoa

Compilación de textos de El Rincón de Martinico/ Martinikoren Txokoa sobre decrecimiento, confederalismo ecosocial y la necesidad que tenemos de articular una red de consumo y de producción en Euskal Herriak, que nos permita perseguir la independencia integral, es decir, promover la articulación de un conjunto de soberanías en materia ecológica, alimentaria, laboral, social, y por supuesto, política, que nos emancipen a su vez de las estructuras verticales, al igual que de las prácticas económicas que son depredadoras de nuestro medio ambiente.

La compilación de textos podría entenderse también como un resumen de lo que simboliza el libro: “Ecologismo Integral”, identidades, justicia social y decrecimiento. Eso sí, algunos textos de los que aquí se exponen son posteriores a la publicación del libro.

Vivimos un contexto socio-político en Euskal Herriak donde parece que las soluciones son duales para esta tierra: o bien por un lado, se recurre a un relato historicista anclado en reyes y regentes para reclamar soberanía para este país, o bien por otro lado, dicha solución se proyecta desde el marxismo clásico y en base a modelos productivos que ya fracasaron en el pasado y que no tienen en cuenta, la grave crisis ecológica que vivimos en el presente. Por todo ello, lo que aquí se expone es una propuesta que pretende ofrecer para Euskal Herriak un modelo político alternativo donde la soberanía alimentaria-basada en el km0-, la micropolítica, la desprofesionalización de la misma y la teoría ecosocial, combinadas con las ideas libertarias y comunitaristas, se hibriden con el objetivo de construir un futuro para los pueblos vascos desde la justicia norte-sur. Justicia que solo será posible si aplicamos un modelo más frugal, menos consumista y enraizado en el decrecimiento. Desde Tutera a Encartaciones construir la revuelta ecosocial, libertaria y feminista. Sea como fuere, y aunque el proyecto al basarse en las bio-regiones está destinado para Euskal Herriak, el mismo nace con la voluntad de impregnar a otros territorios del Estado español desde la fraternidad y el internacionalismo.

Iruñea (Nafarroa), 9 de junio de 2021

EKOLOGIATIK HERRIA ERAIKITZEA, NEKAZARITZA ETA ABELTZAINTZATIK BURUJABETZA ERAIKITZEA, AZKEN BATEAN, IRAGANA GALDUKO EZ DUEN BAINA ETORKIZUNARI BEGIRA JARRIKO DEN NAFARROA BERDE, FEMINISTA ETA KULTURALA ERAIKITZEA, KOLAPSO KLIMATIKOKO TESTUINGURU BATEAN.

O DECRECIMIENTO DE LA IZQUIERDA O EXTREMA DERECHA

Migraciones forzosas, crisis socio-económica y sociedad de consumo

Pues bien, todo este caldo de cultivo en la parte oriental del Mediterráneo con migrantes que proceden principalmente de Siria o países colidantes, se suma a las migraciones forzosas que también se dan en la parte occidental de este mismo mar, las cuales, sociológicamente se diferencian de las del otro extremo por ser mayoritariamente de personas del norte de África o subsaharianas.

Este primer fotograma de la crisis migratoria que se da en el sur de Europa tiene su réplica en el resto de lo que llamamos Occidente, tanto en Australia y Nueva Zelanda, como en Norte América y Canada, en otras palabras, el diagnóstico es nítido y sencillo, las personas que no tienen futuro en los países del sur huyen forzosamente a los países del norte. Mundo occidental, que de la mano de sus multinacionales y gobiernos, defienden un modelo socio-económico que expolia los países del sur y machaca a su población, enviándola a la precariedad más absoluta y obligándola en último término, a buscarse la vida en otras latitudes del norte del planeta.

Mientras tanto, la extrema derecha mediante un discurso falaz consigue adeptos dentro de la clase trabajadora de los países del norte. Una clase trabajadora, que cada vez es golpeada más fuertemente por la precariedad y que ve mermar progresivamente sus condiciones materiales, en un mundo, que mediante la publicidad y la sociedad de consumo, construye un relato donde siempre se aspira a tener más, porque desde esa perversa lógica, disponer de más y más nos proporcionara más y más felicidad. Error grave, que solo genera frustración, ansiedad y en el último paso, medicación de por vida para aguantar un mundo boraz y nada compasivo con las que menos tienen.

Ante este panorama, creo que la izquierda tiene la clave para poder contestar dialécticamente a la extrema derecha, y ese discurso desde mi punto de vista, pasa por ser honesto, claro y poco populista . Un discurso, que debe de decir alto y claro que no podemos vivir como hasta ahora, y sí, eso implica que hay que renunciar a cosas y abrocharse el cinturón por mucho que nos moleste y nos genere rechazo dicha idea.

Es decir, viajar menos en avión, comer menos carne o pescado, consumir menos bienes materiales, en definitiva, llevar una vida más frugal y sencilla, entendiendo, la simplicidad voluntaria como herramienta de transformación social. Solo así, podremos presionar como consumidores y trabajadoras organizadas a gobiernos y grandes capitales, para que dejen de expoliar a los países del sur y a sus gentes.

Todo ello, con el claro objetivo de evitar las migraciones forzosas, ya que es un hecho, que los pueblos del norte no pueden asumir flujos migratorios constantes y masivos que impliquen ,por dicha situación, el vaciamiento progresivo de los países del sur. Con esto lo que quiero decir, es que el capitalismo no es reformable ni asumible, por eso mismo, no podemos aceptar que la gente anhele vivir bajo un sistema que lo que se debe es destruir por injusto, desigual y antipersonas, diciendo a renglón seguido, que el sistema neoliberal si algo tiene, es que es profundamente interracial pero tozudamente discriminatorio con las más vulnerables .

Es fundamental entender como ya esbozaba en el anterior párrafo, que no podemos vivir bajo el sistema capitalista 7.000 millones de personas, esto, sin contar con las estimaciones que suben a más millones dicha cifra. Por ello, nos enfrentamos a dos escenarios posibles, o victoria definitiva a nivel discursivo y hegemónico de la extrema derecha en Europa, o por otro lado, la aceptación por parte de la izquierda de que no se puede retornar a un sistema de “bienestar” ligado al consumo masivo, a las vacaciones transnacionales o la ganadería o agricultura intensivas. Lo que planeto en este artículo de opinión, no es politíticamente correcto, no es atractivo ni deseado por gran parte de la izquierda sociológica, pero será eso, o ecofascismo, sociedades militarizadas, crisis climática irreversible o intolerancia desbocada. Es y será nuestra opción o cambiar o colapsar.

Iruñea, 2 de Marzo de 2020

¿COMO ARTICULAR EL CONFEDERALISMO ECOSOCIAL EN EL ESTADO ESPAÑOL?

De los pies a la cabeza para prevenir gigantes con pies de barro

Texto reeditado sobre teoría, práctica y posibilidades de la aplicación del Confederalismo Ecosocial en el Estado Español.

Nuestra historia pasada junto con la más reciente, nos invita a analizar y a teorizar sobre formas económicas, sociales y de organización política alejadas de las actuales.

Lo ocurrido en la Unión Soviética, las diferentes revoluciones marxistas en Sudamérica, la trayectoria política y estratégica de los partidos comunistas occidentales y no occidentales, junto con el fracaso de fórmulas mixtas como Syriza, nos sitúa en un contexto perfecto para articular alternativas al capitalismo desde otras ópticas.

Estas alternativas, deben partir a mi entender desde estructuras cercanas y de firme carácter asambleario; estas estructuras deben ser municipales y muncipalistas, es decir, deben entender la acción política desde parámetros locales y comarcales, enfocando la acción política en la coyuntura global.

Son varias las referencias tanto estatales como internacionales que nos ofrecen muletas en las que apoyarnos en cuanto a modelos político-organizativos post-capitalistas; por ejemplo, a nivel estatal podemos hablar de la gestión colectiva de terrenos ( dehesas boyales) o del concejo abierto. Ahora bien, si abrimos el mapa y miramos al horizonte internacional, encontraríamos referentes como los caracoles zapatistas o el confederalismo democrático kurdo, es este último concepto que bebe de la ecología social una alternativa que sintetiza todo lo anterior como significante, y que se encuentra abierto como significado a seguir creciendo cualitativamente; me explico, el confederalismo democrático es un concepto permeable que se nutre de las ideas libertarias y decrecentistas ,siendo capaz de cohabitar él mismo, con movimientos post-petróleo como el de transición ,al igual, que con corrientes marxistas no autoritarias que rompen con conceptos como el del “partido único”o el de el “estado orgánico”; por todo lo anteriormente enunciado, es importante articular un modelo

similar adaptado a la realidad de cada lugar pero con un germen o estructura extrapolable a nivel mundial, a mi modo de ver, el Confederalismo ecosocial es un proyecto holístico e integral que contiene un ADN comunitario ,pero que puede a su vez, adaptarse a las diferentes realidades culturales, siendo consciente dicho proyecto político de la situación ambiental actual, al igual, que de la herencia y presente de las luchas obreras y el socialismo libertario.

Es bastante importante mencionar que el confederalismo ecosocial y libertario no rehúsa de las estructuras organizativas, si no que lo que pretende por el contrario, es la “horizontalización de las mismas, rompiendo, con la burocratización y verticalidad que nos impone el Estado-Nación actual.

Posibilidades del Confederalismo ecosocial en el Estado Español; teoría y práctica

Obvio es que de la teoría a la práctica hay un gran trecho, y este trecho de lo teórico a lo práctico, es en lo que más han fallado las alternativas no capitalistas contrarias al marxismo autoritario. Por ello, en estas líneas intentaré esbozar de manera sencilla y muy sintética, en que consistiría la aplicación de la propuesta que representa el confederalismo ecosocial para los pueblos del Estado español.

Lo positivo y singular del confederalismo ecosocial es que no es una receta genérica que no tenga en cuenta la idiosincrasia de los pueblos, si no que por el contrario, es una alternativa política, social y económica que se puede aplicar desde diferentes escenarios, escenarios, que se pueden complementar si se dan las circunstancias oportunas .

El municipalismo libertario y autónomo es una herramienta fundamental con la que podemos plantear la construcción de un contra-poder que se enfrente a las estructuras municipales estatales; esta estrategia, tendría por objetivo difundir la causa ecosocial, además, de trabajar por la “horizontalización” de las estructuras político-sociales para la toma de decisiones, promoviendo la autoorganización popular y el asociacionismo autogestionado e independiente de los partidos políticos y sus estructuras jerárquicas, todo ello, mediante la creación de Centros Sociales de Participación popular.

