LA NACIÓN DEMOCRÁTICA, UNA HERRAMIENTA PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO COMUNERO

Fuente de la imagen: Todocolección

El título del artículo es intencionado, ya que considero que si pretendemos llevar a cabo un proyecto para Castilla debe ser desde la idiosincrasia que la misma encierra y es que pese a ver compartido un pasado colectivo, la identidad castellana se ha “transformado” por así decirlo, en diferentes “identidades”. Lugares como Madrid, donde se da una gran masificación de población sumada a su contexto multicultural y a su perdida progresiva de identificarse con el proyecto castellano, ponen sobre la palestra la necesidad de llevar a cabo un análisis político serio por parte de los y las que formamos parte del Movimiento soberanista castellano. Algo parecido ocurre en “Castilla la Mancha”, donde el rodillo de la desmemoria ha hecho que muchas paisanas de la Meseta sur se sientan más manchegas que castellanas.

Por estos motivos, la lectura que hace Öcalan en su libro-folleto La Nación Democrática dónde habla de construir un proyecto sociopolítico para el Kurdistán, teniendo en cuenta la diversidad étnica que se da en los territorios habitados por el pueblo kurdo, supone una herramienta para nuestro pueblo si somos coherentes con la realidad de la Castilla actual. Eso sí, todas estas uniones han de hacerse desde lo local y lo cercano, ninguna nación democrática puede construirse desde la imposición.

Cierto es, que los problemas de adscripción identitaria no se acaban en Castilla, ya que al igual que existen comunidades humanas cercanas al Valle del Pas que se consideran pasiegas pero no burgalesas, también nos encontramos lugares de Zamora o Salamanca donde muchos pueblos no se identifican con el proyecto leonesista, por no hablar de la relación de El Bierzo con dicha entidad nacional. Algo parecido, podemos encontrar en el Val d’ Aran, donde pese a estar legalmente bajo el manto de la Generalitat de Catalunya, este pueblo se siente parte de la Nación Occitana que no del proyecto político que representan los Países Catalanes. Y es que, el problema de las identidades y las composiciones territoriales es algo que se da más allá de las tierras castellanas.

Cuándo en el título hago referencia al “Proyecto Comunero” y no a Castilla, lo hago con conocimiento y alevosía de porque digo tal cosa, y es que en el siglo XVI cuando se produjo aquella proto-revolución Social eran diversas las identidades que conformaban la Corona Castellana y que formaron parte por lo tanto, de aquel levantamiento popular contra el poder establecido de Carlos V y su corte. Murcianos, leoneses o andaluces, lucharon codo a codo con los castellanos en aquella gesta que terminó en derrota, pero que simboliza en la actualidad el Día Nacional del pueblo castellano.

No es mi intención en ningún caso, introducir en el “Proyecto Comunero” a andaluces, murcianos, extremeños o leoneses. Pero sí, intentar trazar el concepto de Nación Democrática como proyecto integrador de lo que en 1869 se denominó Pacto Federal Castellano y que entre otras cosas, reivindicaba el reconocimiento institucional de la identidad castellana. Con esto, no niego en ningún caso que Castilla haya sido históricamente un proyecto político donde han estado integradas otras identidades como la leonesa o la cántabra. De hecho, a día de hoy es a mi modo de ver una quimera tratar de contar con estos territorios para el “Proyecto Comunero”. Algo parecido ocurre con La Rioja, donde no me atrevo a introducirles de pleno en este proyecto, ya que deberán de ser los y las riojanas en base a su historia, las que tendrían que decidir si su futuro se encuentra ligado a Castilla, a Nafarroa o a ninguna de los dos entidades nacionales.

Sea como fuere, soy consciente de que esta propuesta es arriesgada y será criticada por poco ambiciosa o por renunciar a territorios que siempre han sido reivindicados por el soberanismo castellano y ante tal crítica, considero que debemos de centrarnos en defender lo que sin género de dudas podemos denominar como genuinamente castellano y que a día de hoy, se encuentra amenazado por el españolismo. Aún así, este artículo de teoría política intenta trazar puentes entre los diferentes pueblos, no quebrarlos. Por ello, recurrir a las Comunidades, a lo común, es una forma de entender un proyecto colectivo donde será la voluntad de los diferentes pueblos los que compongan este lienzo, que no la imposición de un proyecto estatista castellano uniforme y cerrado. Me explico, en el caso hipotético de que riojanos, cántabros o leoneses quisiesen formar parte de esta futura confederación, serían libres de poder hacerlo y compartir conjuntamente con el pueblo castellano el camino hacia un socialismo horizontal, no productivista y con perspectiva feminista.

He escogido también el término “Proyecto Comunero”, ya que no solo existieron comuneros en Castilla, como bien es sabido también se dieron movimientos que se autodenominaron con este nombre al otro lado del Atlántico. La intención es clara, construir un proyecto lo más inclusivo posible para que sea más fuerte. En la fortaleza reside nuestra posibilidad de sobrevivir en un mundo tan despiadado como el actual. Frente a la crisis de los estados-nación y del socialismo convencional, toca apostar por aquello que promulgaban Durruti, Urtubia o Salvador Seguí sin renunciar a nuestro carácter como pueblo diferenciado. Porque no nos olvidemos, que ser castellano en el siglo XXI supone luchar contra el rodillo homegenizador que nos ofrece el neoliberalismo.

Según Öcalan en su libro La Nación Democrática y cito textualmente : “Mi principal conclusión fue que las ideas socialistas no deberían tener como principio el estado-nación”. Esta afirmación viene asentada en la base de lo que el considera el fracaso del “socialismo” en estados-nación como China, Rusia o Cuba, donde a su juicio y creo que acertadamente, se ha sustituido el Capitalismo de Libre Mercado por un Capitalismo de Estado al servicio de las burocracias de los diferentes Partidos Comunistas. Es en relación a ese relato, donde Öcalan propone unas estructuras sociales desde la horizontalidad y lo local, basando la economía en los límites del planeta y poniendo a la mujer en el centro del discurso, ya que no podemos olvidar que hasta que no exista una verdadera igualdad entre hombres y mujeres no podrá existir ningún tipo de socialismo.

Todo esto que comento, lo tenemos que situar en un contexto como el kurdo donde la diversidad étnica y religiosa es una realidad palpable en el ambiente. Basándose en este hecho sociológico, el teórico kurdo considera que este multiculturalismo no es un freno para la construcción de la Nación Democrática, sino más bien, un aliciente positivo. De todas formas es imperativo destacar, que cualquier comunidad ha de decidir libremente si quiere o no quiere formar parte de una entidad mayor a la que podríamos denominar, en nuestro caso, como “Confederación Comarcal Comunera”. Ni que decir tiene que el contexto kurdo no es como el castellano ni por asomo, eso sí, podemos trasladar muchas de las ideas que para dicho territorio se proponen a nuestro propio marco territorial.

Y hablo de la comarca en el párrafo anterior, porque considero que es la demarcación territorial que más se adecua a la transición ecológica que tanto necesitamos y que esta por venir. Municipio, comarca y confederación han de ser los tres elementos fundamentales en el futuro de Castilla para ser y no dejar de existir. Obviamente, las comarcas podrán agruparse en juntas regionales para hacer posible la acción política entre los diferentes territorios que conformen la confederación. De todas formas, esto no son más que elocubraciones de un servidor que habría que desarrollar y teorizar de manera más detallada que el germen que aquí se expone.

