“NOMADLAND”: UNA FOTOGRAFÍA DE LA BARBARIE QUE REPRESENTA EL CAPITALISMO YANKI

Fuente de la imagen: El Cultural

Ayer me dejé caer por el cine y la verdad que, tal y como esperaba, la tan aclamada “Nomadland” cumplió mis expectativas y me dejó de todo menos indiferente, eso sí, conviene resaltar una serie de aspectos tras disfrutar de esta obra cinematográfica que seguramente perdurará en nuestras retinas como una de las mejores películas de la última década.

La cinta de Chloé Zhao basada en la novela de Jessica Bruder, pone sobre la mesa diferentes aspectos que merecen la pena ser tratados desde un punto de vista sociopolítico. La precariedad extrema, un ausente sistema de cobertura social, la atomización de la sociedad norteamericana o lo que supone vivir la vejez en un país que desecha a sus mayores, son algunos de los ingredientes de este despreciable menú que los liberales pretenden trasladar al sur de Europa.

Cierto es que las buenas películas te revuelven algo dentro y qué duda cabe que esta producción norteamericana me dejó una amarga sensación en la boca y un nudo en el estómago, que se hacen difíciles de describir si una no ha visto la película. Amargor, por la realidad tan jodida que viven muchos millones de norteamericanos sin una pensión de jubilación o un seguro médico, y un nudo en el estómago derivado de la impotencia que se siente al ver cómo, incluso una vez retratadas estas situaciones, la sociedad sigue durmiendo mecida por ese canalla llamado capitalismo.

Hay una imagen del principio de la película que podemos destacar por su fuerza simbólica: este personaje quebrado y precario encarnado por Frances McDormand debe buscarse su sustento trabajando a temporadas para el gigante Amazon. Desalentador es lo que uno presencia cuando analiza la fotografía de lo que está viendo y es consciente que casi todas las personas que se agolpan al principio de la cadena de producción, son mujeres y muchas de ellas de avanzada edad. Bienvenidas sean todas pues a este “sueño americano” que algunos tildamos de pesadilla y que deja en la cuneta a las más débiles y empobrecidas.

Habiendo visto la película, sería injusto no destacar que no todo es oscuro en este film. También podemos ver conatos de apoyo mutuo, solidaridad y organización comunal frente al abandono que ofrece un Estado esquelético en materia social y que se enorgullece cual macho alfa de ser el más poderoso y rico que se erige sobre la faz de la tierra. Sea como fuere, sorprendente me parece cómo este grupo de apoyo mutuo que aparece en el trabajo de Chloé Zaho con música de Ludovico Einaudi, se reúne en torno a una bandera norteamericana y es que, el cáncer del patriotismo yanki golpea con fuerza a esa white trash tan presente en los 108 minutos que dura la película.

La conclusión es clara y el antídoto evidente: si no queremos vernos como se ven esos millones de norteamericanos, debemos decir alto y claro que su capitalismo no funciona y que es hora de probar otras fórmulas sociales que permitan vivir con dignidad a todas las personas. Como comentaba hace unos días con un amigo y viendo como está el patio a nivel sociolaboral, o de aquí a unos años se inserta una Renta Básica Universal, o las clases populares no tendrán más remedio que tomar las calles repletas de rabia precaria y conciencia proletaria.

Recuerdo una canción de un ya maduro cantautor libertario, que decía y cito de memoria: “que no podemos permitir que ninguna muera sola” y es que el drama que viven muchas de nuestras mayores en Euskal Herria y en el conjunto del sur de Europa, las cuales se ven obligadas a perecer solas en sus casas, lo viven muchas norteamericanas de manera más drástica si cabe, en la carretera, sin una asistencia sanitaria y con una sociedad megalómana que las trata como auténtica basura. Por tanto, ¿cómo sorprendernos, cuando la policía quita la vida con total impunidad a ciudadanos afroamericanos como George Floyd?

Para terminar, me gustaría resaltar que no existe mayor Estado fallido que el norteamericano, y que antes o después, serán cientos de miles las estadounidenses que, guiadas por el espíritu imborrable de Occupy Wall Street, las enseñanzas del gran Graeber o la batuta firme del indomable Chomsky, se encargarán de hacer caer el Régimen del dólar. Porque no olvidemos, que no son malos los pueblos en su conjunto, sino que son los tiranos, la desinformación y la cruda represión, las que mantienen a algunos pueblos más dormidos que a otros, que aunque con cierta somnolencia, plantan un poquito más de cara a este sistema criminal y depredador que nos vemos obligados a tragar pese a tener arcadas diarias.

Pedro A. Moreno Ramiro

Iruñea, 13 de abril de 2021

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APUNTES SOBRE EL MODELO LINGÜÍSTICO EN EL ESTADO ESPAÑOL

Fuente de la imagen: unPROFESOR

España siempre será un Estado fallido, y lo será porque no tiene en cuenta su diversidad lingüística. Mientras que en Suiza las estudiantes deben estudiar como mínimo una lengua nacional extranjera, es decir, si vives en la zona franco-parlante debes aprender italiano o alemán, si estas afincado en la germano-parlamente deberás formarte en el uso del italiano o del francés, o por último, si eres natural de la zona italiana tienes que estudiar o bien la lengua francesa o bien la alemana. Cabe destacar además la oficialidad del romanche, lengua utilizada en el cantón montañoso de los Grisones. A parte de toda esta amalgama lingüística, es importante decir que el sistema suizo de enseñanza también imparte el inglés como materia educativa obligatoria. De esta manera, los suizos pueden conocer o tener nociones de los idiomas que hablan sus compatriotas a parte de saber expresarse en inglés.

Desgraciadamente en el Estado español no podemos decir lo mismo, ya que si naces en Madrid no tienes ninguna posibilidad de aprender euskera, gallego o catalán en el sistema público estatal. A mi modo de ver, ese hecho conlleva a que aquellos ciudadanos que viven en zonas castellano-parlantes vean al resto del lenguas estatales con cierto recelo y es que, cuando no se fomenta la diversidad, lo que nos encontramos es cerrazón mental y falta de empatía hacia la que habla diferente, piensa de otra forma o tiene unos rasgos culturales alejados de los hegemónicos.

Vivimos un contexto histórico y político donde solamente se aprenden lenguas por motivos económicos. Un ejemplo de ello es lo incomprensible que resulta que en una escuela de Miranda de Ebro se enseñe inglés, pero no el euskera que les queda a tiro de pierda. Este hecho se produce simple y llanamente porque el inglés es la lengua de poder dentro del sistema capitalista, aún cuando es un hecho evidente que una vecina de esta localidad burgalesa que limita con la provincia de Araba, tendrá más posibilidades de desarrollarse laboralmente en un ciudad como Gasteiz si a parte del inglés, conoce también la lengua de Barandiaran.