No debemos de olvidar que desde el municipio en sus diferentes contextos, épocas y fórmulas se gestaron revoluciones sociales como la de los Comuneros de Castilla o la de los artesanos de Lieja.

Por último y no menos importante, la aceptación por parte del grueso de la izquierda abertzale del proyecto socialdemócrata y “europeista”- junto con su ausencia de renovación teórica-, el fracaso de Podemos y sus Candidaturas ciudadanas  como alternativas reales para un cambio estructural e integral  ,sumado, al descalabro que ha supuesto la apuesta de la CUP de desestabilizar lo hegemónico desde dentro de las instituciones catalanas, genera el caldo de cultivo perfecto para la presentación y aplicación de otros proyectos político-sociales que planteen una ruptura con el capitalismo y el Estado-nación, contextualizando el momento y la situación que vive el sur de Europa y la sociedad de sociedades que conviven en el Estado Español; el Confederalismo ecosocial es una propuesta de libre adhesión que se organizaría en torno a bio-regiones, por lo tanto, serían sus sujetos los que eligirían el tipo y la forma de relacionarse con el resto de comunidades humanas, este hecho significa por lo tanto, que  la propuesta que aquí se esboza es aplicable desde el minuto uno y no debe, si así se desea, ceñirse a los marcos actuales de los Estados-Naciones, pongo un ejemplo claro a continuación; es lógico y de sentido común, que las bio-regiones de Catalunya y Euskal Herriak compartan proyectos comunes con aquellas comunidades humanas que ligadas cultural e históricamente a los territorios anteriores, se encuentran a día de hoy, bajo la administración del Estado Francés.

Dicho lo anterior, el anhelo del proyecto Confederal y ecosocial ha de ser la conformación de una red de redes de fraternidad y apoyo entre los diferentes pueblos del planeta, que duda cabe, que la proximidad es fundamental en ámbitos como el comercio o la gestión política, siendo conscientes, de que la realidad ambiental nos emplaza a un “decrecimiento en positivo” de todas las estructuras humanas.

Otros ejemplos prácticos para la construcción de la filosofía confederal-ecolibertaria pueden ser los siguientes: la creación de asociaciones vecinales de carácter crítico que no se encuentren vinculadas con las estructuras estatales, los huertos urbanos de gestión colectiva, los centros sociales autogestionados, las plataformas civiles en favor de los derechos sociales, el trabajo y la labor que llevan a cabo sindicatos y proyectos políticos rupturistas a nivel estatal, y sobre todo y muy importante, la creación de una estructura de consumidoras/es y productoras/es de bienes y servicios que se encargue de presentar una alternativa al ocio y comercio capitalista, y que por lo tanto, genere una campaña de desobediencia económica y boikot a las grandes superficies, dicha realidad conllevaría la creación de una serie de puestos de trabajo que consolidarían una economía circular y ecosocial, la misma y como es obvio, al margen de la capital productivista.

En fin, esto no es más que un pequeño boceto de lo que puede ser un bonito cuadro que pintemos desde abajo entre todas y para todos.

La única manera de presentar una alternativa a la verticalidad y centralización de los Estados-Naciones radica en la construcción de una alternativa rupturista y a la vez pragmática, desde abajo y con la ecología social como punta de lanza; “La mayor virtud de un agente de cambio reside en la paciencia y el tesón”

¿POR QUÉ ES NECESARIA UNA RED POPULAR DECRECENTISTA?

Por la construcción de un modelo socioeconómico de justicia norte-sur que frene a la extrema derecha y ofrezca soluciones a las migraciones forzosas 

Los últimos acontecimientos que estamos viviendo en Ceuta nos indican y nos ponen sobre la mesa que son cientos de miles, por no decir millones, las personas que si pudieran y no hubiese controles en la frontera norte de Marruecos, intentarían cruzar hacia el Estado español como punto de partida hacia su viaje europeo. Sea como fuere, el modo de vida occidental y de algunos países asiáticos ha tocado más que techo. El crecimiento insostenible ha llegado a unos índices de casi no retorno, donde la falta de criterios ecológicos en la planificación económica, el neocolonialismo empresarial o la injusta demografía de los países del norte- la cual concentra a la mayoría de las personas en ciudades-, nos han llevado a un contexto de colapso presente que, o comenzamos a cuestionar abiertamente, o lo que nos espera será el asentamiento de la extrema derecha y de las sociedades militarizadas, es decir, del ecofascismo. 

La ausencia del prisma ecológico en el tema migratorio, al igual que la nula franqueza y honestidad en las posibles soluciones por parte de la izquierda, o la también recurrente negación sistemática de la pérdida de privilegios de los ciudadanos del norte opulento, coloca a la izquierda socialdemócrata en una posición poco favorable frente a la población, situando en contraposición a la extrema derecha con un discurso falaz, tramposo y mezquino, como un sujeto político válido y eficiente, que pondrá a los españoles primero preservando su nivel de vida y de consumo. Lo cual implica de facto, y hay que decirlo, la condena a la miseria de millones de personas en los países del sur global. 

La pérdida de fuelle de la izquierda en Francia, Italia y Alemania, son solamente la precuela de lo que sucederá en el Estado español, donde si aún no ha sucedido algo similar, es por la baja migración que vive en nuestro Estado, en comparación con otros estados europeos, al igual, que por el conflicto centro-periferia que mantiene el Estado español con Catalunya y Euskal Herria. 

El panorama futuro es complicado y está lleno de nubes negras y si lo está, no es por el hecho de que no existan soluciones, sino porque las soluciones se encuentran enraizadas en que en los países del norte decidamos vivir mejor con menos: reducir los viajes contaminantes, consumir menos carne o pescado, o algo tan sencillo como aplicar en nuestro territorio una movilidad más sostenible. Dos ejemplos de esto último podrían ser: 

1) Sustituir el transporte de mercancías por carretera por el ferroviario. 

2) Promover la movilidad en transportes públicos eléctricos en las ciudades o en vehículo privado sin estrés (la bicicleta). 

Es indispensable en todo este proceso que nuestro papel emancipatorio conlleve la creación de nuevos modelos laborales donde el empresariado no “corte el bacalao”. Uno de los objetivos del decrecimiento es acabar con las grandes fortunas y con la acumulación de capital por parte de unos pocos. Por lo que en este punto del manifiesto es cuando más correcto sería decir eso de: “la ecología sin lucha de clases es jardinería”, al igual que (y esto lo añado yo) “la lucha de clases sin ecología es paleontología”. En este sentido, y no pretendo detenerme mucho en este punto, el decrecimiento propondría un modelo laboral mutualista y colectivizado, donde los y las trabajadoras tendrán en su mano la gestión y control de los medios de producción. 

Por otro lado, uno de los bulos a los que más nos tenemos que enfrentar es cómo nos venden que existe una “España vaciada”, cuando la realidad no es que exista un Estado español “vaciado”, sino más bien un territorio mal repartido. Un ejemplo de ello, y no hablamos de Soria, León o Palencia, es cómo la densidad de población de la Comunidad de Madrid se encuentra en los 880 habitantes por km2, mientras que Navarra tiene una densidad de población de 63 habitantes por km2. 

Muchos me dirán que esto tiene que ver con la eficiencia logística o con la economía, ante lo cual no me queda más remedio que aseverar que un modelo económico de desarrollo productivista no es sustentable para nuestro territorio, y mucho menos extrapolable al resto de pueblos del mundo. A continuación ofrezco un mapa sobre la situación y el desequilibrio demográfico en el Estado español: 

Fuente de la imagen: El Orden Mundial. 

Este es un texto que pretende generar un debate que ahonde en la necesidad que tenemos como sociedad de decrecer, de generar una economía basada en el bien común, la ecología y los cuidados. Nuestro territorio nos lo demanda, de la misma manera que el contexto de crisis migratorias forzosas, explotación de los recursos naturales de los países del sur y recientemente de auge de la extrema derecha en Europa, nos indican que es más necesario que nunca la conformación de una red popular en favor del decrecimiento, que inste a los agentes políticos, sociales y sindicales de los diferentes pueblos del Estado español a caminar hacia una vía decrecentista, con el objetivo de evitar el colapso y anular a la extrema derecha populista. Por otro lado, en esta temática que nos ocupa, es imprescindible tener en cuenta el Índice de Desarrollo Humano. Ya que el mismo no tiene solo en cuenta la renta media per cápita, sino que además, valora también otros factores como pueden ser la escolarización o la esperanza de vida. A continuación tenemos un gráfico sobre el Índice de Desarrollo Humano, en el cual, de 189 países el Estado español aparece en el puesto número 25.

Fuente de la imagen: https://www1.undp.org/ 

A colación de este gráfico, podemos apreciar las diferentes posiciones que ocupan los diversos países en la lista, como es habitual, los países nórdicos encabezan la lista, seguidos del resto de países occidentales, Japón o Corea. Por poner un ejemplo concreto al respecto, podemos ver cómo los noruegos tienen una esperanza de vida al nacer de 81,3 años, un promedio de escolaridad de 12,6 años y su ingreso bruto per cápita ronda los 48.688 dólares. En Níger, en cambio, la esperanza de vida es de 55,1 años, su escolaridad promedio es de 1,4 años y su ingreso bruto per cápita es de 701 dólares. 

Otros datos en la línea, que en este caso nos aporta el economista serbo-estadounidense Branko Milanovic, ponen sobre la mesa como los daneses más pobres- como grupo- son más ricos que los más ricos de Uganda. El mismo autor nos explica cómo un impactante 80% de la población en Costa de Marfil vive por debajo del umbral de la pobreza española. Por lo tanto, concluye que si este 80% de los marfileños se fuera a España, los mismos saldrían ganando- incluso aunque solo fuera para unirse al grupo de los españoles pobres-. Por último, Milanovic acaba toda esta reflexión con algo que bien podría ser un eslogan y que dice lo siguiente: o los países pobres se enriquecen, o los pobres tendrán que mudarse a los países ricos. 

Estos desequilibrios galopantes son la causa de las migraciones forzosas que se dan de los países del sur al norte opulento. Como diría Ted Trainer en su libro “La vía de la simplicidad”: En una economía de crecimiento cero sólo podría eliminarse la pobreza por medio de la distribución de la riqueza y del poder, tanto dentro de los países como a nivel internacional. Entre otras cosas, esto requeriría permitir al Tercer Mundo el acceso y el control de sus propios recursos, los cuales son suficientes para proporcionar una calidad de vida digna, pero que en la actualidad, son succionados hacia otros lugares lejanos por medio del desarrollo. 