Como apunte, muchas personas se preguntarán ¿Cómo construimos esta confederación? a lo que yo contestaría como en otras ocasiones, que a mi modo de ver, esta confederación se ha de basar desde el contrapoder en la articulación de una Red de Consumo y Producción que primeramente nos brinde independencia económica y que posteriormente desemboque en una independencia integral.

Cambiando de tercio y como decía al principio de este artículo, el caso de Madrid es profundamente especial y diferente al del resto de Castilla. Esta es una región que ha perdido de manera preocupante sus raíces y ha sustituido su castellanidad por un españolismo rancio que nos vendieron con la Constitución del 78. Es en base a esto, por lo que es necesario que desde del Madrid antifascista, desobediente y con memoria histórica se recompongan los trozos de nuestro pasado para reconstruir nuestro relato. Eso sí, es fundamental entender nuestra nueva situación sociológica, entendiendo nuestra realidad multicultural y aceptando la misma, para poder lanzarnos desde la fraternidad con el resto de nacionalidades que compartimos nuestras calles, a reivindicar nuestra propia identidad tendiendo la mano al mismo tiempo, para la construcción de un proyecto colectivo desde la diversidad .

Por otro lado, La Mancha no esta mucho mejor que Madrid, y me refiero a este territorio con este nombre porque muchos ya han olvidado su propia castellanidad, aún cuando fue Toledo de la mano de Padilla y María Pacheco una de las ciudades con mayor convicción comunera. El trabajo no cabe duda que es largo, pero es hora de reeditar un nuevo “Pacto Confederal Castellano” dónde Palencia, Valladolid, Soria, Burgos, Ávila, Segovia, Madrid, Toledo, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real y Albacete se unan para volver a proclamar a nuestro pueblo como una identidad diferenciada dentro del Estado español.

Y la pregunta ante todo esto es ¿No es cuanto menos atractivo ante esta realidad ver un poco de esperanza en la propuesta que nos traslada Öcalan? Yo diría que sí.

Ecologismo frente al desarrolismo, feminismo en contraposición al machismo, socialismo como alternativa al capitalismo, comarcalización del territorio frente al Estado de las Autonomías y horizontalidad y democracia frente a la verticalidad y delegacionismo profesional que propone el estado-nación. Estas son algunas de las herramientas que lanzo en este artículo como solución a la problemática que vive la identidad castellana en este siglo.

Iruñea, 20 de Noviembre de 2020

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EUSKAL HERRIAN LANEKO ETA KONTSUMOKO EKOSARE BATEN SORRERAN ERAGINA IZANGO DUEN KONGRESU BATERAKO DEIALDIA EGITEKO ALEGATUA

EUSK:

XXI. mendean eta bere baitan bizi ditugun krisi sistemiko ezberdinen jakitun izanik, behar-beharrezkoa da desazkundearen teoriaren aldeko apustua egitea. Azken baieztapen hori agerikoa dirudi, baina gaur egun ezkerraren zati handi batek ere ez du onartzen. Era berean, testuinguru berri horrekin batera, kontsumo- eta ekoizpen-sareak sortu behar dira, Herrialdeko zazpi herrialdeek osatzen dituzten herrientzat subiranotasun ekonomikoa eraikitzeko; independentzia ekonomikorik gabe, ezinezkoa da independentzia politikoa lortzea. Era berean, garrantzitsua da nabarmentzea proposamen honek salbamendu-ontzi bat izan nahi duela, etxebizitza edo osasuna bezalako gaietan. Azkenik, eta ez garrantzi gutxiagokoa, funtsezkoa da azpimarratzea euskal herritarrok daukagula zainketen arloko politika integral bat emateko beharra.

Historia modernoan zehar, herri jakin baten independentzia boterea hartuz bilatu nahi izan da beti, eta botere-hartze horrek de facto Estatu berri bat eraikitzea dakar, bere aparatu burokratiko, errepresibo eta abarrekin. Testu honek planteatzen duena, askapen kurduaren mugimenduaren arrastoari jarraituz, Euskal Herria era berean kontraboteretik eta subiranotasun ekonomikotik eraikitzea da. Subiranotasun ekonomikoa, batzuek “indepententzia osoa” deitzen diogun puzzle hori osatzen duten gainerako subiranotasunetan eratorriko dena da.

Jatorri bereko krisiek (klima-krisiak, COVID-19koak, errefuxiatuenak, ekonomikoak, ….) euskal herriaren erantzuna behar dute, eta ez Espainiako “erakunde” estataletako ordezkariena. “Erakundeek” ibilbide laburra dute independentziaren aldeko bidea jorratzeko orduan, Katalunian erakutsi den bezala. Nabarmentzekoa da, indarkeria fisikoko ekintza bakar bat gabe, bide hori egin zuten politikari katalanek preso edo erbesteratuta amaitu dutela. Horrek adierazten du, bidea ez dela gure proiektu politiko propioa Espainiako Estatuak ematen dizkigun ertz “instituzional” eta legalen barruan eraikitzen saiatzea, baizik eta estrategia lotuagoa joan behar dela Estatuaren kontakizuna gainditzen duten formula berrien esperimentazioan. Azken aldian ikusten dugun moduan, 78ko Erregimenak subiranotasunaren aldeko indarrekin itunak egingo ditu, soilik itun hauek nazioaren batasuna edo monarkia edo ejerzitua bezalako estamentuak arriskuan jartzen ez badituzte. Zertarako negoziatu ogi apurrak, gure berezko ogia egin ahal badugu?

Halaber, Independentzia eta Sozialismoa bezalako eslogan errepikakorrak ezabatu egin dira orain mugimendu abertzalearen barruan tesi sozialdemokrata eta “eskerristak” aplikatu nahi dituztenen artean. Testuinguru berean, Espainiako Estatuak epaile eta fiskalen makineria guztia erabiltzen du Estatuko herriei askatasun izpirik ere ez emateko, aberatsei mesede egiten dien eta langileak pobretzen dituen legezkotasuna aplikatzeko eta euskal gatazkari aurre egiteko estrategia politikoa mendekuan eta errepresioan oinarritzeko. Ez bakarrik euskal preso politikoen aurka, baita ere kontakizun ofizialarekin gutxieneko elkartasuna edo desadostasuna erakusten duten guztien aurka egiteko.

Iraganeko baina oso egungoa eslogan batek zioen bezala, lurralde honetan lan egiten duen eta bizi den pertsona oro da Euskal Herrikoa, horregatik garaia da aniztasun hori palestrara eramateko, herri honen historia kolektiboa ahaztu gabe. Batzuek auzolanarekin edo herri batzarrarekin lotu nahi dugu istorio hori. Praktika hauek, bide batez esanda, ez ditugu itsu-itsuan idealizatu behar, baina bai kontuan hartu behar ditugu, horiek baitira hegemonikoak ez diren errealitateak ehuntzeko erabili beharreko hari perfektua. Bi osagai horiek oinarrizko demokrazia elkarri laguntzen dioten elementuak gordetzen dituzte DNAn. Ezaugarri horiek definitzen dute existitzeari uko egiten dion eta olatu neoliberal betean dagoen herri baten jarrera, nahiago izan baitu herri-kultura eta bere iragan kolektiboa kontinente zaharreko nazio historiko gisa geldiarazteari heldu.

Ez da manifestu hau herri honen lurraldetasuna lupa historikotik goraipatu nahi duen manifestu bat izango; izan ere, herri honek dituen ehunka edo milaka urteak gorabehera, axola duena ez da nazio jakin batek dituen urteak, baizik eta zenbat jende identifikatzen den nazio honekin. Horrek markatzen du nazio baten errealitate soziologikoa eta gaur egun ez dago zalantzarik Euskal Herria nazio bat dela euskal herritar gehienentzat.
Behin hori esanda, testu honek planteatzen duena, etorkizuneko sareen sare hori herrialdea osatzen duten bioeskualdeetan banatzea da. Hori guztia, herrialde ezberdinetako biztanleei lana eta zerbitzuak eskaintzeko, ikuspegi ekosozial eta feministatik.