Seguramente muchos de los problemas políticos que tenemos en el Estado español tienen mucho que ver con la imposición que se ha hecho del castellano y su cultura sobre los diferentes pueblos que conviven en este enclave geográfico del sur de Europa. Esta negación de la diversidad interna ha generado el caldo de cultivo perfecto para que la gente que vive en las zonas de influencia castellana vean como un falta de respeto que ciudadanas de otros territorios hagan uso de su lengua materna en los espacios públicos, ya sea ésta el catalán, el euskera o el gallego. Y es que es importante recordar a mis paisanas castellanas, pero también a andaluzas, murcianas, leonesas, extremeñas, asturianas o cántabras, que mucha gente del País Valencià, Euskal Herria, Catalunya, Galiza o las Illes Balears, a parte de saber expresarse correctamente en su lengua autóctona, conocen perfectamente el castellano. Incluso es de utilidad destacar que por dicha situación de privilegio del castellano sobre el resto de lenguas, son decenas de miles las vascas y navarras que, o tienen un conocimiento mínimo del euskera, o directamente no tienen ninguno. Según una encuesta sociolingüística de 2016 realizada por El Gobierno Vasco, el Gobierno de Navarra y la Oficina Pública del Euskera de Iparralde (Euskararen Erakunde Publikoa), solamente el 28,4% de los habitantes de los diferentes territorios de las siete provincias del país hablan euskera.

Algo más grave vemos en el Estado francés, lugar que pese a haber tenido una gran pluralidad lingüística en el pasado, la Revolución francesa y el empeño centralista del Estado francés han llevado al uso residual de esta riqueza cultural y a la imposición del francés como lengua vehicular en todo el mapa hexagonal. Una evidencia de dicha práctica retrógrada e impositiva la podemos ver en Iparralde, donde el euskera no es siquiera lengua oficial. Es frente a estas prácticas “terroristas” en materia cultural, donde la sociedad ha de organizarse para plantar cara a los nacionalismos homogeneizantes y totalitarios. Dos ejemplos de estos son el español y el francés, ya se digan a sí mismos de izquierdas o de derechas.

Como decía al principio de este texto, España nunca funcionará como proyecto político, y no lo hará porque no respeta la diferencia que existe dentro de sus fronteras, pero sobre todo no se cristalizará como proyecto político por el hecho de que se estructura desde la falacia histórica y la imposición del castellano sobre el resto de nacionalidades. Hecho que sin duda alguna, incomoda a vascas, catalanas o gallegas en mayor medida, pero también al resto de identidades diferenciadas que existen en el Estado español como pueden ser la leonesa, la asturiana o la andaluza.

Como madrileño y castellano sé lo que digo: en mi tierra hay mucha gente que ve como una ofensa que un catalán hable en catalán o que un vasco se exprese en su lengua. Cierto es que el gallego les resulta más gracioso y cercano, será porque en muchos casos interpretan que esta zona del noroeste de la Península, no es a día de hoy tan secesionista como lo pueden ser Catalunya o Euskal Herria. Sea como fuere, las lenguas son riqueza y un patrimonio de toda la humanidad, pero si encima  tenemos en cuenta que a día de hoy compartimos un mismo pasaporte y una cercanía geográfica, sería de recibo que mis paisanas castellanas tuvieran la obligación de aprender euskera, catalán o gallego en un instituto público, al igual que las catalanas, vascas y gallegas aprenden y saben expresarse en castellano. Desgraciadamente esto no es así, y lo peor de todo es que dicha posibilidad no se plantea ni como una mera hipótesis.

Para terminar y como hace poco me decía una persona fundamental en mi vida, el folk y la difusión de las culturas populares mediante las diferentes expresiones artísticas empiezan a ser una constante en el panorama cultural actual. El Trap galegista de Boyanka Kostova, la fusión etno-electrónica del también gallego Baiuca, o la puesta en escena y trabajo del asturiano Rodrigo Cuevas, son algunos de los ejemplos que pueden poner sobre la mesa los nuevos límites sobre los que se mueven muchas jóvenes que apuestan por el pasado sin dejar de mirar hacia el futuro. Por lo tanto, es tiempo de diversidad, de cultura popular y de avances sociales en todos los ámbitos. Por esos motivos, España nunca nos podrá ofrecer un futuro cuando lo que hace es sacar de la ecuación colectiva a todas aquellas que son y piensan diferente. Además, es necesario apuntar que el problema ya no radica solamente en el Estado, si no que el mismo también se encuentra en que tras más de un siglo de discurso españolista e intransigente, son muchas las personas castellano-parlantes que ven como una amenaza aquellas que expresan, piensan o sienten en un idioma diferente al suyo. Frente a eso y como castellano-parlante afincado en Nafarroa, lo que pido es empatía y respeto hacia las minorías que hoy día siguen bajo la suela política y jurídica del Estado español.

Iruñea, 3 de Marzo de 2021.

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LA TIRANÍA DE ALGUNOS PEQUEÑOS COMERCIOS

Frente a sus despidos: verdad, justicia y lucha obrera

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Fuente de la imagen: Yaencontre.com

No es oro todo lo que reluce y es que trabajar en un pequeño comercio que venda productos a granel y menos contaminantes, no es sinónimo de unas buenas condiciones laborales, un buen trato, o un jefe que se crea lo que dice vender. Por este motivo, solamente quienes hemos trabajado en pequeños comercios sabemos de la tiranía que se da en muchos de ellos. Uno de los muchos ejemplos que evidencia esto que digo es la tan recurrente excusa por parte del pequeño empresariado de que ellos tienen un “negocio familiar” y como tal, lo ha de percibir el currela de turno, eso sí, siempre en cuanto a obligaciones, nunca en lo que se refiere a ganancias.

En muchos de estos pequeños comercios, algo tan evidente como tener un calendario laboral se convierte en un coloso difícil de escalar, por no hablar del problema que representa disponer de los días que te corresponden por convenio, o algo tan de cajón como poner los medios necesarios para no sobrepasar el número de horas anuales que aparecen en el contrato. Estos aspectos de la vida laboral ya conquistados por la clase trabajadora y que no deberían suponer ninguna acción de reivindicación o lucha, se convierten en muchos casos en problemáticas que hieren de manera clara la moral y la salud psicológica de muchas de las trabajadoras que están trabajando o hemos trabajado en el pequeño comercio. En mi caso, aspectos como reivindicar los días de libranza que me correspondían por ajuste de calendario o el simple hecho de tener un calendario laboral, es lo que ha conllevado mi despido como tendero tras un año trabajando en un pequeño negocio de venta de jabones a granel. Como bien dicen los Chikos del Maíz en uno de sus temas: “No hay sindicato en la tienda de zapatos” y es que muy tristemente, la realidad que vivimos en la actualidad es que el hecho de reivindicar lo que pone en el convenio o unas medidas de seguridad básicas en tu puesto de trabajo, te pueden llevar a la cola del paro.

Por esto que he indicado en el párrafo anterior, es bastante inquietante ver cómo algunos sectores de la política intentan meter en el mismo saco a la clase trabajadora y la pequeña burguesía. Ante este tipo de comparativas o medias tintas en las que se sumerge parte de nuestra clase política, he de decir que el pequeño comercio puede llegar a ser igual de tirano o incluso más que cualquier gran superficie. Por lo tanto, considero que es hora de dejar de sacralizarlo, ya que en muchos casos sus trabajadoras no tienen ni siquiera -como comentaba anteriormente- derecho al soporte sindical bajo amenaza de despido.