Es en este punto es menester recordar y enfrentarse al mensaje falaz de Abascal y los suyos, a las misivas de odio de estos patriotas de pandereta que en realidad, por mucho que digan con la “boca grande” mensajes nacional-populistas, no dejan de ser unos ultra-liberales. Los que con su hoja de ruta económica, y es importante mencionarlo, facilitan la explotación de los países del sur y condenan a sus habitantes a las migraciones forzosas. No es mejor, sino peor o igual de indignante el mensaje que propaga España 2000, los fascistas del siglo XXI. Partido nacional-socialista que con un proyecto “obrerista” y de prioridad nacional, intenta confrontar a la sociedad y sentar las bases para construir un “nazismo a la mediterránea”. Por ello, nosotros y nosotras, las personas de izquierdas y antifascistas, estamos en la obligación de armar un discurso que cuestione el liberalismo anclado en el crecimiento infinito, pero también, el ecofascismo delirante que plantean los nazis españoles. 

Por lo tanto, este manifiesto pone sobre el tablero la necesidad que tenemos de emplear todos los medios necesarios (revistas, podcasts, páginas web, asambleas, etc) para construir el camino hacia el decrecimiento y la justicia norte-sur. Este es un trayecto necesario a la par que complicado, donde deberemos de hacer uso de una caja de herramientas con la que podamos empezar la construcción de esa casa comunitaria, en la cual podamos convivir todos los pueblos desde el respeto por el planeta y la justicia norte-sur. 

¿Empezamos? 

Iruñea (Nafarroa), 20 de Mayo de 2021.

ALEGATO PARA LA CONVOCATORIA DE UN CONGRESO QUE INCIDA EN LA CREACIÓN DE UNA ECORED LABORAL Y DE CONSUMO EN EUSKAL HERRIA

En pleno siglo XXI y siendo conscientes de las diferentes crisis sistémicas que vivimos en su seno, es más que necesaria la apuesta por la teoría del decrecimiento. Una teoría, que lo que nos viene a indicar es algo tan sencillo como que no puede existir un crecimiento infinito en un planeta finito. Afirmación que parece evidente, pero que a día de hoy ni siquiera la acepta una gran parte de la izquierda. Del mismo modo, este nuevo contexto ha de ir acompañado de la creación de unas redes de consumo y de producción que permitan construir una soberanía en materia económica para los pueblos que componen los siete herrialdes del país; sin independencia económica es imposible conseguir una independencia política. Igualmente, es importante destacar que esta propuesta pretende ser un buque salvavidas en materias como la vivienda o la salud. Por último y no menos importante, es fundamental recalcar la necesidad que existe de poder proveer a los y las vascas de una política integral en materia de cuidados.

Actualmente empezamos a entender, más aún si cabe, que tener el poder político en un Estado, un Ayuntamiento o un herrialde concreto, no significa de ninguna manera tener la capacidad de poder generar alternativas de vida no capitalistas para las gentes que viven bajo dichas demarcaciones territoriales. Por ello, este texto pretende ser una modesta aportación para la convocatoria de un congreso que tenga como objetivo el debate de ¿Cómo? y ¿De qué manera? podemos construir una red de redes que tenga como meta la construcción de empleo y servicios esenciales que permitan generar soberanía e independencia para las clases populares vascas- cuando hablo de clases populares vascas hago referencia al concepto que popularizó David Graeber en su libro “Somos el 99%”-. Es imprescindible destacar en este punto, que la transición ecosocial es fundamental en el nuevo marco de relaciones que ha de tener el pueblo trabajador vasco con su entorno natural.

En la historia moderna en multitud de ocasiones se ha pretendido buscar la independencia de un pueblo concreto mediante la toma del poder, una toma del poder que conlleva de facto la construcción de un nuevo Estado con su aparato burocrático, represivo, etc. Pues bien, este texto lo que intenta plantear es que siguiendo la estela del movimiento de liberación kurdo, Euskal Herria se construya a sí misma desde el contrapoder y la soberanía económica. Una soberanía económica que derivará en el resto de soberanías que completan ese puzle que algunas nos empeñamos en llamar “independentzia osoa”.

La crisis climática, la del COVID-19, la de las personas refugiadas, la económica. Todas ellas, necesitan de una respuesta por parte del pueblo trabajador vasco que no solamente de sus representantes políticos en las instituciones estatales españolas. Unas “instituciones”, que como se ha demostrado en Catalunya poco recorrido tienen cuando lo que se pretende trazar es una hoja de ruta independentista. Cabe destacar, que sin un solo acto de violencia física, los y las políticas catalanas que llevaron a cabo ese camino han acabado presas o exiliadas. Lo cual denota que el camino no consiste en intentar construir tu propio proyecto político dentro de los márgenes “institucionales” y legales que te da el Estado español, sino más bien, la estrategia ha de ir más ligada a la experimentación de nuevas fórmulas que desborden su propio relato. Como estamos viendo recientemente, el Régimen del 78 solo pactará con fuerzas soberanistas si dichos acuerdos no ponen en riesgo ni la unidad nacional ni estamentos como la monarquía o el ejército ¿Para qué negociar migajas de su pan cuando podemos fabricar nuestra propia hogaza?

A todo esto, eslóganes pasados tan recurrentes como Independentzia eta Sozialismoa han quedado en agua de borrajas para aquellos y aquellas que ahora se empeñan en aplicar las tesis socialdemócratas y “esquerristas” dentro del movimiento abertzale. Mismo contexto en el cual el Estado español por su parte, emplea toda su maquinaria de jueces y fiscales con el objetivo de no ceder ni un ápice de libertad a los pueblos del Estado. Por no hablar de que además de aplicar una legalidad que bochornosamente beneficia a los ricos y empobrece a los y las trabajadoras, su estrategia política a la hora de abordar el conflicto vasco se basa en la venganza y en la represión, ya no solo contra los y las presas políticas vascas, sino también, contra todos aquellos que muestren un mínimo de solidaridad o de disenso con el relato oficial.

Como bien decía un eslogan pasado, pero muy reciente,” vasco o vasca es toda aquella persona que trabaja y vive en esta tierra”, y por ello, es hora de trasladar esa pluralidad a la palestra política sin olvidar la historia colectiva de este pueblo. Una historia que algunas queremos ligar a prácticas cómo el Auzolan o el Herri Batzarre. Elementos de gestión política, que no debemos de idealizar ciegamente, pero sí tener en cuenta, ya que suponen el hilo perfecto del que tirar para tejer realidades diferentes a las hegemónicas. Estos dos componentes encierran en su ADN elementos que van desde el apoyo mutuo a la democracia directa. Hechos de práctica e historia política colectiva que definen el talante de un pueblo que se niega a dejar de existir y que en plena ola neoliberal, ha preferido agarrarse al freno de la cultura popular y de su pasado como nación histórica del viejo continente.

No será este un manifiesto que pretenda ensalzar la territorialidad de este país desde la lupa histórica, ya que independientemente de los cientos o miles de años que tenga este pueblo, lo que importa – como decía David Fernández-, no son los años que tiene una nación, sino que por el contrario, lo que marca la realidad sociológica de un pueblo es cuánta gente se identifica con el mismo en un contexto histórico determinado, y qué duda cabe, de que Euskal Herria es una nación a día de hoy para una gran mayoría de los y las vascas.

Una vez dicho esto, este texto lo que también plantea es subdividir esa futura red de redes en las diferentes sub-bioregiones que componen el país, con la intención de brindar un trabajo y unos servicios a la población de los diferentes herrialdes desde ópticas ecosociales y feministas.

¿A quién está dedicado este texto?

A todas aquellas personas que se sientan abertzales, ecologistas, feministas, socialistas, libertarias. En definitiva, a esa izquierda vasca que anhela la construcción de un marco propio para Euskal Herria desde lógicas no desarrollistas y anticapitalistas. De igual modo, este es un alegato que lo que pretende es unir, en la medida de lo posible, a todas aquellas personas y colectivos que estén trabajando en la construcción de proyectos de economía social, luchas  antidesarrollistas, feministas, etc. O sea, aquellos   movimientos sociales que además de trabajar en pro de estas temáticas, tengan la convicción de que cada pueblo tiene el derecho a poder autogobernarse como considere oportuno.

¿Qué se pretende?

Lo que se pretende es no depender del sin fin de bolsas de empleo que se encuentran supeditadas al incremento del PIB, a la economía productivista, y por lo tanto, a los grandes capitales.

¿Cómo lo hacemos?

Utilizando la creación de una organización -aún por determinar- como punto de encuentro para los diferentes colectivos o personas que muestren la voluntad de participar en esta iniciativa. Esta organización vendría a ser el marco jurídico para esa futura red laboral y de consumo. La misma se establecería, con la vocación de poder “protegerse” frente a las futuras embestidas que puedan llevar a cabo los Estados español y francés.

¿De qué manera gestionamos dicha organización?

Teniendo en cuenta nuestra posición geopolítica y salvando las distancias, podríamos intentar llevar a cabo la aplicación del Confederalismo Democrático kurdo en Euskal Herria. Es decir, generaríamos un contrapoder al Estado español que coordinaríamos de cara para dentro como una institución asamblearia y horizontal y de cara para fuera, como una organización completamente legítima dentro de los márgenes que los propios Estados Nación “brindan” a la sociedad actual para organizarse.

¿Con qué objetivo?

Utilizar las brechas que nos brinda el Estado Nación para construir la independencia de Euskal Herria, aquí y ahora, y no nos engañemos, la independencia comienza cuando nuestros estómagos están llenos y nuestras necesidades básicas cubiertas.

En Nafarroa (EH) a 15 de Noviembre de 2020

LURRA TA ASKATASUNA!



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¿POR QUÉ ES NECESARIA UNA RED POPULAR DECRECENTISTA?

Fuente de la imagen: Ecología Política

Por la construcción de un modelo socioeconómico de justicia norte-sur que frene a la extrema derecha y ofrezca soluciones a las migraciones forzosas 

Los últimos acontecimientos que estamos viviendo en Ceuta nos indican y nos ponen sobre la mesa que son cientos de miles, por no decir millones, las personas que si pudieran y no hubiese controles en la frontera norte de Marruecos, intentarían cruzar hacia el Estado español como punto de partida hacia su viaje europeo. Sea como fuere, el modo de vida occidental y de algunos países asiáticos ha tocado más que techo. El crecimiento insostenible ha llegado a unos índices de casi no retorno, donde la falta de criterios ecológicos en la planificación económica, el neocolonialismo empresarial o la injusta demografía de los países del norte- la cual concentra a la mayoría de las personas en ciudades-, nos han llevado a un contexto de colapso presente que, o comenzamos a cuestionar abiertamente, o lo que nos espera será el asentamiento de la extrema derecha y de las sociedades militarizadas, es decir, del ecofascismo. 