Nori zuzentzen zaio testu hau?

Ekologista, feminista, libertarioa, abertzale, sozialista sentitzen diren eta, aldi berean, Euskal Herriarentzat esparru propioa eraiki nahi duten pertsona guztiei, ikuspegi ez-desarrollista eta antikapitalistetatik. Era berean, alegatu honen helburua da, ahal den neurrian, gizarte-ekonomiako proiektuak, borroka antidesarrollistak eta feministak eraikitzeko lanean ari diren pertsona eta kolektibo guztiak batzea, azken batean, gai horien alde lan egiteaz gain, herri bakoitzak bere burua egokia deritzon moduan gobernatzeko eskubidea duela uste duten gizarte-mugimenduak batzea.

Zer lortu nahi da?

Helburua da lan-poltsa amaigabeen mende ez egotea, BPGren hazkundearen, ekonomia produktibistaren eta, beraz, kapital handien mende baitaude.

Nola egingo dugu?

Antolakunde baten sorrera erabiliz -oraindik zehazteke dago-, ekimen honetan parte hartzeko borondatea erakusten duten kolektibo edo pertsonen topagune gisa. Erakunde hori etorkizuneko lan- eta kontsumo-sare horretarako esparru juridikoa izango litzateke. Espainiako eta Frantziako estatuek etorkizunean egin ditzaketen erasoen aurrean “babestu” ahal izateko ezarriko litzateke.

Nola kudeatuko dugu erakunde hori?

Gure kokapen geopolitikoa kontuan hartuta eta distantziak alde batera utzita, Konfederalismo Demokratiko kurdua Euskal Herrian aplikatzen saiatuko ginateke. Hau da, estatu espainiarrari kontraboterea sortuko genioke, erakunde asanbleario eta horizontala bailitzan, barrura begira koordinatuko genukeena, eta, kanpora begira, erabat erakunde legitimoa izango litzateke, nazio-estatuek gaur egungo gizarteari “ematen” dizkioten marjinen barruan.

Zer helbururekin?

Estatu nazioak ematen dizkigun arrailak erabiltzea Euskal Herriaren independentzia eraikitzeko, hemen eta orain, eta ez gaitezen engaina, gure urdailak beteta daudenean eta gure oinarrizko beharrak beteta daudenean hasten da independentzia.

LURRA ETA ASKATASUNA!

Itzulpena: Mikel Saralegi eta Ane Etxarri

CAST:

ALEGATO PARA LA CONVOCATORIA DE UN CONGRESO QUE INCIDA EN LA CREACIÓN DE UNA ECORED LABORAL Y DE CONSUMO EN EUSKAL HERRIA

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ALEGATO PARA LA CONVOCATORIA DE UN CONGRESO QUE INCIDA EN LA CREACIÓN DE UNA ECORED LABORAL Y DE CONSUMO EN EUSKAL HERRIA

En pleno siglo XXI y siendo conscientes de las diferentes crisis sistémicas que vivimos en su seno, es más que necesaria la apuesta por la teoría del decrecimiento. Una teoría, que lo que nos viene a indicar es algo tan sencillo como que no puede existir un crecimiento infinito en un planeta finito. Afirmación que parece evidente, pero que a día de hoy ni siquiera la acepta una gran parte de la izquierda. Del mismo modo, este nuevo contexto ha de ir acompañado de la creación de unas redes de consumo y de producción que permitan construir una soberanía en materia económica para los pueblos que componen los siete herrialdes del país; sin independencia económica es imposible conseguir una independencia política. Igualmente, es importante destacar que esta propuesta pretende ser un buque salvavidas en materias como la vivienda o la salud. Por último y no menos importante, es fundamental recalcar la necesidad que existe de poder proveer a los y las vascas de una política integral en materia de cuidados.

Actualmente empezamos a entender, más aún si cabe, que tener el poder político en un Estado, un Ayuntamiento o un herrialde concreto, no significa de ninguna manera tener la capacidad de poder generar alternativas de vida no capitalistas para las gentes que viven bajo dichas demarcaciones territoriales. Por ello, este texto pretende ser una modesta aportación para la convocatoria de un congreso que tenga como objetivo el debate de ¿Cómo? y ¿De qué manera? podemos construir una red de redes que tenga como meta la construcción de empleo y servicios esenciales que permitan generar soberanía e independencia para las clases populares vascas- cuando hablo de clases populares vascas hago referencia al concepto que popularizó David Graeber en su libro “Somos el 99%”-. Es imprescindible destacar en este punto, que la transición ecosocial es fundamental en el nuevo marco de relaciones que ha de tener el pueblo trabajador vasco con su entorno natural.

En la historia moderna en multitud de ocasiones se ha pretendido buscar la independencia de un pueblo concreto mediante la toma del poder, una toma del poder que conlleva de facto la construcción de un nuevo Estado con su aparato burocrático, represivo, etc. Pues bien, este texto lo que intenta plantear es que siguiendo la estela del movimiento de liberación kurdo, Euskal Herria se construya a sí misma desde el contrapoder y la soberanía económica. Una soberanía económica que derivará en el resto de soberanías que completan ese puzle que algunas nos empeñamos en llamar “independentzia osoa”.

La crisis climática, la del COVID-19, la de las personas refugiadas, la económica. Todas ellas, necesitan de una respuesta por parte del pueblo trabajador vasco que no solamente de sus representantes políticos en las instituciones estatales españolas. Unas “instituciones”, que como se ha demostrado en Catalunya poco recorrido tienen cuando lo que se pretende trazar es una hoja de ruta independentista. Cabe destacar, que sin un solo acto de violencia física, los y las políticas catalanas que llevaron a cabo ese camino han acabado presas o exiliadas. Lo cual denota que el camino no consiste en intentar construir tu propio proyecto político dentro de los márgenes “institucionales” y legales que te da el Estado español, sino más bien, la estrategia ha de ir más ligada a la experimentación de nuevas fórmulas que desborden su propio relato. Como estamos viendo recientemente, el Régimen del 78 solo pactará con fuerzas soberanistas si dichos acuerdos no ponen en riesgo ni la unidad nacional ni estamentos como la monarquía o el ejército ¿Para qué negociar migajas de su pan cuando podemos fabricar nuestra propia hogaza?

A todo esto, eslóganes pasados tan recurrentes como Independentzia eta Sozialismoa han quedado en agua de borrajas para aquellos y aquellas que ahora se empeñan en aplicar las tesis socialdemócratas y “esquerristas” dentro del movimiento abertzale. Mismo contexto en el cual el Estado español por su parte, emplea toda su maquinaria de jueces y fiscales con el objetivo de no ceder ni un ápice de libertad a los pueblos del Estado. Por no hablar de que además de aplicar una legalidad que bochornosamente beneficia a los ricos y empobrece a los y las trabajadoras, su estrategia política a la hora de abordar el conflicto vasco se basa en la venganza y en la represión, ya no solo contra los y las presas políticas vascas, sino también, contra todos aquellos que muestren un mínimo de solidaridad o de disenso con el relato oficial.