Con esto que digo no pretendo criminalizar a todo un gremio, me consta que dentro de éste hay de todo como en todas las casas. Eso sí, desde una perspectiva de clase, considero que el pequeño comercio o el pequeño comerciante deberían siempre posicionarse del lado de la clase trabajadora y hacer todo lo posible, si se viese en la obligación de contratar a más personal, para que por lo menos las condiciones del convenio se cumpliesen y que sus trabajadoras recibiesen un buen trato. Siendo conscientes de que siempre sería más adecuado que los comercios de microeconomía se enfocaran hacia el cooperativismo y la economía obrera. Digo esto como herramienta frente a lo urgente de la situación que vivimos, sin olvidar la importancia que conlleva la lucha de clases como estrategia global de acción colectiva y teniendo en cuenta en todo momento la perspectiva ecosocial en este cajón de sastre llamado “toma de los medios de producción”.

Este texto es un manifiesto para todas vosotras y vosotros, para esas trabajadoras de buena conciencia y moral obrera que compráis y os gastáis los dineros en pequeños comercios que no respetan el convenio y que tratan a sus trabajadoras como mera mano de obra, sin importarles un carajo sus vidas, sus necesidades vitales o su dignidad como trabajadoras. Frente a la mentira, el maltrato laboral y el despotismo empresarial: boikot y lucha obrera. Esto último suena a lema facilón, pero es cierto que a veces en los pequeños lemas encontramos grandes verdades y según lo entiendo yo, si todas nosotras como consumidoras activas que somos, tomásemos conciencia de lo político que conlleva el acto de consumir, muy seguramente estaríamos en proceso de construir cambios que mejorarían la vida de la clase trabajadora. De hecho, existe un mantra que se lleva repitiendo años en el ámbito de la economía social y solidaria que dice lo siguiente: “No hay mayor carro de combate que el carro de la compra”.

Dice el refranero, que a todo cerdo le llega su San Martín y espero que le llegue también, a todo ese empresariado pequeño que hace dos días era carne de cañón en el mundo laboral y que a día de hoy trata a las que hace dos días eran sus iguales como mierda. Ojalá llegue el día en que esas personas que generan violencia con su forma de concebir el mundo del trabajo, comprueben en sus carnes la indefensión y la frustración que sentimos en nuestros cuerpos las millones de asalariadas precarias que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir.

Por otro lado, estos últimos días estamos viendo en los medios “de comunicación” la forma tan vil que tienen algunos periodistas de tergiversar la realidad y poner el foco del debate donde no habría que ponerlo mezclando churras con merinas. Es decir, vinculando los saqueos de tiendas con las manifestaciones políticas en favor de la libertad de Pablo Hasel, o poniendo sobre la mesa el coste en euros de los destrozos que se han producido, en vez de hablar de la violencia que provoca la policía en Linares, Iruña o Barcelona, o cuánto paro o sufrimiento generan las políticas neoliberales. En este punto es legítimo preguntarse: ¿Cuánta violencia encierra cobrar 1000 euros al mes y pagar 800 de alquiler? Del mismo modo, deberían preguntarse estos tertulianos o directores sabelotodo la dureza que conlleva estar en un ERTE o directamente en un ERE con familia e hijos. ¿Dónde está su moral y en qué se diferencian muchos de ellos y ellas de las policías que apalean sin cabeza a la multitud manifestante?

A partir del día 10 de marzo volveré a formar parte de ese ejército proletario de reserva llamado INEM. Un despido en toda regla que se produce tras una baja médica de menos de un mes: que cada una saque sus conclusiones de lo sucio que encierra el actuar de esta manera. No solo en lo que respecta a la óptica laboral, también desde un punto de vista de calidad humana. La injusticia es elevada y las herramientas para contestar ante la misma son limitadas, muy limitadas. La Reforma Laboral, así como la defensa de los intereses privados por encima de la vida de las personas, están en nuestra contra. Eso sí, nosotros y nosotras tenemos algo mucho más potente que unas leyes injustas de nuestro lado: somos el 99% y sin nosotras se paraliza el mundo, por lo que es hora y nunca es tarde si la dicha es buena, de luchar por nuestra dignidad de clase y decir bien alto y claro: ¡Que viva la lucha de la clase obrera!

Iruñea, 22 de febrero de 2021.

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¿QUÉ DIFERENCIA AL NACIONALISMO DE LA DEFENSA DE LAS IDENTIDADES NACIONALES?

Fuente de la imagen. El blog del gran uribe

El título de este artículo aunque puede parecer contradictorio es totalmente coherente y lo es porque el derecho a decidir de los pueblos y su idiosincrasia, no tiene nada que ver con el ensalzamiento de una nación concreta o con la construcción de un relato político basado únicamente en el sustrato nacional de un pueblo.

Todos los que estudiamos y nos gusta la historia, sabemos que todas las naciones son elementos cambiantes que van evolucionando, en esa misma línea podemos afirmar, que todas ellas se basan en mitos fundacionales o que su época gloriosa se dio en torno al siglo XIX. Aunque también es cierto y es de rigor decirlo, que tanto en el siglo XX, sobre todo a partir de la década de los 50, como en la actualidad, hemos vivido y estamos viviendo un resurgimiento de los nacionalismos. Cabe destacar que no podemos enmarcar estos últimos en un mismo saco, ya que cuentan con elementos diferenciadores.

En lo que a mí respecta, soy un firme defensor del derecho a decidir y debe tener en cuenta el lector o lectora que mis palabras no encierran estrategia alguna, ya que el que escribe estas líneas es un hijo de la bestia, nacido y criado en Madrid y por cierto, a mucha honra. Digo esto porque soy muy consciente que buena parte de la izquierda madrileña o castellana defiende el derecho a decidir con la boca pequeña, nunca con todas las consecuencias que esto implica. Lógicamente mis palabras se dirigen a militantes o simpatizantes de grupos políticos como Podemos, Ahora Madrid o Izquierda Unida. Por otro lado en Castilla, es conocida la inquebrantable convicción de IZCA de acompañar este tipo de reivindicaciones sin importarle en absoluto cómo puede repercutir esto en su estrategia política en la Castilla actual.

Debido a mis convicciones libertarias apoyo estas luchas con cierta precaución y en ningún caso las suscribo cuando las mismas se fundamentan o se erigen desde lógicas verticales y sistémicas. Y pondré un ejemplo: pese a que rechazo frontalmente la represión que ha sufrido el pueblo catalán, no puedo apoyar las demandas que realizan en dicho proceso la burguesía catalana, la que considero una enemiga de mi clase y de mi condición. Por otro lado, con bastantes diferencias y con ternura, no puedo dejar de sentir cierta conexión con el discurso que desarrollan en ese mismo proceso sujetos como la CUP catalana. Sea como fuere, he de dejar claro que discrepo con el objetivo de tomar el poder dentro del marco institucional actual, ya que el mismo se encuentra tan condicionado por el capital y tan acotado por los poderosos, que es imposible cambiar un milímetro el contexto actual y acercarlo a las posiciones que defienden en el papel la izquierda independentista catalana.