La ausencia del prisma ecológico en el tema migratorio, al igual que la nula franqueza y honestidad en las posibles soluciones por parte de la izquierda, o la también recurrente negación sistemática de la pérdida de privilegios de los ciudadanos del norte opulento, coloca a la izquierda socialdemócrata en una posición poco favorable frente a la población, situando en contraposición a la extrema derecha con un discurso falaz, tramposo y mezquino, como un sujeto político válido y eficiente, que pondrá a los españoles primero preservando su nivel de vida y de consumo. Lo cual implica de facto, y hay que decirlo, la condena a la miseria de millones de personas en los países del sur global. 

La pérdida de fuelle de la izquierda en Francia, Italia y Alemania, son solamente la precuela de lo que sucederá en el Estado español, donde si aún no ha sucedido algo similar, es por la baja migración que vive en nuestro Estado, en comparación con otros estados europeos, al igual, que por el conflicto centro-periferia que mantiene el Estado español con Catalunya y Euskal Herria. 

El panorama futuro es complicado y está lleno de nubes negras y si lo está, no es por el hecho de que no existan soluciones, sino porque las soluciones se encuentran enraizadas en que en los países del norte decidamos vivir mejor con menos: reducir los viajes contaminantes, consumir menos carne o pescado, o algo tan sencillo como aplicar en nuestro territorio una movilidad más sostenible. Dos ejemplos de esto último podrían ser: 

1) Sustituir el transporte de mercancías por carretera por el ferroviario. 

2) Promover la movilidad en transportes públicos eléctricos en las ciudades o en vehículo privado sin estrés (la bicicleta). 

Es indispensable en todo este proceso que nuestro papel emancipatorio conlleve la creación de nuevos modelos laborales donde el empresariado no “corte el bacalao”. Uno de los objetivos del decrecimiento es acabar con las grandes fortunas y con la acumulación de capital por parte de unos pocos. Por lo que en este punto del manifiesto es cuando más correcto sería decir eso de: “la ecología sin lucha de clases es jardinería”, al igual que (y esto lo añado yo) “la lucha de clases sin ecología es paleontología”. En este sentido, y no pretendo detenerme mucho en este punto, el decrecimiento propondría un modelo laboral mutualista y colectivizado, donde los y las trabajadoras tendrán en su mano la gestión y control de los medios de producción. 

Por otro lado, uno de los bulos a los que más nos tenemos que enfrentar es cómo nos venden que existe una “España vaciada”, cuando la realidad no es que exista un Estado español “vaciado”, sino más bien un territorio mal repartido. Un ejemplo de ello, y no hablamos de Soria, León o Palencia, es cómo la densidad de población de la Comunidad de Madrid se encuentra en los 880 habitantes por km2, mientras que Navarra tiene una densidad de población de 63 habitantes por km2. 

Muchos me dirán que esto tiene que ver con la eficiencia logística o con la economía, ante lo cual no me queda más remedio que aseverar que un modelo económico de desarrollo productivista no es sustentable para nuestro territorio, y mucho menos extrapolable al resto de pueblos del mundo. A continuación ofrezco un mapa sobre la situación y el desequilibrio demográfico en el Estado español: 

Fuente de la imagen: El Orden Mundial. 

Este es un texto que pretende generar un debate que ahonde en la necesidad que tenemos como sociedad de decrecer, de generar una economía basada en el bien común, la ecología y los cuidados. Nuestro territorio nos lo demanda, de la misma manera que el contexto de crisis migratorias forzosas, explotación de los recursos naturales de los países del sur y recientemente de auge de la extrema derecha en Europa, nos indican que es más necesario que nunca la conformación de una red popular en favor del decrecimiento, que inste a los agentes políticos, sociales y sindicales de los diferentes pueblos del Estado español a caminar hacia una vía decrecentista, con el objetivo de evitar el colapso y anular a la extrema derecha populista. Por otro lado, en esta temática que nos ocupa, es imprescindible tener en cuenta el Índice de Desarrollo Humano. Ya que el mismo no tiene solo en cuenta la renta media per cápita, sino que además, valora también otros factores como pueden ser la escolarización o la esperanza de vida. A continuación tenemos un gráfico sobre el Índice de Desarrollo Humano, en el cual, de 189 países el Estado español aparece en el puesto número 25.

Fuente de la imagen: https://www1.undp.org/ 

A colación de este gráfico, podemos apreciar las diferentes posiciones que ocupan los diversos países en la lista, como es habitual, los países nórdicos encabezan la lista, seguidos del resto de países occidentales, Japón o Corea. Por poner un ejemplo concreto al respecto, podemos ver cómo los noruegos tienen una esperanza de vida al nacer de 81,3 años, un promedio de escolaridad de 12,6 años y su ingreso bruto per cápita ronda los 48.688 dólares. En Níger, en cambio, la esperanza de vida es de 55,1 años, su escolaridad promedio es de 1,4 años y su ingreso bruto per cápita es de 701 dólares. 

Otros datos en la línea, que en este caso nos aporta el economista serbo-estadounidense Branko Milanovic, ponen sobre la mesa como los daneses más pobres- como grupo- son más ricos que los más ricos de Uganda. El mismo autor nos explica cómo un impactante 80% de la población en Costa de Marfil vive por debajo del umbral de la pobreza española. Por lo tanto, concluye que si este 80% de los marfileños se fuera a España, los mismos saldrían ganando- incluso aunque solo fuera para unirse al grupo de los españoles pobres-. Por último, Milanovic acaba toda esta reflexión con algo que bien podría ser un eslogan y que dice lo siguiente: o los países pobres se enriquecen, o los pobres tendrán que mudarse a los países ricos. 

Estos desequilibrios galopantes son la causa de las migraciones forzosas que se dan de los países del sur al norte opulento. Como diría Ted Trainer en su libro “La vía de la simplicidad”: En una economía de crecimiento cero sólo podría eliminarse la pobreza por medio de la distribución de la riqueza y del poder, tanto dentro de los países como a nivel internacional. Entre otras cosas, esto requeriría permitir al Tercer Mundo el acceso y el control de sus propios recursos, los cuales son suficientes para proporcionar una calidad de vida digna, pero que en la actualidad, son succionados hacia otros lugares lejanos por medio del desarrollo. 

Es en este punto es menester recordar y enfrentarse al mensaje falaz de Abascal y los suyos, a las misivas de odio de estos patriotas de pandereta que en realidad, por mucho que digan con la “boca grande” mensajes nacional-populistas, no dejan de ser unos ultra-liberales. Los que con su hoja de ruta económica, y es importante mencionarlo, facilitan la explotación de los países del sur y condenan a sus habitantes a las migraciones forzosas. No es mejor, sino peor o igual de indignante el mensaje que propaga España 2000, los fascistas del siglo XXI. Partido nacional-socialista que con un proyecto “obrerista” y de prioridad nacional, intenta confrontar a la sociedad y sentar las bases para construir un “nazismo a la mediterránea”. Por ello, nosotros y nosotras, las personas de izquierdas y antifascistas, estamos en la obligación de armar un discurso que cuestione el liberalismo anclado en el crecimiento infinito, pero también, el ecofascismo delirante que plantean los nazis españoles. 

Por lo tanto, este manifiesto pone sobre el tablero la necesidad que tenemos de emplear todos los medios necesarios (revistas, podcasts, páginas web, asambleas, etc) para construir el camino hacia el decrecimiento y la justicia norte-sur. Este es un trayecto necesario a la par que complicado, donde deberemos de hacer uso de una caja de herramientas con la que podamos empezar la construcción de esa casa comunitaria, en la cual podamos convivir todos los pueblos desde el respeto por el planeta y la justicia norte-sur. 

¿Empezamos? 

Iruñea (Nafarroa), 20 de Mayo de 2021.

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LA SUBIDA Y BAJADA DE PODEMOS Y VOX, UN FENÓMENO ESPERABLE; REFLEXIONES LIBERTARIAS EN TORNO AL 4M

Estrategias de las élites económicas para que nada cambie y retornar al bipartidismo

Fuente de la imagen: Público

Que el empresariado maneja el “cotarro” no es ningún secreto y es que en mundo como el actual, tanto Florentino Pérez como Juan Roig tienen mucho más poder que el ex-presidente del gobierno Pablo Iglesias. Y no solo eso, sino que además, son ellas, las élites empresariales, aquellas que deciden de qué se habla y de qué no se habla en los medios de comunicación de masas. Tal poder, es lo que puso en su momento a Podemos en la cumbre y en el foco mediático, y ha sido ese mismo poder el que lo ha ido erosionando poco a poco hasta convertirlo en una fuerza poco determinante. Esto que digo se sustenta en la regresión de Podemos, que en las elecciones de 2016 accedió al Parlamento español como tercera fuerza con 3.2227.123 votos, los cuales le otorgaron 45 diputados/as. En cambio, en las elecciones de 2019 bajó al número de 35 parlamentarios/as. Por otra parte, en esas elecciones del 2019, el partido de la vicepresidenta Yolanda Díaz obtuvo el 12,97% de los votos, cifra que según la última encuesta del CIS en intención de voto, caería al 10,07%. Aunque es cierto y toca decirlo, que el partido morado ha registrado una ligera subida con respecto a los anteriores datos que les situaba en un 9,6% de los votos. En mi opinión, Podemos se dirige de forma progresiva a ocupar el espacio político que durante décadas ha ocupado IU en el panorama político estatal.

Algo similar a lo que ha sucedido con Podemos, ha ocurrido con VOX. Una fuerza política joven y prácticamente inexistente en el panorama político español, que a base de horas en las televisiones, radios y prensa, se ha convertido en unos pocos años en una fuerza importante en comunidades autónomas como Murcia, o ha llegado a irrumpir en el Parlamento español como tercera fuerza con 52 diputados en las elecciones de 2019. El hecho es, que esos mismos que auparon a VOX, le están dejando caer de culo, cuesta abajo y sin freno; estrategia que por cierto, también han llevado a cabo con el partido morado. El caso es que el foco mediático sobre los/as de Iglesias, su hipocresía ante diversas cuestiones políticas y la no-justicia española, han convertido a los/as anti-casta, en un decorado más de la democracia liberal española. Hecho que ha granjeado que muchos y muchas de sus seguidoras y votantes pierdan la esperanza en ellos/as por un lado, y por el otro, que los/as que les veían como una alternativa, con el paso de los años y tras distintas polémicas, les consideren menos centrados y serios que su antiguo voto de confianza: el del PSOE.