Como bien decía un eslogan pasado, pero muy reciente,” vasco o vasca es toda aquella persona que trabaja y vive en esta tierra”, y por ello, es hora de trasladar esa pluralidad a la palestra política sin olvidar la historia colectiva de este pueblo. Una historia que algunas queremos ligar a prácticas cómo el Auzolan o el Herri Batzarre. Elementos de gestión política, que no debemos de idealizar ciegamente, pero sí tener en cuenta, ya que suponen el hilo perfecto del que tirar para tejer realidades diferentes a las hegemónicas. Estos dos componentes encierran en su ADN elementos que van desde el apoyo mutuo a la democracia directa. Hechos de práctica e historia política colectiva que definen el talante de un pueblo que se niega a dejar de existir y que en plena ola neoliberal, ha preferido agarrarse al freno de la cultura popular y de su pasado como nación histórica del viejo continente.

No será este un manifiesto que pretenda ensalzar la territorialidad de este país desde la lupa histórica, ya que independientemente de los cientos o miles de años que tenga este pueblo, lo que importa – como decía David Fernández-, no son los años que tiene una nación, sino que por el contrario, lo que marca la realidad sociológica de un pueblo es cuánta gente se identifica con el mismo en un contexto histórico determinado, y qué duda cabe, de que Euskal Herria es una nación a día de hoy para una gran mayoría de los y las vascas.

Una vez dicho esto, este texto lo que también plantea es subdividir esa futura red de redes en las diferentes sub-bioregiones que componen el país, con la intención de brindar un trabajo y unos servicios a la población de los diferentes herrialdes desde ópticas ecosociales y feministas.

¿A quién está dedicado este texto?

A todas aquellas personas que se sientan abertzales, ecologistas, feministas, socialistas, libertarias. En definitiva, a esa izquierda vasca que anhela la construcción de un marco propio para Euskal Herria desde lógicas no desarrollistas y anticapitalistas. De igual modo, este es un alegato que lo que pretende es unir, en la medida de lo posible, a todas aquellas personas y colectivos que estén trabajando en la construcción de proyectos de economía social, luchas  antidesarrollistas, feministas, etc. O sea, aquellos   movimientos sociales que además de trabajar en pro de estas temáticas, tengan la convicción de que cada pueblo tiene el derecho a poder autogobernarse como considere oportuno.

¿Qué se pretende?

Lo que se pretende es no depender del sin fin de bolsas de empleo que se encuentran supeditadas al incremento del PIB, a la economía productivista, y por lo tanto, a los grandes capitales.

¿Cómo lo hacemos?

Utilizando la creación de una organización -aún por determinar- como punto de encuentro para los diferentes colectivos o personas que muestren la voluntad de participar en esta iniciativa. Esta organización vendría a ser el marco jurídico para esa futura red laboral y de consumo. La misma se establecería, con la vocación de poder “protegerse” frente a las futuras embestidas que puedan llevar a cabo los Estados español y francés.

¿De qué manera gestionamos dicha organización?

Teniendo en cuenta nuestra posición geopolítica y salvando las distancias, podríamos intentar llevar a cabo la aplicación del Confederalismo Democrático kurdo en Euskal Herria. Es decir, generaríamos un contrapoder al Estado español que coordinaríamos de cara para dentro como una institución asamblearia y horizontal y de cara para fuera, como una organización completamente legítima dentro de los márgenes que los propios Estados Nación “brindan” a la sociedad actual para organizarse.

¿Con qué objetivo?

Utilizar las brechas que nos brinda el Estado Nación para construir la independencia de Euskal Herria, aquí y ahora, y no nos engañemos, la independencia comienza cuando nuestros estómagos están llenos y nuestras necesidades básicas cubiertas.

En Nafarroa (EH) a 15 de Noviembre de 2020

LURRA TA ASKATASUNA!

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NI GLOVO, NI DELIVEROO: ¡BOIKOTEA LA PRECARIEDAD!

Fuente de la imagen: El Español

Es curioso ver en ciudades pequeñas como Iruñea en la cual hace 3 años apenas te cruzabas con algún rider, como a día de hoy y en plena época de pandemia, estas trabajadoras supraprecarizadas han crecido como hongos por nuestra ciudad.

Entiendo la dificultad de mucha gente y lo jodido que es estar en el paro, pero también soy consciente de que si no queremos vernos en la más absoluta desprotección, necesitamos organizarnos y armar respuestas frente a la vida de miseria a la que nos condena el capitalismo; si la Mejillonera quiere llevar comida a casa que contrate repartidores, pero lo que no se puede permitir, es que se aprovechen de personas en situación de vulnerabilidad para sacar beneficio en esta crisis.

Los años pasan y nos vamos adentrando en el siglo XXI, un siglo que como decía el antropólogo anarquista, David Graeber, verán nuestros hijos o nietos, a más tardar, con un sistema diferente al capitalismo convencional. Eso sí, lo que no sabemos es si eso que verán será bajo una forma de organización corporativa más represiva y autoritaria a lo que tenemos en la actualidad o si bien, serán marcos sociopolíticos donde lo que prime sea el apoyo mutuo y la solidaridad.

Lo que estamos viendo con los y las riders, es la cristalización de la perdida de derechos laborales que hemos sufrido los y las trabajadoras en los últimos decenios. Y es que lo queramos o no, el trabajo ocupa el centro de nuestras vidas. Por ello, es momento de no aceptar aquello que nos dan y movilizarnos porque las empresas no contraten precariedad y acepten en sus negocios, a nuevos trabajadores que lleven a cabo la labor de repartir comida a domicilio. Contratar para generar empleo de mejor “calidad” que la que ofrecen plataformas explotadoras como Glovo o Deliveroo.

Siempre lo digo, nuestro poder como consumidoras es más grande que el que nos podemos imaginar, así que si plataformas como las que he mencionado antes se mantienen, es porque la gente trabajadora se descarga sus aplicaciones móviles y hace uso de ellas. Mi opinión es clara frente a todo esto: Boikot, Boikot y solidaridad obrera.

Esta muy bien hablar de luchar contra el capitalismo, cuestionar el reformismo de algunas organizaciones políticas o reflexionar teóricamente sobre cómo acabamos con el trabajo asalariado. Pero al mismo tiempo que se hace todo esto, sería adecuado organizarse para crear otro tipo de relaciones laborales, aquí y ahora, para estas trabajadoras precarias. Las que además en su mayoría son personas migrantes, por lo que a parte de sufrir la opresión de clase -que compartimos con ellas-, son golpeadas también con la opresión que ejerce sobre ellas el Estado español al no ser “nacionales”.

Seguramente estaremos muy lejos de crear cooperativas de trabajadoras, las que por cierto, considero que a medio plazo son algo fundamental para dignificar la vida de muchas personas. Sea como fuere y poniendo el foco en como transformamos este anhelo en realidad, una lucha a corto plazo y mientras tanto, sería presionar para que los negocios de hostelería que quieren ofrecer comida a domicilio, como decía la principio de este texto, cuenten en su plantilla con trabajadoras que lleven a cabo esa labor. Otra cosa que me parece fundamental, es que los medios materiales que se necesiten para realizar el trabajo no han de ser puestos por el propio trabajador, ya que deben ser las empresas las que pongan al servicio del asalariado todos lo bienes materiales necesarios ( ropa, vehículo…).

Mientras tanto, la única “victoria” que han conseguido los riders no ha sido laboral, si no judicial, ya que el Tribunal Supremo ha dictado que los riders de Glovo son falsos autónomos. Ahora bien, hasta que no haya dos fallos no podrá considerarse que el Supremo ha asentado doctrina. Ni que decir tiene, que no deberíamos depositar toda nuestra fe en el poder judicial. Por eso mismo, este artículo sin desmerecer ninguna otra vía que mejore las condiciones de vida de los riders, lo que viene a plantear es lucha y acción socio-sindical en el corto plazo.