En otro orden de cosas, uno puede estar muy de acuerdo con defender una lengua, una cultura, una tradición histórica o unas técnicas arquitectónicas, yo lo estoy. Ahora bien, otra cosa muy diferente es apoyar a personajes como Jaume I o Eneko Aritza. Eso ya me parece harina de otro costal y considero que esto se haga desde grupos de izquierdas, puede llegar a tener un tufo ultranacionalista, por no decir reaccionario. Otra cosa muy diferente es reivindicar un Referéndum de autodeterminación para el pueblo vasco-navarro desde el robo de soberanía que sufrió Nafarroa a partir del año 1512. Esta reivindicación es completamente legítima en la actualidad y seguramente, desde un punto de vista enmarcado dentro el derecho internacional podría tener mucho más recorrido que si sale desde la actual Euskadi.

Es evidente que tenemos que minimizar las organizaciones territoriales y que lo más adecuado sería confeccionar los núcleos poblacionales desde el municipio y la comarca. Como ya he dicho en diferentes artículos, la situación climática nos lo demanda. Volviendo al tema que nos ocupa, entiendo que puede resultar difícil diferenciar entre los partidarios del nacionalismo y los seguidores de la defensa de las identidades nacionales. Ante lo que he de decir que la mayor diferencia existente entre ambos, se basa en que los primeros toman la nación como punto de partida para construirse, mientras que los segundos recurren a la nación como un mero elemento definitorio de lo que son. Es decir, yo soy castellano porque es lo que soy, pero lo que nunca haré, será construir mi identidad política basándome en mi nacionalidad, porque por encima de la misma sobrepongo mis ideas ácratas y libertarias. Esto no me impide defender mi cultura si veo que la misma está en peligro o se encuentra despreciada. También soy capaz de hacerlo por otras culturas que no son la mía, como la navarra. Este hecho lo encuadro en lo que he venido a denominar “culturalismo internacionalista”.

En definitiva. como bien decía David Fernández ex-diputado de la CUP en el Parlament de Catalunya: “nosotros no somos nacionalistas, somos independentistas sin fronteras”. Como he afirmado en diferentes escritos y lo reitero en este, soy totalmente favorable de la liquidación del Estado Español como marco político y partidario de la construcción de un mapa territorial donde los pueblos del Estado generen y construyan su propio camino. Sobre esto hablo en mi libro Ecologismo Integral, en el cual las identidades nacional-culturales tienen un peso muy importante.

Los nacionalismos buscan crear su proyecto político en base a un Estado, con sus cuadros burocráticos y asentado o bien en un capitalismo de Estado, o bien en un capitalismo liberal globalizado. En cambio, el proyecto que aquí se defiende es la construcción de los pueblos desde el concejo abierto, las juntas de buen gobierno, los trabajos colaborativos, las tierras comunales o la economía obrera y como decía al principio de este artículo, todo ello creado y generado desde el municipio y la comarca.

Iruña, 13 de Enero de 2020

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PRECARIEDAD LABORAL Y AUSENCIA DE PROYECTO POLÍTICO EN LA IZQUIERDA

Fuente de la imagen: 20 Minutos

La crisis del COVID-19 no ha sido más que la constatación de las debilidades a las que se enfrenta la clase trabajadora en este siglo. Los hijos e hijas de esa clase trabajadora con estudios medios o nulos han alcanzado en un número bastante significativo estudios superiores, hecho que por cierto, no ha repercutido precisamente en que estas personas puedan acceder a mejores puestos de trabajo o unos mejores salarios, aunque todos ellos y ellas aspiren a esto en un futuro.

Pues bien, el objetivo de este artículo no es poner sobre la mesa ese clasismo que tantas veces se exhibe en muchos círculos de izquierdas de gente “formada” que piden para ellos y ellas lo que no piden para el conjunto de la clase trabajadora. Este artículo por el contrario, pretende destacar que todas y todos tenemos un derecho inalienable a vivir con dignidad nuestras vidas, tengamos mayor o menor formación.

El tema es que a día de hoy esto no es posible, si ya la gente con formación tiene problemas para acceder a un empleo digno, la gente menos formada- académicamente hablando- o los y las migrantes se ven completamente expulsados a una papelera llamada “precariedad laboral magnificada”. Nicho poblacional, dónde llegar a fin de mes para pagar el alquiler de su casa no es una meta, ya que muchas de ellas se ven obligadas a convivir con dos o más familias para poder malvivir en la Europa del capital.

Hoy 29 de Diciembre de 2020, veía llorar a Ignacio Aguado en las noticias por las víctimas del COVID-19, el decía por sus compatriotas y yo me pregunto ¿ Qué narices importa de dónde sea el muerto en cuestión?. Pero este no es el tema al que me quiero referir, en lo que me gustaría hacer hincapié es que partidos políticos como Ciudadanos o el Partido Popular generan muerte con sus políticas sociales y económicas. Políticas, que priman los intereses de los capitalistas por encima de las necesidades de la clase trabajadora; el diagnóstico es claro y la solución necesaria: el capitalismo se muere y debemos de rescatar a nuestra clase mediante el control obrero de los bienes y servicios que necesitamos para poder vivir.

Otra cosa que debemos de tener en cuenta en este mapa de desigualdades, es el privilegio de clase que supone ir al psicólogo en un mundo tan jodido como este a nivel emocional, 50 euros los más baratos y de ahí para arriba dependiendo del profesional. Si tenemos en cuenta que la gente trabajadora, yo mismo, cobramos a 6 euros la hora que el lector o lectora saque conclusiones de lo que supone para una persona de ese perfil socioeconómico poder acceder a una profesional de estas características en un momento determinado de su vida. Y de la sanidad estatal mejor ni hablamos–según noticia de La Sexta-, en en el Estado español disponemos de 4 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes. Algo parecido ocurre en materia odontológica, donde nuestro sistema sanitario se encuentra corto de personal y en muchos territorios rurales se constata como nulo. Con todo esto podemos sacar una conclusión clara, hoy en día tanto la ayuda psicológica como el cuidado de tu boca depende del número de ceros que tengas en tu cuenta.

Obviamente, estos son dos aspectos que los sufren como apremiantes aquellas trabajadoras precarias que tienen un sueldo y unas mínimas condiciones laborales. Otro cuento son aquellas personas que no tienen un trabajo y apenas disponen de una mínima prestación de 400 euros, y a veces ni eso. Por lo tanto, este segmento poblacional no se preocupa tanto de su boca o de su salud mental ya que el mismo tiene unos problemas más inmediatos, viéndose en muchos casos, abocados a las colas del hambre y a pasar frio en Invierno y ya en último término, a vivir en la mendicidad más absoluta.