Por otra parte y si nos referimos a VOX, podemos afirmar que ese discurso rancio y retrógrado que siempre ha convencido a una parte del electorado del Partido Popular y que ha dado a los de Abascal tantos votos, parece que en la actualidad para muchos de esos “peperos” de toda la vida reconvertidos en liberales de extrema derecha, las formas y las meteduras de pata de los ultras empiezan a parecerles demasiado extremistas y “antidemocráticas”. Un ejemplo de la pérdida de fuelle de este partido, son las numerosas bajas que muchos de sus militantes han llevado a cabo. Sin ir más lejos, las 8 dimisiones que se han producido hace unas pocas semanas en VOX Badajoz, donde sus ex-militantes tachan a su antigua formación como un partido antidemocrático. Otro ejemplo que evidencia este relato es cómo en Madrid, el partido de Ortega Smith y Monasterio, el cual hace pocos meses se presentaba como una opción a la derecha del PP con la suficiente fuerza como para plantarle cara a los de Casado, según la última encuesta del CIS en la Comunidad de Madrid los ultraderechistas conseguirían un 9% de los votos, lo que les convierte en una fuerza NO determinante y los erige como la muleta en la que debería apoyarse el PP de Ayuso. Es decir, serían una fuerza residual con la que tendría que contar su “derechita cobarde” a cambio de unas migajas en cuanto a réditos políticos se refiere. Hecho similar ocurre con Podemos, el cual se ha convertido en el apoyo natural del PSOE, ya no solo a nivel nacional, sino también en los diferentes territorios de la España sociológica (excluyo de esta ecuación a Euskal Herria, Catalunya, Galiza y las Islas Canarias).

Que cada cual vote a quien quiera, es comprensible que la gente le esté dando vueltas al tema teniendo en cuenta todo el bombo que se le está dando al asunto. Eso sí, que la gente no se crea que votando va a parar el fascismo, o que el 4 de Mayo de 2021 se presentará el Frente Popular a las elecciones madrileñas de la mano de Iglesias y García. Madrid solamente será la tumba del fascismo y del liberalismo -esto último lo añado yo-, cuando nuestra península recupere una justa demografía, cuando pongamos freno a la precariedad y al alquiler abusivo o cuando se garantice una renta mínima, por poner un puñado de ejemplos de las reformas que necesita nuestro marco convivencial.

Al hilo de lo que comentaba anteriormente, siento decirles en este punto que dentro de este panorama capitalista, es imposible acometer las reformas que la región necesita para salir del lodo y caminar hacia la sustentabilidad. La historia es un hilo conductor del que debemos tirar, por eso, la traición de los verdes alemanes a sus principios tras los sucesivos pactos con el PSD alemán (partido socialista alemán), la mentira de Syriza frente a su pueblo que tras un NO en un Referéndum a los recortes de la Troika decidieron aplicar un SÍ, las concesiones de Podemos en su corta vida o las renuncias de Bildu ante las históricas reivindicaciones de la Izquierda Abertzale, ponen en evidencia que aunque uno/a quiera, dentro de este sistema no puede, y no puede porque mientras que la creación de empleo dependa del empresariado, no será posible promover ni aplicar ninguna reforma que ponga boca abajo y con los bolsillos abiertos a esos grandes capitales que manejan nuestras vidas.

Como acertadamente decía Ricardo Mella y parafraseaba Taibo en una entrevista: votad lo que estiméis conveniente la jornada de las elecciones, o absteneos, pero no olvidéis nunca que lo principal es lo que hacéis, con vuestra lucha, los 364 días restantes del año.

A día de hoy y pese a ser madrileño, no tengo derecho a voto en mi tierra ya que a todos los efectos soy ciudadano navarro, eso sí, aunque lo tuviera, creo que se me haría muy difícil votar a una gente que ha caído en la más burda hipocresía y que se ha convertido en todo aquello que despreciaban e iban a cambiar asaltando los cielos. Dicho esto, mostrar todo mi desprecio y rechazo a VOX, a esa ultraderecha liberal que busca criminalizar a una parte de nuestras vecinas por su orientación sexual, su procedencia o su ideología. Por todo ello y sin paños calientes, debo decir para cerrar este artículo: FUCK VOX.

Iruñea, 27 de Abril de 2021.

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“NOMADLAND”: UNA FOTOGRAFÍA DE LA BARBARIE QUE REPRESENTA EL CAPITALISMO YANKI

Fuente de la imagen: El Cultural

Ayer me dejé caer por el cine y la verdad que, tal y como esperaba, la tan aclamada “Nomadland” cumplió mis expectativas y me dejó de todo menos indiferente, eso sí, conviene resaltar una serie de aspectos tras disfrutar de esta obra cinematográfica que seguramente perdurará en nuestras retinas como una de las mejores películas de la última década.

La cinta de Chloé Zhao basada en la novela de Jessica Bruder, pone sobre la mesa diferentes aspectos que merecen la pena ser tratados desde un punto de vista sociopolítico. La precariedad extrema, un ausente sistema de cobertura social, la atomización de la sociedad norteamericana o lo que supone vivir la vejez en un país que desecha a sus mayores, son algunos de los ingredientes de este despreciable menú que los liberales pretenden trasladar al sur de Europa.

Cierto es que las buenas películas te revuelven algo dentro y qué duda cabe que esta producción norteamericana me dejó una amarga sensación en la boca y un nudo en el estómago, que se hacen difíciles de describir si una no ha visto la película. Amargor, por la realidad tan jodida que viven muchos millones de norteamericanos sin una pensión de jubilación o un seguro médico, y un nudo en el estómago derivado de la impotencia que se siente al ver cómo, incluso una vez retratadas estas situaciones, la sociedad sigue durmiendo mecida por ese canalla llamado capitalismo.

Hay una imagen del principio de la película que podemos destacar por su fuerza simbólica: este personaje quebrado y precario encarnado por Frances McDormand debe buscarse su sustento trabajando a temporadas para el gigante Amazon. Desalentador es lo que uno presencia cuando analiza la fotografía de lo que está viendo y es consciente que casi todas las personas que se agolpan al principio de la cadena de producción, son mujeres y muchas de ellas de avanzada edad. Bienvenidas sean todas pues a este “sueño americano” que algunos tildamos de pesadilla y que deja en la cuneta a las más débiles y empobrecidas.

Habiendo visto la película, sería injusto no destacar que no todo es oscuro en este film. También podemos ver conatos de apoyo mutuo, solidaridad y organización comunal frente al abandono que ofrece un Estado esquelético en materia social y que se enorgullece cual macho alfa de ser el más poderoso y rico que se erige sobre la faz de la tierra. Sea como fuere, sorprendente me parece cómo este grupo de apoyo mutuo que aparece en el trabajo de Chloé Zaho con música de Ludovico Einaudi, se reúne en torno a una bandera norteamericana y es que, el cáncer del patriotismo yanki golpea con fuerza a esa white trash tan presente en los 108 minutos que dura la película.

La conclusión es clara y el antídoto evidente: si no queremos vernos como se ven esos millones de norteamericanos, debemos decir alto y claro que su capitalismo no funciona y que es hora de probar otras fórmulas sociales que permitan vivir con dignidad a todas las personas. Como comentaba hace unos días con un amigo y viendo como está el patio a nivel sociolaboral, o de aquí a unos años se inserta una Renta Básica Universal, o las clases populares no tendrán más remedio que tomar las calles repletas de rabia precaria y conciencia proletaria.

Recuerdo una canción de un ya maduro cantautor libertario, que decía y cito de memoria: “que no podemos permitir que ninguna muera sola” y es que el drama que viven muchas de nuestras mayores en Euskal Herria y en el conjunto del sur de Europa, las cuales se ven obligadas a perecer solas en sus casas, lo viven muchas norteamericanas de manera más drástica si cabe, en la carretera, sin una asistencia sanitaria y con una sociedad megalómana que las trata como auténtica basura. Por tanto, ¿cómo sorprendernos, cuando la policía quita la vida con total impunidad a ciudadanos afroamericanos como George Floyd?

Para terminar, me gustaría resaltar que no existe mayor Estado fallido que el norteamericano, y que antes o después, serán cientos de miles las estadounidenses que, guiadas por el espíritu imborrable de Occupy Wall Street, las enseñanzas del gran Graeber o la batuta firme del indomable Chomsky, se encargarán de hacer caer el Régimen del dólar. Porque no olvidemos, que no son malos los pueblos en su conjunto, sino que son los tiranos, la desinformación y la cruda represión, las que mantienen a algunos pueblos más dormidos que a otros, que aunque con cierta somnolencia, plantan un poquito más de cara a este sistema criminal y depredador que nos vemos obligados a tragar pese a tener arcadas diarias.

Pedro A. Moreno Ramiro

Iruñea, 13 de abril de 2021

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APUNTES SOBRE EL MODELO LINGÜÍSTICO EN EL ESTADO ESPAÑOL

Fuente de la imagen: unPROFESOR

España siempre será un Estado fallido, y lo será porque no tiene en cuenta su diversidad lingüística. Mientras que en Suiza las estudiantes deben estudiar como mínimo una lengua nacional extranjera, es decir, si vives en la zona franco-parlante debes aprender italiano o alemán, si estas afincado en la germano-parlamente deberás formarte en el uso del italiano o del francés, o por último, si eres natural de la zona italiana tienes que estudiar o bien la lengua francesa o bien la alemana. Cabe destacar además la oficialidad del romanche, lengua utilizada en el cantón montañoso de los Grisones. A parte de toda esta amalgama lingüística, es importante decir que el sistema suizo de enseñanza también imparte el inglés como materia educativa obligatoria. De esta manera, los suizos pueden conocer o tener nociones de los idiomas que hablan sus compatriotas a parte de saber expresarse en inglés.