A muchas les parecerá tibia esta propuesta o poco “revolucionaria”, pero el tema es que para muchas personas será un balón de oxígeno en sus vidas cotidianas. Y de verdad que creo, que este tipo de pequeñas acciones son las que verdaderamente transforman nuestras vidas y nos acercan un poco más a nuestro ideal y como decía Malatesta: solo se destruye lo que se sustituye. Por lo que sustituir a Glovo o a Deliveroo, o sea destruirlos, en pro de un medio menos agresivo para el trabajador me parece una pequeña victoria para nuestra clase.

Iruñea, 10 de noviembre de 2020

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Trump or Biden the same shit

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Fuente de la imagen: ABC

Para el que no sepa inglés, el título es sencillo en el idioma de Cervantes:Trump o Biden la misma mierda. Estos últimos días podemos ver en las diferentes televisiones debates de opinión sobre las elecciones norteamericanas y el futuro de la Casa Blanca. ¿Será Biden o será Trump en su defecto, el elegido para capitanear El coloso de las oportunidades? Muy seguramente y al margen de dicha intriga, podemos decir sin miedo a meter la pata que Estados Unidos es una de las “democracias” más corruptas y genocidas que existen hoy en día sobre la faz de la tierra, probablemente muy por encima de malvadas dictaduras como la de Corea del Norte.

Hiroshima y Nagasaki, la Guerra de Corea, la de Vietnam, la de Afganistán o la de Irak, son algunas de las recientes guerras o actos bélicos en los que han participado los Estados Unidos de América dejando a su paso cientos de miles de muertos. Por no hablar de operaciones encubiertas fuera de suelo americano, asesinatos, intentos de golpes de Estado en países como Cuba o Venezuela o en definitiva, su reiterativo intento por condicionar los gobiernos y la geopolítica de Sudamérica y del resto del mundo. Y por supuesto, que no me olvido del papel que jugo el Tío Sam en Chile.

Para mí, USA, me refiero a su Estado y no sus gentes, es un entramado de malas prácticas y de corruptelas que poco o nada se asemeja al sitio en el que me gustaría vivir. También y por el contrario, es el lugar y hago referencia al territorio, donde los mártires de Chicago lucharon por la jornada laboral de 8 horas, donde fueron ajusticiados Sacco y Vanzetti por ser anarquistas e inmigrantes italianos, donde los Panteras Negras reivindicaron libertad y justicia para su pueblo y como no, donde vimos nacer a teóricos revolucionarios como Chomsky, Bookchin o Graeber.

Estados Unidos no son únicamente los demócratas o los republicanos, USA no es Biden o Trump. Pero lo que sí que es verdad, es que lo que está en juego en estas elecciones no cambiará la vida de millones de norteamericanos que no pueden acceder a un seguro médico o que directamente viven en la más absoluta pobreza. ¿Lo más irritante de todo esto? que hasta el propio cine o las series televisivas nos retratan los chanchullos que se dan en el gigante americano, solo con ver The Black List o House of Cards, uno puede hacerse una idea de lo “terrible” que es ese país en sus estructuras políticas, militares o policiales.

Por otro lado, ha sido un lugar profundamente eficiente en materia interracial que ha conseguido con el paso de los años y pese a ser un país que hace dos telediarios aplicaba políticas de segregación racial entre sus propios ciudadanos, que a día de hoy tanto negros como latinos, participen y se sientan parte de las estructuras coercitivas que humillaban a sus propios abuelos y que en la actualidad, asesinan a personas por el mero hecho de ser negras y pobres. La ética protestante y el espíritu del capitalismo aceptado por todas, independientemente de su etnia o de su religión ergo sálvese quien pueda. Eso sí, no seas pobre, porque ser pobre en Estados Unidos significa estar desprotegido y con un pie y medio en la calle. En este punto y por ser riguroso en el análisis, cabe destacar que son la minoría negra o la latina, entre otras, las más afectadas por este mal, aunque no podemos cerrar este argumentario sin referirnos a esa White Trash – basura blanca- que malvive en los suburbios de muchas ciudades norteamericanas.

A día de hoy, 6 de Noviembre de 2020, aún no sabemos si será Biden o Trump el que gobierne el país más poderoso del mundo, aunque todo apunta al primero. Sea como fuere, las bombas seguirán cayendo y la CIA seguirá haciendo de las suyas. En estos tiempos de pura ficción orweliana, es más necesario que nunca pensar si realmente queremos establecer diferencias entre uno u otro quedándonos en la punta del Iceberg, o si bien por el contrario y como planteo yo en este texto, es momento de sumergirnos en esas frías aguas de lo desconocido y decir en voz alta y a los cuatro vientos que no necesitamos ni queremos ni a Biden ni a Trump. Porque ambos dos representan un Estado autoritario, capitalista, militarista y profundamente antidemocrático, cuando lo que necesitamos en estos momentos más que nunca son modelos sociopolíticos fuertemente ecologistas, tozudamente socialistas, emergentemente feministas y convencidamente horizontales y por qué no decirlo, con ciertos toques ácratas.

Iruñea, 6 de noviembre de 2020.

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IRUÑA

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Fuente de la imagen: Diario de Navarra

Va a hacer tres años que llegue a esta ciudad y la verdad y siendo honesto, en poco tiempo la misma me ha ofrecido bastante más de lo que me ha podido quitar, que en verdad, no es otra cosa que el calor de la familia y los amigos que se encuentran a unos 400 km de aquí.

Este artículo es una mirada para adentro en unos tiempos convulsos y difíciles, una introspección personal derivada de varias reflexiones que viene a poner sobre el tablero el papel de esta ciudad y de sus gentes en mi vida. Pues bien, Iruña es y pretendo que sea mi hogar por diversas razones, una de ellas y de las importantes, es la posibilidad de poder ir al trabajo caminando o en bicicleta. Acción que puede parecer normal para muchos iruindarras, pero que es una gozada para aquellos que venimos de la periferia de grandes ciudades. En segundo lugar, otro elemento de fuerza mayor para echar raíces aquí, es la cercanía de Iruña al monte y a la naturaleza; uno puede ir un Domingo a cualquier punto cercano de la capital navarra y disfrutar de un entorno envidiable el cual no tienen la suerte de ver o aprovechar millones de personas en otros lugares del Estado.

Pero es que Iruña no es solo eso, también es su vida, sus bares, sus fritos, sus calles, su parte vieja o las gentes que la componen. Seguramente sean estas últimas, las más abiertas y sociables de toda Euskal Herria, algo que no es cosa menor.

Bromas a parte, cierto es que uno no elige donde nace pero sí donde pace, por eso mismo yo he elegido establecerme en esta ciudad. Una ciudad que pudo ser la primera al salir del nido materno, pero que finalmente no lo fue siendo Bilbo el sitio elegido, eso sí cosas de la vida o del destino, ser ha convertido en mi hogar 12 años después.

No pretendo caer en lo pretencioso o en el sentimentalismo barato, pero que fuese Iruña ese primer sitio en el que puse mis ojos, mucho tiene que ver con que hace tres años eligiese poner fin a mi vida en Madrid, coger las maletas y venirme totalmente de cero a esta ciudad sin conocer a más que a una persona. Por ello y si soy objetivo y miro al pasado de una forma crítica, puedo decir que no me ha ido nada, nada mal.