Ante este panorama desolador la izquierda anda moribunda, en Euskal Herria por ejemplo, la izquierda abertzale se encuentra en la actualidad más cerca de reivindicar la injusta socialdemocracia nórdica que de los postulados que en su día defendía la ya extinta Herri Batasuna. Mucho mejor no están las cosas en el Estado Español, dónde Podemos e IU se encuentran postrados ante el PSOE de Pedro Sánchez , sin tampoco vislumbrarse ninguna alternativa a su izquierda que tenga algún recorrido político. El único proyecto, que desde mi punto de vista, representa algún mero atisbo de potabilidad dentro de lo que podemos denominar la “política institucional” lo representan las CUP catalanas.

En el otro lado del tablero y también haciendo política, se encuentran los movimientos sociales. Son diversas las redes de apoyo mutuo en materia de vivienda, cuidados o relaciones laborales que están surgiendo en estos últimos años. La FAGC de Gran Canaria marco el camino para que muchas otras dieran el paso, sea como fuere y según lo veo yo, sin una organización fuerte que coordine las diferentes iniciativas que existen resulta difícil imaginar que cada una por su lado vaya a conseguir grandes objetivos a nivel sistémico. Eso sí, el trabajo que realizan en la actualidad es todo un ejemplo para aquellas personas que creemos que otro mundo es posible, por lo que desde estas líneas muchas gracias por vuestra disposición y perseverancia.

Para terminar, incidir en lo que en el párrafo anterior decía, es fundamental conseguir una herramienta que brinde servicios y bienes a la clase trabajadora y que se encuentre bajo el control de la misma. Muy seguramente, este camino o es de toda la izquierda sociológica o tristemente no tendremos la fuerza suficiente para crear otro marco sociopolítico donde las clases populares recuperen el control de sus vidas. Ojalá que en ese futuro “Frente Popular”, entendamos que el futuro no esta en tomar el control de las instituciones estatales existentes, sino más bien, en la construcción de otras redes sociales alternativas que partan desde la horizontalidad y el apoyo mutuo. Bajo este argumento, es fundamental tener en cuenta que el parlamentarismo no es una vía para cambiar la sociedad, en todo caso puede ser un altavoz, ¡pero ojo!, utilizar el mismo es sumamente peligroso y una corre el peligro de desdibujar sus objetivos y prácticas.

Iruñea 29 de Diciembre de 2020

Fuentes consultadas:

https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/la-sanidad-publica-necesita-7200-psicologos-para-que-espana-tenga-un-servicio-de-salud-mental-digno-video_201902225c7018fd0cf2812925f28d69.html

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CASTILLA NECESITA FUTURO: UN APORTE PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD COMUNERA

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Fuente de la imagen: Wikipedia

Partamos de una base verídica desde un punto de vista histórico: las comunidades humanas han ido evolucionando a lo largo de los siglos y generalmente acaban mutando o desapareciendo. Este hecho no quiere decir, que no tengamos que defender en el presente aquellas que se encuentran en peligro, que están apunto de desaparecer o que son minoritarias. Es por ello, por lo que este artículo pretende ser una agarradera para nuestro pueblo, un hilo de partida con el que poder tejer el ovillo comunero.

No se cómo se sentirán muchos y muchas de mis paisanas, pero en lo que mi respecta, he de decir que siento una orfandad cultural y comunitaria terrible, no sólo por como se define a si mismo mi pueblo, sino por como nos definen los otros pueblos. En este contexto es cuanto menos necesario hacerse dos preguntas determinantes :

¿ Por qué se da esta situación?

Como he tratado en multitud de artículos, podemos decir que Castilla se siente el “corazón de España” porque Castilla se fue destruyendo a si misma renegando de su pasado y aceptando una identidad que radicaba en la negación del resto de identidades y culturas que habitaban en la Península Ibérica. Los avatares del destino quisieron que esa franja central de la Iberia que constituía el Reino de Castilla acabase siendo la comunidad política hegemónica, pero ese azar del pasado, si hablamos de historia ficción, le pudo haber correspondido a Aragón, León, el Reino de Navarra o los Condados catalanes, incluso al Reino de Portugal. El hecho es que no fue así, por lo tanto y si queremos construir un futuro para nuestra tierra tenemos que aceptar su pasado. Aceptar el pasado no quiere decir en ningún momento fustigarnos por el mismo, porque como he dicho anteriormente si la situación hubiese sido otra, igual hoy en día no estaríamos hablando de Países Catalanes si no de Países Castellanos si la hegemonía peninsular le hubiera correspondido a los Condados Catalanes en vez a la Corona de Castilla.

¿ Qué podemos hacer al respecto?

Respecto a esta segunda pregunta, considero que enarbolar un discurso nítidamente castellanista se convierte en un hecho necesario y fundamental si verdaderamente anhelamos generar nuestra propia identidad política. Esa futura comunidad castellana, ha de ser compuesta por aquellos pueblos que quieran formar parte de dicha unión y para ello, de mano de la historia, pero más importante del presente, deberemos llevar a cabo un proyecto unitario con el objetivo de unir a los diferentes pueblos de Castilla bajo unas mismas estructuras políticas, las cuales deberán de ser profundamente democráticas y de base -democracia directa-. Ya que no sirve de nada tener el control político de una nación emancipada si la misma no se estructura desde lógicas de izquierdas, comunitaristas y donde la clase trabajadora tenga voz propia. Por lo tanto y por cerrar la respuesta a la pregunta anterior, Castilla se construirá a si misma cuando empiece a “desespañolizarse”.

Dicho lo cual, toca enarbolar nuestro pasado colectivo con cierto orgullo pero también con mirada crítica. Por ello, la Guerra de las Comunidades puede ser un punto de partida para la construcción del proyecto comunero. Un contexto histórico, dónde no solo la ciudades castellanas formaron parte de dicha protorevolución, sino que también, ciudades leonesas como Toro, Salamanca o el mismo León, participaron de esa gesta con diversa implicación. De todas formas, he de decir de seguido que no soy de aquellos castellanos que pretende anexionarse territorios por las buenas, a parte de que soy buen conocedor de que lugares como León no desean tener relación alguna con Castilla. Otra cosa diferente puede suceder con La Rioja o Cantabria, tierras estas dos muy ligadas a Castilla y que seguramente nos podemos atrever a decir que sin ellas es difícil entender la historia del castellano o de Castilla. Sea como fuere, soy consciente que el tema esta muy difícil de tratar o defender en estas dos provincias del norte de Castilla, por lo que como he dicho en diferentes ocasiones serán sus gentes aquellas que decidan su propio futuro, si por mi fuera, ojala ligado al de Castilla.