Desgraciadamente en el Estado español no podemos decir lo mismo, ya que si naces en Madrid no tienes ninguna posibilidad de aprender euskera, gallego o catalán en el sistema público estatal. A mi modo de ver, ese hecho conlleva a que aquellos ciudadanos que viven en zonas castellano-parlantes vean al resto del lenguas estatales con cierto recelo y es que, cuando no se fomenta la diversidad, lo que nos encontramos es cerrazón mental y falta de empatía hacia la que habla diferente, piensa de otra forma o tiene unos rasgos culturales alejados de los hegemónicos.

Vivimos un contexto histórico y político donde solamente se aprenden lenguas por motivos económicos. Un ejemplo de ello es lo incomprensible que resulta que en una escuela de Miranda de Ebro se enseñe inglés, pero no el euskera que les queda a tiro de pierda. Este hecho se produce simple y llanamente porque el inglés es la lengua de poder dentro del sistema capitalista, aún cuando es un hecho evidente que una vecina de esta localidad burgalesa que limita con la provincia de Araba, tendrá más posibilidades de desarrollarse laboralmente en un ciudad como Gasteiz si a parte del inglés, conoce también la lengua de Barandiaran.

Seguramente muchos de los problemas políticos que tenemos en el Estado español tienen mucho que ver con la imposición que se ha hecho del castellano y su cultura sobre los diferentes pueblos que conviven en este enclave geográfico del sur de Europa. Esta negación de la diversidad interna ha generado el caldo de cultivo perfecto para que la gente que vive en las zonas de influencia castellana vean como un falta de respeto que ciudadanas de otros territorios hagan uso de su lengua materna en los espacios públicos, ya sea ésta el catalán, el euskera o el gallego. Y es que es importante recordar a mis paisanas castellanas, pero también a andaluzas, murcianas, leonesas, extremeñas, asturianas o cántabras, que mucha gente del País Valencià, Euskal Herria, Catalunya, Galiza o las Illes Balears, a parte de saber expresarse correctamente en su lengua autóctona, conocen perfectamente el castellano. Incluso es de utilidad destacar que por dicha situación de privilegio del castellano sobre el resto de lenguas, son decenas de miles las vascas y navarras que, o tienen un conocimiento mínimo del euskera, o directamente no tienen ninguno. Según una encuesta sociolingüística de 2016 realizada por El Gobierno Vasco, el Gobierno de Navarra y la Oficina Pública del Euskera de Iparralde (Euskararen Erakunde Publikoa), solamente el 28,4% de los habitantes de los diferentes territorios de las siete provincias del país hablan euskera.

Algo más grave vemos en el Estado francés, lugar que pese a haber tenido una gran pluralidad lingüística en el pasado, la Revolución francesa y el empeño centralista del Estado francés han llevado al uso residual de esta riqueza cultural y a la imposición del francés como lengua vehicular en todo el mapa hexagonal. Una evidencia de dicha práctica retrógrada e impositiva la podemos ver en Iparralde, donde el euskera no es siquiera lengua oficial. Es frente a estas prácticas “terroristas” en materia cultural, donde la sociedad ha de organizarse para plantar cara a los nacionalismos homogeneizantes y totalitarios. Dos ejemplos de estos son el español y el francés, ya se digan a sí mismos de izquierdas o de derechas.

Como decía al principio de este texto, España nunca funcionará como proyecto político, y no lo hará porque no respeta la diferencia que existe dentro de sus fronteras, pero sobre todo no se cristalizará como proyecto político por el hecho de que se estructura desde la falacia histórica y la imposición del castellano sobre el resto de nacionalidades. Hecho que sin duda alguna, incomoda a vascas, catalanas o gallegas en mayor medida, pero también al resto de identidades diferenciadas que existen en el Estado español como pueden ser la leonesa, la asturiana o la andaluza.

Como madrileño y castellano sé lo que digo: en mi tierra hay mucha gente que ve como una ofensa que un catalán hable en catalán o que un vasco se exprese en su lengua. Cierto es que el gallego les resulta más gracioso y cercano, será porque en muchos casos interpretan que esta zona del noroeste de la Península, no es a día de hoy tan secesionista como lo pueden ser Catalunya o Euskal Herria. Sea como fuere, las lenguas son riqueza y un patrimonio de toda la humanidad, pero si encima  tenemos en cuenta que a día de hoy compartimos un mismo pasaporte y una cercanía geográfica, sería de recibo que mis paisanas castellanas tuvieran la obligación de aprender euskera, catalán o gallego en un instituto público, al igual que las catalanas, vascas y gallegas aprenden y saben expresarse en castellano. Desgraciadamente esto no es así, y lo peor de todo es que dicha posibilidad no se plantea ni como una mera hipótesis.

Para terminar y como hace poco me decía una persona fundamental en mi vida, el folk y la difusión de las culturas populares mediante las diferentes expresiones artísticas empiezan a ser una constante en el panorama cultural actual. El Trap galegista de Boyanka Kostova, la fusión etno-electrónica del también gallego Baiuca, o la puesta en escena y trabajo del asturiano Rodrigo Cuevas, son algunos de los ejemplos que pueden poner sobre la mesa los nuevos límites sobre los que se mueven muchas jóvenes que apuestan por el pasado sin dejar de mirar hacia el futuro. Por lo tanto, es tiempo de diversidad, de cultura popular y de avances sociales en todos los ámbitos. Por esos motivos, España nunca nos podrá ofrecer un futuro cuando lo que hace es sacar de la ecuación colectiva a todas aquellas que son y piensan diferente. Además, es necesario apuntar que el problema ya no radica solamente en el Estado, si no que el mismo también se encuentra en que tras más de un siglo de discurso españolista e intransigente, son muchas las personas castellano-parlantes que ven como una amenaza aquellas que expresan, piensan o sienten en un idioma diferente al suyo. Frente a eso y como castellano-parlante afincado en Nafarroa, lo que pido es empatía y respeto hacia las minorías que hoy día siguen bajo la suela política y jurídica del Estado español.

Iruñea, 3 de Marzo de 2021.

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LA TIRANÍA DE ALGUNOS PEQUEÑOS COMERCIOS

Frente a sus despidos: verdad, justicia y lucha obrera

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Fuente de la imagen: Yaencontre.com

No es oro todo lo que reluce y es que trabajar en un pequeño comercio que venda productos a granel y menos contaminantes, no es sinónimo de unas buenas condiciones laborales, un buen trato, o un jefe que se crea lo que dice vender. Por este motivo, solamente quienes hemos trabajado en pequeños comercios sabemos de la tiranía que se da en muchos de ellos. Uno de los muchos ejemplos que evidencia esto que digo es la tan recurrente excusa por parte del pequeño empresariado de que ellos tienen un “negocio familiar” y como tal, lo ha de percibir el currela de turno, eso sí, siempre en cuanto a obligaciones, nunca en lo que se refiere a ganancias.

En muchos de estos pequeños comercios, algo tan evidente como tener un calendario laboral se convierte en un coloso difícil de escalar, por no hablar del problema que representa disponer de los días que te corresponden por convenio, o algo tan de cajón como poner los medios necesarios para no sobrepasar el número de horas anuales que aparecen en el contrato. Estos aspectos de la vida laboral ya conquistados por la clase trabajadora y que no deberían suponer ninguna acción de reivindicación o lucha, se convierten en muchos casos en problemáticas que hieren de manera clara la moral y la salud psicológica de muchas de las trabajadoras que están trabajando o hemos trabajado en el pequeño comercio. En mi caso, aspectos como reivindicar los días de libranza que me correspondían por ajuste de calendario o el simple hecho de tener un calendario laboral, es lo que ha conllevado mi despido como tendero tras un año trabajando en un pequeño negocio de venta de jabones a granel. Como bien dicen los Chikos del Maíz en uno de sus temas: “No hay sindicato en la tienda de zapatos” y es que muy tristemente, la realidad que vivimos en la actualidad es que el hecho de reivindicar lo que pone en el convenio o unas medidas de seguridad básicas en tu puesto de trabajo, te pueden llevar a la cola del paro.

Por esto que he indicado en el párrafo anterior, es bastante inquietante ver cómo algunos sectores de la política intentan meter en el mismo saco a la clase trabajadora y la pequeña burguesía. Ante este tipo de comparativas o medias tintas en las que se sumerge parte de nuestra clase política, he de decir que el pequeño comercio puede llegar a ser igual de tirano o incluso más que cualquier gran superficie. Por lo tanto, considero que es hora de dejar de sacralizarlo, ya que en muchos casos sus trabajadoras no tienen ni siquiera -como comentaba anteriormente- derecho al soporte sindical bajo amenaza de despido.

Con esto que digo no pretendo criminalizar a todo un gremio, me consta que dentro de éste hay de todo como en todas las casas. Eso sí, desde una perspectiva de clase, considero que el pequeño comercio o el pequeño comerciante deberían siempre posicionarse del lado de la clase trabajadora y hacer todo lo posible, si se viese en la obligación de contratar a más personal, para que por lo menos las condiciones del convenio se cumpliesen y que sus trabajadoras recibiesen un buen trato. Siendo conscientes de que siempre sería más adecuado que los comercios de microeconomía se enfocaran hacia el cooperativismo y la economía obrera. Digo esto como herramienta frente a lo urgente de la situación que vivimos, sin olvidar la importancia que conlleva la lucha de clases como estrategia global de acción colectiva y teniendo en cuenta en todo momento la perspectiva ecosocial en este cajón de sastre llamado “toma de los medios de producción”.

Este texto es un manifiesto para todas vosotras y vosotros, para esas trabajadoras de buena conciencia y moral obrera que compráis y os gastáis los dineros en pequeños comercios que no respetan el convenio y que tratan a sus trabajadoras como mera mano de obra, sin importarles un carajo sus vidas, sus necesidades vitales o su dignidad como trabajadoras. Frente a la mentira, el maltrato laboral y el despotismo empresarial: boikot y lucha obrera. Esto último suena a lema facilón, pero es cierto que a veces en los pequeños lemas encontramos grandes verdades y según lo entiendo yo, si todas nosotras como consumidoras activas que somos, tomásemos conciencia de lo político que conlleva el acto de consumir, muy seguramente estaríamos en proceso de construir cambios que mejorarían la vida de la clase trabajadora. De hecho, existe un mantra que se lleva repitiendo años en el ámbito de la economía social y solidaria que dice lo siguiente: “No hay mayor carro de combate que el carro de la compra”.