Cierto es también, que en estos tiempos de COVID, de pre-confinamiento domiciliario o de incertidumbre plena, uno echa de menos a su familia o a esos amigos con los que creció y paso de la post-adolescencia a la madurez. Sea como fuere, esas “ganas” de poder volver a los origines se disipan al pensar en como era mi vida allí; metro, contaminación, ciudad dormitorio, ausencia de espacios naturales y es que Madrid no es el infierno ni mucho menos, pero para las personas que odiamos el consumismo y todo lo que este encierra, podemos decir que si podría ser una especie de purgatorio. Aún así, he de remarcar lo mejor de Madrid, y es que lo más destacable de esta Región son sus gentes. No puedo negarlo, no vas a encontrar seguramente a gente más abierta y amigable que la que puedes encontrar en esa latitud de la Península Ibérica, entiéndase la hipérbole teniendo en cuenta donde residen mis lealtades o mejor dicho, mis raíces.

Por último, no puedo obviar que la política es un componente muy importante en mi vida, y no digo que eligiese irme de Madrid por la gran cantidad de fachas que hay, pero si he de reconocer que la falta de alternativas que existen en Madrid desde la izquierda alternativa ha sido otro motivo de peso para mi marcha. Pero sobre todo, la razón política más importante que ha conllevado mi partida, es que considero imposible llevar a cabo una vida coherente desde una perspectiva ecoscocial en una ciudad de millones de habitantes y como ya he enunciado en multitud de ocasiones, megalópolis como Madrid deberían de ser elementos a criticar y desmantelar si los analizamos desde un punto de vista de sostenibilidad ambiental.

En conclusión que aquí estoy y por ahora aquí me quedaré. Aunque he de decir, que espero de todo corazón como bien relata la jota navarra compuesta por Ignacio Román y Rafael Jaén no irme nunca de Pamplona, que tampoco, de Navarra. Eso sí, no podemos saber a ciencia cierta a donde nos llevará el futuro, pero lo que si podemos hacer es una declaración de intenciones y eso, es lo que es este texto.

Iruñea, 3 de Noviembre de 2020

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Izquierda mansa, covid-19 y confinamientos

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Fuente de la imagen: El País

Cierto es que casi nadie se imaginaba escribir sobre esto que estamos escribiendo hace justo un año. Aun así, es importante hacer autocrítica e intentar entender cuál es la mejor manera de gestionar una pandemia de estas características desde una óptica de izquierdas. Desgraciadamente, los datos que nos brindan los “expertos” son confusos y en muchas ocasiones las informaciones contradictorias. Esto que digo, no quiere decir que el COVID sea una falacia, pero lo que sí quiere decir es que a nuestros gobernantes esta pandemia les ha pillado con los pantalones bajados y sin saber muy bien como subirse los mismos y claro, cuando ya has perdido todo tipo de criterio y orientación lo más fácil es echar la culpa a los y las de siempre, a la clase trabajadora.

Lo más triste de esta tesitura, es que el problema no se queda ahí, lo más desesperanzador de todo radica en que han conseguido multiplicar el número de policías sin apenas gastarse un euro del presupuesto. Hoy en día el carnicero, el frutero o el arquitecto- por poner algunos ejemplos-, se convierten en policías a tiempo parcial y señalan al que lleva mal puesta la mascarilla, a los jóvenes por fiesteros o a los migrantes por falta de “civismo”. En definitiva, el poder ha conseguido que como en la Alemania nazi los ciudadanos sean obedientes y señalen con el dedo a esos “judíos” que rompen la armonía social.

Eso sí, no dirán que gran parte de la problemática se encierra en los recortes que hemos sufrido en la sanidad durante los últimos decenios y ya no solo en los recortes, sino también, en la falta de inversión de nuestros gobernantes en I+D o en servicios sociosanitarios. Impensable es por lo tanto, poner sobre la mesa la recuperación de esas médicas y enfermeras que trabajan en el extranjero y que tendríamos sin ningún género de dudas, la obligación moral y material de recuperar para superar de la mejor forma posible esta pandemia.

Por el contrario y según noticia de El Salto en plena pandemia: El Ministerio de Defensa ha reactivado la compra de 348 vehículos de combate 8×8 Dragón. En un momento de crisis sanitaria, económica y social, se apuesta por adquirir unos blindados que se justifican en misiones en el exterior en las que España no debería participar y que, en el mejor de los casos, se quedarán cogiendo polvo en los hangares del ejército y, en el peor, podrían utilizarse para la represión interna. Un gasto que asciende a 2100 millones de euros, algo lamentable y sobre todo hiriente que se lleve a cabo por un supuesto gobierno de “progreso”.

Ayer 28 de octubre de 2020 desahuciaron a una familia en el barrio madrileño de Carabanchel, ¿Lo más triste? que tenga que ser ERC quién lo lleve al Congreso mientras en Madrid y en el resto de Castilla la izquierda-a excepción de IZCA y otros grupúsculos- ha desaparecido o se ha convertido en la muletilla del PSOE de los ERES y el GAL. Nuestro país se ve inmerso no solo en una crisis sanitaria, sino también en una demográfica y económica. En tal contexto socio histórico, es más que necesario que nunca armar una respuesta nítidamente castellana que defienda los intereses de nuestra tierra sin titubeos y desde la izquierda.

Es frustrante ver como nos están engañando a la par que nos piden responsabilidad y compromisos, lo del otro día en Madrid, me estoy refiriendo a la cena organizada por el periódico El Español donde estuvieron presentes políticos, “fuerzas de seguridad del Estado” y de más Régimen, incluidos miembros del actual gobierno, deja en evidencia la soberbia de un Estado que da nauseas y que pone el foco sobre la mayor de las incongruencias, exigir a la ciudadanía a golpe de represión lo que ellos no cumplen.

Es indignante lo que ha tragado y sigue tragando Podemos, son casta hace muchos años y ahora no son más que el bastón del PSOE, ese hijo travieso que obedece a los padres para recibir la paguita, pero que desde luego no representa los valores de la izquierda y menos aún, defiende los intereses de las clases populares. De todas formas el tiempo pasa y pone a cada uno en su lugar y no dentro de mucho, todas las renuncias de Podemos y su falta de coherencia política harán volver a Pablo a la Universidad y a los “políticos profesionales” graduados de Podemos a las colas del INEM.

Lo he dicho en más de una ocasión y lo dije cuando dimití de concejal del Ayuntamiento de San Fernando de Henares por motivos ideológicos, la política no puede y no debe ser una profesión. Es por esto, que cuando se ven las orejas al lobo es mejor no meterse en su casa y ante tal tesitura tienes dos opciones, o bien luchar si tienes el apoyo o la fuerza necesaria, o bien retirarte y no vender tu alama al diablo, yo elegí la segunda opción y me fui de mi tierra ante la imposibilidad de construir un relato desde la izquierda alternativa.

Son tiempos duros y debemos de ser responsables por nosotras y por la gente que queremos, pero también toca decir, que no podemos ni debemos de ser acríticos, se puede y se debe cuestionar las medidas restrictivas sin negar la enfermedad y sin cometer barbaridades argumentales que no estén basadas en la ciencia.

Este artículo pretende ser una pataleta de una persona de izquierdas enfadada con la falta de crítica que se está articulando por parte de su espectro político. Un berrinche que intenta gritar que necesitamos ser responsables pero que no debemos ni tenemos que ser infantilizados. De igual modo y aquí está lo complicado de todo este relato, tenemos que reconocer la falta de empatía de muchas de las personas a las que solo les preocupan sus necesidades. Como hace unos días escuché a una persona cercana, que le pregunten a los camareros y camareras por las actitudes de algunos clientes una vez levantadas las restricciones después del primer confinamiento. En muchos casos estos y estas, están más enfadados con los propios clientes que con la normativa de cierre que se ha impuesto hace hoy justamente una semana en la Comunidad Foral.