Vivimos una época convulsa donde todas las naciones quieren su parte del pastel; catalanes, vascos, gallegos, canarios, andaluces, asturianos…todos los pueblos de la Península a excepción del nuestro son conscientes de su identidad y se aproximan a reclamar mayores cuotas de autonomía. Mientras tanto, Castilla ya no es que no reclame una mayor autonomía, es que desgraciadamente en el presente su identidad ha sido prácticamente borrada del mapa y sustituida por una rancia identidad española que radica su historia en la propia negación de nuestro pueblo. Y el problema no es solo ese, Castilla sufre además de un gran desequilibrio poblacional donde muchos de sus pueblos desaparecen o donde su tierra se explota de manera poco ecológica y sostenible de la mano de monocultivos o macrogranjas. En el otro lado de la balanza se encuentra mi tierra, Madrid, Región castellana golpeada por la superpoblación y el dumping fiscal, donde se ejerce a la par, un desprecio atroz hacia su propio pasado. Ahora bien, el carmesí de su bandera y los castillos de su escudo dejan bien claro cual es la identidad de Madrid y de sus gentes. En conclusión, la iniciativa que aquí esbozo ha de promover la distribución de la población en base a factores geográficos y no meramente económicos, a parte ha de ser decididamente ecologista demostrando una clara voluntad de reequilibrar el binomio campo-ciudad.

El tiempo pasa y la verdad es que es difícil imaginar una Castilla obrera, rebelde y comunera, más fácil resulta que la misma continué siendo burguesa, conservadora y española. Aun así y por aportar un rayito de luz, es momento de romper los marcos impuestos y de decir alto y claro que aunque a día de hoy seamos una minoría existimos y queremos insistir en la necesidad que tenemos de construir país desde las comarcas, el feminismo, el socialismo libertario y la transición ecosocial.

El que se esconde detrás de estas líneas es un libertario, que no reniega de su acracia pero tampoco de sus raíces y que sinceramente, ve con envidia sana el arraigo que existe en Euskal Herria, Catalunya o Galiza hacia la cultura y las tradiciones; quiero decir en este punto, que igual que es importante el internacionalismo proletario, según lo entiendo yo, resulta fundamental mantener las tradiciones histórico-culturales, eso sí, redefinidas y adaptadas a nuestro siglo XXI.

Para terminar, este artículo de opinión pretende hacer un llamado a todos aquellos agentes políticos, sociales y sindicales que desean un futuro común para Castilla desde abajo y a la izquierda. Son malos tiempos para lo social por el dichoso COVID, pero son también tiempos más que oportunos para construir un relato para nuestro pueblo donde el morado sea nuestro timón y el rojo la hoja de ruta que marque el futuro de la tierra comunera.

Iruña, 23 Diciembre de 2020

Pedro A. Moreno Ramiro, castellano residente en Nafarroa

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LA NACIÓN DEMOCRÁTICA, UNA HERRAMIENTA PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO COMUNERO

Fuente de la imagen: Todocolección

El título del artículo es intencionado, ya que considero que si pretendemos llevar a cabo un proyecto para Castilla debe ser desde la idiosincrasia que la misma encierra y es que pese a ver compartido un pasado colectivo, la identidad castellana se ha “transformado” por así decirlo, en diferentes “identidades”. Lugares como Madrid, donde se da una gran masificación de población sumada a su contexto multicultural y a su perdida progresiva de identificarse con el proyecto castellano, ponen sobre la palestra la necesidad de llevar a cabo un análisis político serio por parte de los y las que formamos parte del Movimiento soberanista castellano. Algo parecido ocurre en “Castilla la Mancha”, donde el rodillo de la desmemoria ha hecho que muchas paisanas de la Meseta sur se sientan más manchegas que castellanas.

Por estos motivos, la lectura que hace Öcalan en su libro-folleto La Nación Democrática dónde habla de construir un proyecto sociopolítico para el Kurdistán, teniendo en cuenta la diversidad étnica que se da en los territorios habitados por el pueblo kurdo, supone una herramienta para nuestro pueblo si somos coherentes con la realidad de la Castilla actual. Eso sí, todas estas uniones han de hacerse desde lo local y lo cercano, ninguna nación democrática puede construirse desde la imposición.

Cierto es, que los problemas de adscripción identitaria no se acaban en Castilla, ya que al igual que existen comunidades humanas cercanas al Valle del Pas que se consideran pasiegas pero no burgalesas, también nos encontramos lugares de Zamora o Salamanca donde muchos pueblos no se identifican con el proyecto leonesista, por no hablar de la relación de El Bierzo con dicha entidad nacional. Algo parecido, podemos encontrar en el Val d’ Aran, donde pese a estar legalmente bajo el manto de la Generalitat de Catalunya, este pueblo se siente parte de la Nación Occitana que no del proyecto político que representan los Países Catalanes. Y es que, el problema de las identidades y las composiciones territoriales es algo que se da más allá de las tierras castellanas.

Cuándo en el título hago referencia al “Proyecto Comunero” y no a Castilla, lo hago con conocimiento y alevosía de porque digo tal cosa, y es que en el siglo XVI cuando se produjo aquella proto-revolución Social eran diversas las identidades que conformaban la Corona Castellana y que formaron parte por lo tanto, de aquel levantamiento popular contra el poder establecido de Carlos V y su corte. Murcianos, leoneses o andaluces, lucharon codo a codo con los castellanos en aquella gesta que terminó en derrota, pero que simboliza en la actualidad el Día Nacional del pueblo castellano.

No es mi intención en ningún caso, introducir en el “Proyecto Comunero” a andaluces, murcianos, extremeños o leoneses. Pero sí, intentar trazar el concepto de Nación Democrática como proyecto integrador de lo que en 1869 se denominó Pacto Federal Castellano y que entre otras cosas, reivindicaba el reconocimiento institucional de la identidad castellana. Con esto, no niego en ningún caso que Castilla haya sido históricamente un proyecto político donde han estado integradas otras identidades como la leonesa o la cántabra. De hecho, a día de hoy es a mi modo de ver una quimera tratar de contar con estos territorios para el “Proyecto Comunero”. Algo parecido ocurre con La Rioja, donde no me atrevo a introducirles de pleno en este proyecto, ya que deberán de ser los y las riojanas en base a su historia, las que tendrían que decidir si su futuro se encuentra ligado a Castilla, a Nafarroa o a ninguna de los dos entidades nacionales.

Sea como fuere, soy consciente de que esta propuesta es arriesgada y será criticada por poco ambiciosa o por renunciar a territorios que siempre han sido reivindicados por el soberanismo castellano y ante tal crítica, considero que debemos de centrarnos en defender lo que sin género de dudas podemos denominar como genuinamente castellano y que a día de hoy, se encuentra amenazado por el españolismo. Aún así, este artículo de teoría política intenta trazar puentes entre los diferentes pueblos, no quebrarlos. Por ello, recurrir a las Comunidades, a lo común, es una forma de entender un proyecto colectivo donde será la voluntad de los diferentes pueblos los que compongan este lienzo, que no la imposición de un proyecto estatista castellano uniforme y cerrado. Me explico, en el caso hipotético de que riojanos, cántabros o leoneses quisiesen formar parte de esta futura confederación, serían libres de poder hacerlo y compartir conjuntamente con el pueblo castellano el camino hacia un socialismo horizontal, no productivista y con perspectiva feminista.