Dice el refranero, que a todo cerdo le llega su San Martín y espero que le llegue también, a todo ese empresariado pequeño que hace dos días era carne de cañón en el mundo laboral y que a día de hoy trata a las que hace dos días eran sus iguales como mierda. Ojalá llegue el día en que esas personas que generan violencia con su forma de concebir el mundo del trabajo, comprueben en sus carnes la indefensión y la frustración que sentimos en nuestros cuerpos las millones de asalariadas precarias que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir.

Por otro lado, estos últimos días estamos viendo en los medios “de comunicación” la forma tan vil que tienen algunos periodistas de tergiversar la realidad y poner el foco del debate donde no habría que ponerlo mezclando churras con merinas. Es decir, vinculando los saqueos de tiendas con las manifestaciones políticas en favor de la libertad de Pablo Hasel, o poniendo sobre la mesa el coste en euros de los destrozos que se han producido, en vez de hablar de la violencia que provoca la policía en Linares, Iruña o Barcelona, o cuánto paro o sufrimiento generan las políticas neoliberales. En este punto es legítimo preguntarse: ¿Cuánta violencia encierra cobrar 1000 euros al mes y pagar 800 de alquiler? Del mismo modo, deberían preguntarse estos tertulianos o directores sabelotodo la dureza que conlleva estar en un ERTE o directamente en un ERE con familia e hijos. ¿Dónde está su moral y en qué se diferencian muchos de ellos y ellas de las policías que apalean sin cabeza a la multitud manifestante?

A partir del día 10 de marzo volveré a formar parte de ese ejército proletario de reserva llamado INEM. Un despido en toda regla que se produce tras una baja médica de menos de un mes: que cada una saque sus conclusiones de lo sucio que encierra el actuar de esta manera. No solo en lo que respecta a la óptica laboral, también desde un punto de vista de calidad humana. La injusticia es elevada y las herramientas para contestar ante la misma son limitadas, muy limitadas. La Reforma Laboral, así como la defensa de los intereses privados por encima de la vida de las personas, están en nuestra contra. Eso sí, nosotros y nosotras tenemos algo mucho más potente que unas leyes injustas de nuestro lado: somos el 99% y sin nosotras se paraliza el mundo, por lo que es hora y nunca es tarde si la dicha es buena, de luchar por nuestra dignidad de clase y decir bien alto y claro: ¡Que viva la lucha de la clase obrera!

Iruñea, 22 de febrero de 2021.

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¿QUÉ DIFERENCIA AL NACIONALISMO DE LA DEFENSA DE LAS IDENTIDADES NACIONALES?

Fuente de la imagen. El blog del gran uribe

El título de este artículo aunque puede parecer contradictorio es totalmente coherente y lo es porque el derecho a decidir de los pueblos y su idiosincrasia, no tiene nada que ver con el ensalzamiento de una nación concreta o con la construcción de un relato político basado únicamente en el sustrato nacional de un pueblo.

Todos los que estudiamos y nos gusta la historia, sabemos que todas las naciones son elementos cambiantes que van evolucionando, en esa misma línea podemos afirmar, que todas ellas se basan en mitos fundacionales o que su época gloriosa se dio en torno al siglo XIX. Aunque también es cierto y es de rigor decirlo, que tanto en el siglo XX, sobre todo a partir de la década de los 50, como en la actualidad, hemos vivido y estamos viviendo un resurgimiento de los nacionalismos. Cabe destacar que no podemos enmarcar estos últimos en un mismo saco, ya que cuentan con elementos diferenciadores.

En lo que a mí respecta, soy un firme defensor del derecho a decidir y debe tener en cuenta el lector o lectora que mis palabras no encierran estrategia alguna, ya que el que escribe estas líneas es un hijo de la bestia, nacido y criado en Madrid y por cierto, a mucha honra. Digo esto porque soy muy consciente que buena parte de la izquierda madrileña o castellana defiende el derecho a decidir con la boca pequeña, nunca con todas las consecuencias que esto implica. Lógicamente mis palabras se dirigen a militantes o simpatizantes de grupos políticos como Podemos, Ahora Madrid o Izquierda Unida. Por otro lado en Castilla, es conocida la inquebrantable convicción de IZCA de acompañar este tipo de reivindicaciones sin importarle en absoluto cómo puede repercutir esto en su estrategia política en la Castilla actual.

Debido a mis convicciones libertarias apoyo estas luchas con cierta precaución y en ningún caso las suscribo cuando las mismas se fundamentan o se erigen desde lógicas verticales y sistémicas. Y pondré un ejemplo: pese a que rechazo frontalmente la represión que ha sufrido el pueblo catalán, no puedo apoyar las demandas que realizan en dicho proceso la burguesía catalana, la que considero una enemiga de mi clase y de mi condición. Por otro lado, con bastantes diferencias y con ternura, no puedo dejar de sentir cierta conexión con el discurso que desarrollan en ese mismo proceso sujetos como la CUP catalana. Sea como fuere, he de dejar claro que discrepo con el objetivo de tomar el poder dentro del marco institucional actual, ya que el mismo se encuentra tan condicionado por el capital y tan acotado por los poderosos, que es imposible cambiar un milímetro el contexto actual y acercarlo a las posiciones que defienden en el papel la izquierda independentista catalana.

En otro orden de cosas, uno puede estar muy de acuerdo con defender una lengua, una cultura, una tradición histórica o unas técnicas arquitectónicas, yo lo estoy. Ahora bien, otra cosa muy diferente es apoyar a personajes como Jaume I o Eneko Aritza. Eso ya me parece harina de otro costal y considero que esto se haga desde grupos de izquierdas, puede llegar a tener un tufo ultranacionalista, por no decir reaccionario. Otra cosa muy diferente es reivindicar un Referéndum de autodeterminación para el pueblo vasco-navarro desde el robo de soberanía que sufrió Nafarroa a partir del año 1512. Esta reivindicación es completamente legítima en la actualidad y seguramente, desde un punto de vista enmarcado dentro el derecho internacional podría tener mucho más recorrido que si sale desde la actual Euskadi.

Es evidente que tenemos que minimizar las organizaciones territoriales y que lo más adecuado sería confeccionar los núcleos poblacionales desde el municipio y la comarca. Como ya he dicho en diferentes artículos, la situación climática nos lo demanda. Volviendo al tema que nos ocupa, entiendo que puede resultar difícil diferenciar entre los partidarios del nacionalismo y los seguidores de la defensa de las identidades nacionales. Ante lo que he de decir que la mayor diferencia existente entre ambos, se basa en que los primeros toman la nación como punto de partida para construirse, mientras que los segundos recurren a la nación como un mero elemento definitorio de lo que son. Es decir, yo soy castellano porque es lo que soy, pero lo que nunca haré, será construir mi identidad política basándome en mi nacionalidad, porque por encima de la misma sobrepongo mis ideas ácratas y libertarias. Esto no me impide defender mi cultura si veo que la misma está en peligro o se encuentra despreciada. También soy capaz de hacerlo por otras culturas que no son la mía, como la navarra. Este hecho lo encuadro en lo que he venido a denominar “culturalismo internacionalista”.

En definitiva. como bien decía David Fernández ex-diputado de la CUP en el Parlament de Catalunya: “nosotros no somos nacionalistas, somos independentistas sin fronteras”. Como he afirmado en diferentes escritos y lo reitero en este, soy totalmente favorable de la liquidación del Estado Español como marco político y partidario de la construcción de un mapa territorial donde los pueblos del Estado generen y construyan su propio camino. Sobre esto hablo en mi libro Ecologismo Integral, en el cual las identidades nacional-culturales tienen un peso muy importante.

Los nacionalismos buscan crear su proyecto político en base a un Estado, con sus cuadros burocráticos y asentado o bien en un capitalismo de Estado, o bien en un capitalismo liberal globalizado. En cambio, el proyecto que aquí se defiende es la construcción de los pueblos desde el concejo abierto, las juntas de buen gobierno, los trabajos colaborativos, las tierras comunales o la economía obrera y como decía al principio de este artículo, todo ello creado y generado desde el municipio y la comarca.

Iruña, 13 de Enero de 2020

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PRECARIEDAD LABORAL Y AUSENCIA DE PROYECTO POLÍTICO EN LA IZQUIERDA

Fuente de la imagen: 20 Minutos

La crisis del COVID-19 no ha sido más que la constatación de las debilidades a las que se enfrenta la clase trabajadora en este siglo. Los hijos e hijas de esa clase trabajadora con estudios medios o nulos han alcanzado en un número bastante significativo estudios superiores, hecho que por cierto, no ha repercutido precisamente en que estas personas puedan acceder a mejores puestos de trabajo o unos mejores salarios, aunque todos ellos y ellas aspiren a esto en un futuro.

Pues bien, el objetivo de este artículo no es poner sobre la mesa ese clasismo que tantas veces se exhibe en muchos círculos de izquierdas de gente “formada” que piden para ellos y ellas lo que no piden para el conjunto de la clase trabajadora. Este artículo por el contrario, pretende destacar que todas y todos tenemos un derecho inalienable a vivir con dignidad nuestras vidas, tengamos mayor o menor formación.

El tema es que a día de hoy esto no es posible, si ya la gente con formación tiene problemas para acceder a un empleo digno, la gente menos formada- académicamente hablando- o los y las migrantes se ven completamente expulsados a una papelera llamada “precariedad laboral magnificada”. Nicho poblacional, dónde llegar a fin de mes para pagar el alquiler de su casa no es una meta, ya que muchas de ellas se ven obligadas a convivir con dos o más familias para poder malvivir en la Europa del capital.

Hoy 29 de Diciembre de 2020, veía llorar a Ignacio Aguado en las noticias por las víctimas del COVID-19, el decía por sus compatriotas y yo me pregunto ¿ Qué narices importa de dónde sea el muerto en cuestión?. Pero este no es el tema al que me quiero referir, en lo que me gustaría hacer hincapié es que partidos políticos como Ciudadanos o el Partido Popular generan muerte con sus políticas sociales y económicas. Políticas, que priman los intereses de los capitalistas por encima de las necesidades de la clase trabajadora; el diagnóstico es claro y la solución necesaria: el capitalismo se muere y debemos de rescatar a nuestra clase mediante el control obrero de los bienes y servicios que necesitamos para poder vivir.