En fin, que queda mucho camino que caminar y muchas piedras que esquivar, del mismo modo, que queda mucha trayectoria que analizar desde la calma y el contraste de información. No puedo aseverar nada de forma categórica porque me falta información, pero lo que si puedo hacer es enunciar que creo que falta una crítica y una respuesta desde la izquierda alternativa a como se está gestionando esta situación. Un hecho histórico que no podemos permitir que nos acostumbre al recorte de libertades y a las medidas bélicas como el toque de queda. Eso sí, muy seguramente a día de hoy no tenemos los recursos suficientes a nivel sanitario para parar esta pandemia y nos vuelva a tocar un nuevo confinamiento ante el colapso del sistema sanitario, hecho el cual espero que en un futuro nos deje bien claro cuáles son las prioridades en gasto y cuáles las cosas prescindibles; menos militares y policías y más profesionales de la sanidad.

Iruñea 29 de octubre de 2020

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¿QUÉ PATRIA?

Fuente de la imagen: El Español

La nueva serie de HBO nos demuestra, si no estaba ya claro, que el concepto de “Patria” es un término cuanto menos ambiguo y que con el mismo se puede hacer todo tipo de interpretaciones y usos diversos. Es decir, ¿Qué es la Patria?, muchos y muchas te dirán que la Patria es una bandera y un territorio. Pero no solo es eso, ya que dependiendo de quien tenga la hegemonía y el monopolio de la violencia nos podemos encontrar con relatos falaces donde existen “Patrias buenas” y “Patrias malas”.

La serie sobre la novela de Aramburu es un claro ejemplo de ello y de como se puede abordar una historia cuando quien pone el guión, el dinero y la parafernalia parten desde un bando claro, el del nacionalismo español, ya sea este de izquierdas o derechas. Un nacionalismo español que en vez de intentar hacer cesiones a aquellos que han tomado la decisión de cesar su actividad, lo que busca es la humillación y el desprestigio de su oponente; son varios los ejemplos que tenemos al respecto, las detenciones que se siguen produciendo en el entorno de la izquierda abertzale, el montaje de los chavales de Altsasu, el mantenimiento de la política de dispersión, el caso “Bateregune”… Etc.

Así que…¿ De qué Patria habla Aramburu? ¿ De una Patria que ha visto desde su residencia alemana?. Por no hablar de la “idiotización” que hace de los personajes a los que ubica en el “bando” abertzale algo que roza el insulto, no únicamente a la memoria, sino también, a la calidad cinematográfica.

Patria, es lo que ellos llevan grabado en sus cuarteles, una Patria española que niega los relatos diferentes y que pretende imponer una sola lógica, la suya. Frente a ese concepto de Patria, y aunque no lo haga Fernando Aramburu, ¿Se puede reivindicar una “Aberria” desde una perspectiva inclusiva, popular, feminista y de izquierdas?. Para mí y según lo entiendo yo sí, ya que debemos de marcar una clara diferencia entre las naciones sin estructuras políticas y aquellos pueblos o Estados que tienen una u otra forma de institución política, ya sea estatal -como puede tener el pueblo danes- por poner un ejemplo- o en forma de Confederalismo Democrático- como tienen los kurdos en el Norte de Siria. En este segundo supuesto, según lo entiendo yo, una vez conseguido el sujeto político propio el concepto de “Patria” se convierte en un lastre que no se debe de mitificar ni recurrir a él constantemente.

En el caso de los pueblos que no tienen un Estado u otra institución política se puede entender el concepto de “Patria” o como dirán las compañeras galegas de “Matria”, como ese sujeto que se añora y que se encuentra imposibilitado y reprimido por parte del Estado; ya no es solo que no te dejen hacer un Referéndum, es que el mero hecho de ser independentista te coloca en la diana del nacionalismo español y de sus estructuras coercitivas. Un ejemplo de esto lo podemos ver estos días en la persecución que está sufriendo el independentismo galego con el “Caso Jaro”.

Por todo ello y por poner un ejemplo gráfico, decir que no veo igual la reivindicación de la “Patria española” que la defensa de la Matria galega. Otra cosa bien diferente, es que yo me sienta más cómodo utilizando conceptos como “pueblo” o “cultura” antes que hablar de Patrias. Ahora bien, somos seres sociales y todas buscamos adherirnos a diferentes identidades ya sean estas musicales, ideológicas, nacionales, etc. Estas identificaciones no tienen por qué estar mal si sabemos entenderlas desde el pragmatismo y la conciliación, es por este simple motivo, por el que considero al nacionalismo español como una “Patria” antidemocrática y autoritaria, ya que niega el derecho a decidir de los diferentes pueblos. Y no solo eso, tras la moción de censura de VOX hemos podido ver como el PSOE ha hecho gala de un discurso de “diversidad nacional” donde solo cabe esa diversidad si la misma se encuadra dentro de los márgenes de lo que ellos consideran España. Un caso evidente de ese discurso falaz del PSOE lo tenemos en el caso catalán, donde aún a pesar de ser una reclamación completamente pacífica, la misma ha acabado con diferentes procesos judiciales y con personas encarceladas. Cabe destacar que no solo han sido los políticos profesionales aquellos que han sido afectados-ni mucho menos- por la represión del Estado español. Uno de los casos más kafkianos lo encontramos en lo sucedido en Madrid con el joven andaluz Daniel Gallardo, persona que fue detenida y encarcelada por mostrar en una manifestación en la capital castellana su solidaridad con el pueblo catalán.

HBO, como es normal, no ha tenido el mínimo criterio en sacar a la luz una serie que toque el conflicto vasco desde la objetividad, podrían haber preguntado a Ken Loach, que en su película “El viento que agita la cebada” muestra con una pulcritud y un criterio envidiable el proceso de independencia irlandés. Pero no, tenían que valerse de una serie que sigue imponiendo un relato que de facto pone sobre la mesa la imposible conciliación entre los bandos que han formado parte de esta “guerra de baja intensidad”que han encarnado durante varios decenios el Estado español y el Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

Es hora de no escandalizarse, de quitarse las caretas y decir alto y claro que todos y todas tuvieron sus víctimas. Por lo tanto, lo que no se puede ni se debe hacer es seguir construyendo un relato que le suene bien a un lado del conflicto a costa de demonizar y humillar al otro lado. No es tiempo de paz por mucho que nos vendan ese cuento, en Euskal Herria sigue existiendo una opresión nacional y de clase. Esta situación a día de hoy por desgracia, sigue repercutiendo en detenciones y hostigamiento a aquellas personas u organizaciones que se consideran de izquierdas e independentistas.

No permitamos que el monopolio del dolor sea patrimonio de un solo bando, no solo en este, sino en cualquier conflicto alrededor del mundo, si esto sucede jamás se conseguirán cicatrizar las heridas y jamás podremos afrontar el futuro desde la empatía y la escucha activa.

Iruñea, 22 de octubre de 2020

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CASTILLA, LA NACIÓN OLVIDADA

Memoria, presente y futuro para nuestro pueblo

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Fuente de la imagen: GuadalaCastilla

Este texto es el preámbulo de lo que será el próximo libro que llevaré a cabo. Un libro que desde la historia intentará ofrecer las claves para la construcción de un marco propio para Castilla en un contexto mundial donde, en un futuro muy cercano, las “microrealidades” y las Bioregiones se presentarán como alternativas frente al colapso ecológico y civilizatorio. Mirar al pasado para construir futuro desde una perspectiva crítica.