He escogido también el término “Proyecto Comunero”, ya que no solo existieron comuneros en Castilla, como bien es sabido también se dieron movimientos que se autodenominaron con este nombre al otro lado del Atlántico. La intención es clara, construir un proyecto lo más inclusivo posible para que sea más fuerte. En la fortaleza reside nuestra posibilidad de sobrevivir en un mundo tan despiadado como el actual. Frente a la crisis de los estados-nación y del socialismo convencional, toca apostar por aquello que promulgaban Durruti, Urtubia o Salvador Seguí sin renunciar a nuestro carácter como pueblo diferenciado. Porque no nos olvidemos, que ser castellano en el siglo XXI supone luchar contra el rodillo homegenizador que nos ofrece el neoliberalismo.

Según Öcalan en su libro La Nación Democrática y cito textualmente : “Mi principal conclusión fue que las ideas socialistas no deberían tener como principio el estado-nación”. Esta afirmación viene asentada en la base de lo que el considera el fracaso del “socialismo” en estados-nación como China, Rusia o Cuba, donde a su juicio y creo que acertadamente, se ha sustituido el Capitalismo de Libre Mercado por un Capitalismo de Estado al servicio de las burocracias de los diferentes Partidos Comunistas. Es en relación a ese relato, donde Öcalan propone unas estructuras sociales desde la horizontalidad y lo local, basando la economía en los límites del planeta y poniendo a la mujer en el centro del discurso, ya que no podemos olvidar que hasta que no exista una verdadera igualdad entre hombres y mujeres no podrá existir ningún tipo de socialismo.

Todo esto que comento, lo tenemos que situar en un contexto como el kurdo donde la diversidad étnica y religiosa es una realidad palpable en el ambiente. Basándose en este hecho sociológico, el teórico kurdo considera que este multiculturalismo no es un freno para la construcción de la Nación Democrática, sino más bien, un aliciente positivo. De todas formas es imperativo destacar, que cualquier comunidad ha de decidir libremente si quiere o no quiere formar parte de una entidad mayor a la que podríamos denominar, en nuestro caso, como “Confederación Comarcal Comunera”. Ni que decir tiene que el contexto kurdo no es como el castellano ni por asomo, eso sí, podemos trasladar muchas de las ideas que para dicho territorio se proponen a nuestro propio marco territorial.

Y hablo de la comarca en el párrafo anterior, porque considero que es la demarcación territorial que más se adecua a la transición ecológica que tanto necesitamos y que esta por venir. Municipio, comarca y confederación han de ser los tres elementos fundamentales en el futuro de Castilla para ser y no dejar de existir. Obviamente, las comarcas podrán agruparse en juntas regionales para hacer posible la acción política entre los diferentes territorios que conformen la confederación. De todas formas, esto no son más que elocubraciones de un servidor que habría que desarrollar y teorizar de manera más detallada que el germen que aquí se expone.

Como apunte, muchas personas se preguntarán ¿Cómo construimos esta confederación? a lo que yo contestaría como en otras ocasiones, que a mi modo de ver, esta confederación se ha de basar desde el contrapoder en la articulación de una Red de Consumo y Producción que primeramente nos brinde independencia económica y que posteriormente desemboque en una independencia integral.

Cambiando de tercio y como decía al principio de este artículo, el caso de Madrid es profundamente especial y diferente al del resto de Castilla. Esta es una región que ha perdido de manera preocupante sus raíces y ha sustituido su castellanidad por un españolismo rancio que nos vendieron con la Constitución del 78. Es en base a esto, por lo que es necesario que desde del Madrid antifascista, desobediente y con memoria histórica se recompongan los trozos de nuestro pasado para reconstruir nuestro relato. Eso sí, es fundamental entender nuestra nueva situación sociológica, entendiendo nuestra realidad multicultural y aceptando la misma, para poder lanzarnos desde la fraternidad con el resto de nacionalidades que compartimos nuestras calles, a reivindicar nuestra propia identidad tendiendo la mano al mismo tiempo, para la construcción de un proyecto colectivo desde la diversidad .

Por otro lado, La Mancha no esta mucho mejor que Madrid, y me refiero a este territorio con este nombre porque muchos ya han olvidado su propia castellanidad, aún cuando fue Toledo de la mano de Padilla y María Pacheco una de las ciudades con mayor convicción comunera. El trabajo no cabe duda que es largo, pero es hora de reeditar un nuevo “Pacto Confederal Castellano” dónde Palencia, Valladolid, Soria, Burgos, Ávila, Segovia, Madrid, Toledo, Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real y Albacete se unan para volver a proclamar a nuestro pueblo como una identidad diferenciada dentro del Estado español.

Y la pregunta ante todo esto es ¿No es cuanto menos atractivo ante esta realidad ver un poco de esperanza en la propuesta que nos traslada Öcalan? Yo diría que sí.

Ecologismo frente al desarrolismo, feminismo en contraposición al machismo, socialismo como alternativa al capitalismo, comarcalización del territorio frente al Estado de las Autonomías y horizontalidad y democracia frente a la verticalidad y delegacionismo profesional que propone el estado-nación. Estas son algunas de las herramientas que lanzo en este artículo como solución a la problemática que vive la identidad castellana en este siglo.

Iruñea, 20 de Noviembre de 2020

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EUSKAL HERRIAN LANEKO ETA KONTSUMOKO EKOSARE BATEN SORRERAN ERAGINA IZANGO DUEN KONGRESU BATERAKO DEIALDIA EGITEKO ALEGATUA

EUSK:

XXI. mendean eta bere baitan bizi ditugun krisi sistemiko ezberdinen jakitun izanik, behar-beharrezkoa da desazkundearen teoriaren aldeko apustua egitea. Azken baieztapen hori agerikoa dirudi, baina gaur egun ezkerraren zati handi batek ere ez du onartzen. Era berean, testuinguru berri horrekin batera, kontsumo- eta ekoizpen-sareak sortu behar dira, Herrialdeko zazpi herrialdeek osatzen dituzten herrientzat subiranotasun ekonomikoa eraikitzeko; independentzia ekonomikorik gabe, ezinezkoa da independentzia politikoa lortzea. Era berean, garrantzitsua da nabarmentzea proposamen honek salbamendu-ontzi bat izan nahi duela, etxebizitza edo osasuna bezalako gaietan. Azkenik, eta ez garrantzi gutxiagokoa, funtsezkoa da azpimarratzea euskal herritarrok daukagula zainketen arloko politika integral bat emateko beharra.

Historia modernoan zehar, herri jakin baten independentzia boterea hartuz bilatu nahi izan da beti, eta botere-hartze horrek de facto Estatu berri bat eraikitzea dakar, bere aparatu burokratiko, errepresibo eta abarrekin. Testu honek planteatzen duena, askapen kurduaren mugimenduaren arrastoari jarraituz, Euskal Herria era berean kontraboteretik eta subiranotasun ekonomikotik eraikitzea da. Subiranotasun ekonomikoa, batzuek “indepententzia osoa” deitzen diogun puzzle hori osatzen duten gainerako subiranotasunetan eratorriko dena da.