Otra cosa que debemos de tener en cuenta en este mapa de desigualdades, es el privilegio de clase que supone ir al psicólogo en un mundo tan jodido como este a nivel emocional, 50 euros los más baratos y de ahí para arriba dependiendo del profesional. Si tenemos en cuenta que la gente trabajadora, yo mismo, cobramos a 6 euros la hora que el lector o lectora saque conclusiones de lo que supone para una persona de ese perfil socioeconómico poder acceder a una profesional de estas características en un momento determinado de su vida. Y de la sanidad estatal mejor ni hablamos–según noticia de La Sexta-, en en el Estado español disponemos de 4 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes. Algo parecido ocurre en materia odontológica, donde nuestro sistema sanitario se encuentra corto de personal y en muchos territorios rurales se constata como nulo. Con todo esto podemos sacar una conclusión clara, hoy en día tanto la ayuda psicológica como el cuidado de tu boca depende del número de ceros que tengas en tu cuenta.

Obviamente, estos son dos aspectos que los sufren como apremiantes aquellas trabajadoras precarias que tienen un sueldo y unas mínimas condiciones laborales. Otro cuento son aquellas personas que no tienen un trabajo y apenas disponen de una mínima prestación de 400 euros, y a veces ni eso. Por lo tanto, este segmento poblacional no se preocupa tanto de su boca o de su salud mental ya que el mismo tiene unos problemas más inmediatos, viéndose en muchos casos, abocados a las colas del hambre y a pasar frio en Invierno y ya en último término, a vivir en la mendicidad más absoluta.

Ante este panorama desolador la izquierda anda moribunda, en Euskal Herria por ejemplo, la izquierda abertzale se encuentra en la actualidad más cerca de reivindicar la injusta socialdemocracia nórdica que de los postulados que en su día defendía la ya extinta Herri Batasuna. Mucho mejor no están las cosas en el Estado Español, dónde Podemos e IU se encuentran postrados ante el PSOE de Pedro Sánchez , sin tampoco vislumbrarse ninguna alternativa a su izquierda que tenga algún recorrido político. El único proyecto, que desde mi punto de vista, representa algún mero atisbo de potabilidad dentro de lo que podemos denominar la “política institucional” lo representan las CUP catalanas.

En el otro lado del tablero y también haciendo política, se encuentran los movimientos sociales. Son diversas las redes de apoyo mutuo en materia de vivienda, cuidados o relaciones laborales que están surgiendo en estos últimos años. La FAGC de Gran Canaria marco el camino para que muchas otras dieran el paso, sea como fuere y según lo veo yo, sin una organización fuerte que coordine las diferentes iniciativas que existen resulta difícil imaginar que cada una por su lado vaya a conseguir grandes objetivos a nivel sistémico. Eso sí, el trabajo que realizan en la actualidad es todo un ejemplo para aquellas personas que creemos que otro mundo es posible, por lo que desde estas líneas muchas gracias por vuestra disposición y perseverancia.

Para terminar, incidir en lo que en el párrafo anterior decía, es fundamental conseguir una herramienta que brinde servicios y bienes a la clase trabajadora y que se encuentre bajo el control de la misma. Muy seguramente, este camino o es de toda la izquierda sociológica o tristemente no tendremos la fuerza suficiente para crear otro marco sociopolítico donde las clases populares recuperen el control de sus vidas. Ojalá que en ese futuro “Frente Popular”, entendamos que el futuro no esta en tomar el control de las instituciones estatales existentes, sino más bien, en la construcción de otras redes sociales alternativas que partan desde la horizontalidad y el apoyo mutuo. Bajo este argumento, es fundamental tener en cuenta que el parlamentarismo no es una vía para cambiar la sociedad, en todo caso puede ser un altavoz, ¡pero ojo!, utilizar el mismo es sumamente peligroso y una corre el peligro de desdibujar sus objetivos y prácticas.

Iruñea 29 de Diciembre de 2020

Fuentes consultadas:

https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/la-sanidad-publica-necesita-7200-psicologos-para-que-espana-tenga-un-servicio-de-salud-mental-digno-video_201902225c7018fd0cf2812925f28d69.html

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CASTILLA NECESITA FUTURO: UN APORTE PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD COMUNERA

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Fuente de la imagen: Wikipedia

Partamos de una base verídica desde un punto de vista histórico: las comunidades humanas han ido evolucionando a lo largo de los siglos y generalmente acaban mutando o desapareciendo. Este hecho no quiere decir, que no tengamos que defender en el presente aquellas que se encuentran en peligro, que están apunto de desaparecer o que son minoritarias. Es por ello, por lo que este artículo pretende ser una agarradera para nuestro pueblo, un hilo de partida con el que poder tejer el ovillo comunero.

No se cómo se sentirán muchos y muchas de mis paisanas, pero en lo que mi respecta, he de decir que siento una orfandad cultural y comunitaria terrible, no sólo por como se define a si mismo mi pueblo, sino por como nos definen los otros pueblos. En este contexto es cuanto menos necesario hacerse dos preguntas determinantes :

¿ Por qué se da esta situación?

Como he tratado en multitud de artículos, podemos decir que Castilla se siente el “corazón de España” porque Castilla se fue destruyendo a si misma renegando de su pasado y aceptando una identidad que radicaba en la negación del resto de identidades y culturas que habitaban en la Península Ibérica. Los avatares del destino quisieron que esa franja central de la Iberia que constituía el Reino de Castilla acabase siendo la comunidad política hegemónica, pero ese azar del pasado, si hablamos de historia ficción, le pudo haber correspondido a Aragón, León, el Reino de Navarra o los Condados catalanes, incluso al Reino de Portugal. El hecho es que no fue así, por lo tanto y si queremos construir un futuro para nuestra tierra tenemos que aceptar su pasado. Aceptar el pasado no quiere decir en ningún momento fustigarnos por el mismo, porque como he dicho anteriormente si la situación hubiese sido otra, igual hoy en día no estaríamos hablando de Países Catalanes si no de Países Castellanos si la hegemonía peninsular le hubiera correspondido a los Condados Catalanes en vez a la Corona de Castilla.

¿ Qué podemos hacer al respecto?

Respecto a esta segunda pregunta, considero que enarbolar un discurso nítidamente castellanista se convierte en un hecho necesario y fundamental si verdaderamente anhelamos generar nuestra propia identidad política. Esa futura comunidad castellana, ha de ser compuesta por aquellos pueblos que quieran formar parte de dicha unión y para ello, de mano de la historia, pero más importante del presente, deberemos llevar a cabo un proyecto unitario con el objetivo de unir a los diferentes pueblos de Castilla bajo unas mismas estructuras políticas, las cuales deberán de ser profundamente democráticas y de base -democracia directa-. Ya que no sirve de nada tener el control político de una nación emancipada si la misma no se estructura desde lógicas de izquierdas, comunitaristas y donde la clase trabajadora tenga voz propia. Por lo tanto y por cerrar la respuesta a la pregunta anterior, Castilla se construirá a si misma cuando empiece a “desespañolizarse”.

Dicho lo cual, toca enarbolar nuestro pasado colectivo con cierto orgullo pero también con mirada crítica. Por ello, la Guerra de las Comunidades puede ser un punto de partida para la construcción del proyecto comunero. Un contexto histórico, dónde no solo la ciudades castellanas formaron parte de dicha protorevolución, sino que también, ciudades leonesas como Toro, Salamanca o el mismo León, participaron de esa gesta con diversa implicación. De todas formas, he de decir de seguido que no soy de aquellos castellanos que pretende anexionarse territorios por las buenas, a parte de que soy buen conocedor de que lugares como León no desean tener relación alguna con Castilla. Otra cosa diferente puede suceder con La Rioja o Cantabria, tierras estas dos muy ligadas a Castilla y que seguramente nos podemos atrever a decir que sin ellas es difícil entender la historia del castellano o de Castilla. Sea como fuere, soy consciente que el tema esta muy difícil de tratar o defender en estas dos provincias del norte de Castilla, por lo que como he dicho en diferentes ocasiones serán sus gentes aquellas que decidan su propio futuro, si por mi fuera, ojala ligado al de Castilla.

Vivimos una época convulsa donde todas las naciones quieren su parte del pastel; catalanes, vascos, gallegos, canarios, andaluces, asturianos…todos los pueblos de la Península a excepción del nuestro son conscientes de su identidad y se aproximan a reclamar mayores cuotas de autonomía. Mientras tanto, Castilla ya no es que no reclame una mayor autonomía, es que desgraciadamente en el presente su identidad ha sido prácticamente borrada del mapa y sustituida por una rancia identidad española que radica su historia en la propia negación de nuestro pueblo. Y el problema no es solo ese, Castilla sufre además de un gran desequilibrio poblacional donde muchos de sus pueblos desaparecen o donde su tierra se explota de manera poco ecológica y sostenible de la mano de monocultivos o macrogranjas. En el otro lado de la balanza se encuentra mi tierra, Madrid, Región castellana golpeada por la superpoblación y el dumping fiscal, donde se ejerce a la par, un desprecio atroz hacia su propio pasado. Ahora bien, el carmesí de su bandera y los castillos de su escudo dejan bien claro cual es la identidad de Madrid y de sus gentes. En conclusión, la iniciativa que aquí esbozo ha de promover la distribución de la población en base a factores geográficos y no meramente económicos, a parte ha de ser decididamente ecologista demostrando una clara voluntad de reequilibrar el binomio campo-ciudad.

El tiempo pasa y la verdad es que es difícil imaginar una Castilla obrera, rebelde y comunera, más fácil resulta que la misma continué siendo burguesa, conservadora y española. Aun así y por aportar un rayito de luz, es momento de romper los marcos impuestos y de decir alto y claro que aunque a día de hoy seamos una minoría existimos y queremos insistir en la necesidad que tenemos de construir país desde las comarcas, el feminismo, el socialismo libertario y la transición ecosocial.

El que se esconde detrás de estas líneas es un libertario, que no reniega de su acracia pero tampoco de sus raíces y que sinceramente, ve con envidia sana el arraigo que existe en Euskal Herria, Catalunya o Galiza hacia la cultura y las tradiciones; quiero decir en este punto, que igual que es importante el internacionalismo proletario, según lo entiendo yo, resulta fundamental mantener las tradiciones histórico-culturales, eso sí, redefinidas y adaptadas a nuestro siglo XXI.

Para terminar, este artículo de opinión pretende hacer un llamado a todos aquellos agentes políticos, sociales y sindicales que desean un futuro común para Castilla desde abajo y a la izquierda. Son malos tiempos para lo social por el dichoso COVID, pero son también tiempos más que oportunos para construir un relato para nuestro pueblo donde el morado sea nuestro timón y el rojo la hoja de ruta que marque el futuro de la tierra comunera.

Iruña, 23 Diciembre de 2020

Pedro A. Moreno Ramiro, castellano residente en Nafarroa

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