Es cuanto menos curioso que él escribe estas líneas no sea precisamente un nacionalista castellano al uso, más bien, me gusta denominarme como un comunero del siglo XXI con aires libertarios-si es que se me pregunta por mi adscripción identitaria-. Sea como fuere, nuestro pueblo atraviesa una época decadente en la cual solo tiene dos opciones sobre el tablero; o bien desaparecer como realidad sociológica o bien resurgir y emerger como una vieja nación más de la Península.

Muy a menudo los y las castellanas hemos sido tildadas de opresoras frente a otros pueblos del mundo, que también de la Península, pero he de decir en este punto, que no son los pueblos como entes abstractos los que someten a otros pueblos, sino que por el contrario, son los designios de los gobernantes de turno y la falta de empatía, o muchas dirán de necesidad, de muchos individuos lo que les ha llevado a conquistar o someter a otros pueblos.

La historia es caprichosa y si la miramos de frente y a la cara, la misma ha sido una concatenación de conquistas y opresiones de unos pueblos hacia otros. Ahora bien, este texto intenta ser un punto de partida para que nuestro pueblo pueda reivindicarse con espíritu crítico y con la firme vocación de tener un hueco en el futuro desde una óptica internacionalista. Porque le pese a quien le pese, algunas castellanas no queremos ser súbditos de una gran “nación” llamada España, pero sí herederas de Padilla, Bravo, Maldonado o María Pacheco. Somos esas comuneras que se niegan a olvidar sus raíces y a perder el norte, en conclusión, somos las que miramos el concejo abierto con orgullo y las juntas de buen gobierno con admiración. Un puñado de descarriladas-que dirían algunos- que intentarán en un futuro ser motor de cambio en un país que necesita urgentemente de una transición ecológica y de una repartición justa de su demografía.

Como amante de la historia soy consciente de que no podemos juzgar las acciones o pensamientos de muchos personajes de siglos pasados desde nuestra óptica moderna, eso sí, lo que si podemos hacer es analizar algunas etapas históricas como la de las Comunidades de Castilla e interpretar dichas protorevoluciones desde visiones actuales y presentes. Y digo esto, porque muy seguramente lo que hizo Carlos I de España y V de Alemania se asemeja mucho a lo que están haciendo en la actualidad muchas empresas modernas, es decir, mover el trabajo de un lado a otro basándose en unos criterios que solo entienden y benefician a una minoría; a ese 1% de la población que como diría Graeber se ha de enfrentar el 99% restante.

Este tipo de situaciones nos demuestran que es más necesario que nunca volver a esas juntas, a esos concejos populares con el objetivo de debatir sobre como mantener la dignidad de un pueblo que en pleno proceso de “desintegración nacional española”, se ha convertido en el escudo perfecto frente a vascas, catalanas o gallegas. No podemos ni debemos jugar en la historia un papel de confrontación contra otros pueblos que buscan alcanzar su libertad, porque al fin y al cabo ¿Qué es ser español? ¿Realmente podemos decir que España es una realidad sociológica? o bien por el contrario y como yo defiendo, ¿La misma no es más que un conjunto de pueblos con diferentes realidades y tradiciones socioculturales que han sido sometidas por la hegemonía que en su momento tenía el Reino de Castilla?.

Unas élites castellanas, pero también de otros pueblos del Estado, que cocinaron este gigante de pies de barro llamado España sin pensar en las consecuencias que tendría esto para nuestro pueblo. Un pueblo el cual se encuentra huérfano y perdido con una identidad falaz que se conforma mediante éxitos deportivos y un “totum revolutum” de platos gastronómicos gallegos, valencianos, castellanos….; en fin, una “amorfismo nacional” que nada tiene que ver con lo que terminológicamente es una nación.

Está claro que este siglo XXI va a ser un siglo de cambios y maremotos políticos, una etapa histórica en la que toca revolvernos contra el liberalismo homogenizador. Un tiempo en el que tenemos que reivindicar nuestra historia desde lógicas que no sean las mismas que las que se utilizaban en el siglo XIX. Por ello, considero que no debemos de buscar la construcción de un proceso que nos lleve hacia la consecución de un Estado castellano, algo que por cierto, es tan improbable a día de hoy como luchar por el klingon como lengua oficial de la ciudad de Cuenca.

Pero lo que sí podemos hacer desde “micrológicas” y bajo parámetros ecosociales, es reivindicar un futuro para Castilla. Un futuro que no tenemos que pedirle a ninguna administración y que podemos empezar a construir aquí y ahora desde las asociaciones culturales y populares que persigan la recuperación de la memoria histórica castellana. Un relato presente anclado en el pasado de una nación que no debe morir y que debe de sobrevivir para aportar grandeza a la humanidad, al igual que le aportan grandeza otros pueblos que luchan por sobrevivir en este liberalismo salvaje y uniforme. Decían los antiguos habitantes de esta tierra de mesetas y sierras “que nadie es más que nadie en Castilla”, por esta razón, no debemos ser menos que vascos, catalanes y gallegos a la hora de defender nuestra identidad y nuestra territorialidad.

¿Es posible hacer todo esto desde una óptica de izquierda y multicultural?

Sí, la respuesta a esta pregunta es un sí rotundo, las tradiciones culturales y las naciones no se anclan en los apellidos de aquellos que viven en un territorio, lo que construye un pueblo es la voluntad de los individuos a defender una cultura, una lengua y una historia pasada, independientemente de su color de piel o de su religión.

Un ejemplo de todo esto que comento lo tenemos en Catalunya, por mucho que la prensa nacionalista española se haya empeñado en convertirles en un nacionalismo racista y etnicista. Solo tenemos que ver como multitud de “no catalanes” de apellido o de nacimiento están apoyando el proceso soberanista catalán o de como ciudades multiculturales como Barcelona, han sabido mantener su catalindad sin tener que renunciar a ser una ciudad multicultural o diversa. Otra historia ocurre en Madrid, donde tristemente nos han robado lo que somos y nos han convertido en los neoyorkinos del sur de Europa.

Por no retorcer más la cuerda, decir que este texto es el principio del próximo libro en el que empezaré a trabajar, un libro que mediante la historia y la investigación intentará desde una óptica de izquierdas e internacionalista, recuperar el relato y la voz del pueblo trabajador castellano.

Una voz que se entremezcle en el aire con el sonido de las dulzainas, porque como bien nos enseñó Agapito Marazuela, estas pueden convertirse en la columna vertebral de un pueblo, ya que nuestro folclore es una parte fundamental de nuestro ADN nacional, al igual que lo son, nuestra historia y las prácticas comunitaristas que tanto tiempo han estado arraigadas en esta comunidad humana. Realidad sociológica que necesita no ser demonizada y que ha de quitarse sus mochilas con las herramientas que a día de hoy nos ofrecen el internacionalismo, las prácticas sustentables y la empatía con aquellas que huyen de la miseria. Refugiadas de las que tenemos mucho que aprender para comprender, pero… ¿Qué tendremos nosotras que enseñarles si perdemos aquello que somos?

2 de Octubre de 2020, Iruñea (Nafarroa)

Pedro A. Moreno Ramiro castellano residente en Nafarroa.

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AURKEZPENA KATAKRAKEN/ PRESENTACIÓN EN KATAKRAK, IRUÑEA(EHK)

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September 9, 2020 · 10:52 am