Jatorri bereko krisiek (klima-krisiak, COVID-19koak, errefuxiatuenak, ekonomikoak, ….) euskal herriaren erantzuna behar dute, eta ez Espainiako “erakunde” estataletako ordezkariena. “Erakundeek” ibilbide laburra dute independentziaren aldeko bidea jorratzeko orduan, Katalunian erakutsi den bezala. Nabarmentzekoa da, indarkeria fisikoko ekintza bakar bat gabe, bide hori egin zuten politikari katalanek preso edo erbesteratuta amaitu dutela. Horrek adierazten du, bidea ez dela gure proiektu politiko propioa Espainiako Estatuak ematen dizkigun ertz “instituzional” eta legalen barruan eraikitzen saiatzea, baizik eta estrategia lotuagoa joan behar dela Estatuaren kontakizuna gainditzen duten formula berrien esperimentazioan. Azken aldian ikusten dugun moduan, 78ko Erregimenak subiranotasunaren aldeko indarrekin itunak egingo ditu, soilik itun hauek nazioaren batasuna edo monarkia edo ejerzitua bezalako estamentuak arriskuan jartzen ez badituzte. Zertarako negoziatu ogi apurrak, gure berezko ogia egin ahal badugu?

Halaber, Independentzia eta Sozialismoa bezalako eslogan errepikakorrak ezabatu egin dira orain mugimendu abertzalearen barruan tesi sozialdemokrata eta “eskerristak” aplikatu nahi dituztenen artean. Testuinguru berean, Espainiako Estatuak epaile eta fiskalen makineria guztia erabiltzen du Estatuko herriei askatasun izpirik ere ez emateko, aberatsei mesede egiten dien eta langileak pobretzen dituen legezkotasuna aplikatzeko eta euskal gatazkari aurre egiteko estrategia politikoa mendekuan eta errepresioan oinarritzeko. Ez bakarrik euskal preso politikoen aurka, baita ere kontakizun ofizialarekin gutxieneko elkartasuna edo desadostasuna erakusten duten guztien aurka egiteko.

Iraganeko baina oso egungoa eslogan batek zioen bezala, lurralde honetan lan egiten duen eta bizi den pertsona oro da Euskal Herrikoa, horregatik garaia da aniztasun hori palestrara eramateko, herri honen historia kolektiboa ahaztu gabe. Batzuek auzolanarekin edo herri batzarrarekin lotu nahi dugu istorio hori. Praktika hauek, bide batez esanda, ez ditugu itsu-itsuan idealizatu behar, baina bai kontuan hartu behar ditugu, horiek baitira hegemonikoak ez diren errealitateak ehuntzeko erabili beharreko hari perfektua. Bi osagai horiek oinarrizko demokrazia elkarri laguntzen dioten elementuak gordetzen dituzte DNAn. Ezaugarri horiek definitzen dute existitzeari uko egiten dion eta olatu neoliberal betean dagoen herri baten jarrera, nahiago izan baitu herri-kultura eta bere iragan kolektiboa kontinente zaharreko nazio historiko gisa geldiarazteari heldu.

Ez da manifestu hau herri honen lurraldetasuna lupa historikotik goraipatu nahi duen manifestu bat izango; izan ere, herri honek dituen ehunka edo milaka urteak gorabehera, axola duena ez da nazio jakin batek dituen urteak, baizik eta zenbat jende identifikatzen den nazio honekin. Horrek markatzen du nazio baten errealitate soziologikoa eta gaur egun ez dago zalantzarik Euskal Herria nazio bat dela euskal herritar gehienentzat.
Behin hori esanda, testu honek planteatzen duena, etorkizuneko sareen sare hori herrialdea osatzen duten bioeskualdeetan banatzea da. Hori guztia, herrialde ezberdinetako biztanleei lana eta zerbitzuak eskaintzeko, ikuspegi ekosozial eta feministatik.

Nori zuzentzen zaio testu hau?

Ekologista, feminista, libertarioa, abertzale, sozialista sentitzen diren eta, aldi berean, Euskal Herriarentzat esparru propioa eraiki nahi duten pertsona guztiei, ikuspegi ez-desarrollista eta antikapitalistetatik. Era berean, alegatu honen helburua da, ahal den neurrian, gizarte-ekonomiako proiektuak, borroka antidesarrollistak eta feministak eraikitzeko lanean ari diren pertsona eta kolektibo guztiak batzea, azken batean, gai horien alde lan egiteaz gain, herri bakoitzak bere burua egokia deritzon moduan gobernatzeko eskubidea duela uste duten gizarte-mugimenduak batzea.

Zer lortu nahi da?

Helburua da lan-poltsa amaigabeen mende ez egotea, BPGren hazkundearen, ekonomia produktibistaren eta, beraz, kapital handien mende baitaude.

Nola egingo dugu?

Antolakunde baten sorrera erabiliz -oraindik zehazteke dago-, ekimen honetan parte hartzeko borondatea erakusten duten kolektibo edo pertsonen topagune gisa. Erakunde hori etorkizuneko lan- eta kontsumo-sare horretarako esparru juridikoa izango litzateke. Espainiako eta Frantziako estatuek etorkizunean egin ditzaketen erasoen aurrean “babestu” ahal izateko ezarriko litzateke.

Nola kudeatuko dugu erakunde hori?

Gure kokapen geopolitikoa kontuan hartuta eta distantziak alde batera utzita, Konfederalismo Demokratiko kurdua Euskal Herrian aplikatzen saiatuko ginateke. Hau da, estatu espainiarrari kontraboterea sortuko genioke, erakunde asanbleario eta horizontala bailitzan, barrura begira koordinatuko genukeena, eta, kanpora begira, erabat erakunde legitimoa izango litzateke, nazio-estatuek gaur egungo gizarteari “ematen” dizkioten marjinen barruan.

Zer helbururekin?

Estatu nazioak ematen dizkigun arrailak erabiltzea Euskal Herriaren independentzia eraikitzeko, hemen eta orain, eta ez gaitezen engaina, gure urdailak beteta daudenean eta gure oinarrizko beharrak beteta daudenean hasten da independentzia.

LURRA ETA ASKATASUNA!

Itzulpena: Mikel Saralegi eta Ane Etxarri

CAST:

ALEGATO PARA LA CONVOCATORIA DE UN CONGRESO QUE INCIDA EN LA CREACIÓN DE UNA ECORED LABORAL Y DE CONSUMO EN EUSKAL HERRIA

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ALEGATO PARA LA CONVOCATORIA DE UN CONGRESO QUE INCIDA EN LA CREACIÓN DE UNA ECORED LABORAL Y DE CONSUMO EN EUSKAL HERRIA

En pleno siglo XXI y siendo conscientes de las diferentes crisis sistémicas que vivimos en su seno, es más que necesaria la apuesta por la teoría del decrecimiento. Una teoría, que lo que nos viene a indicar es algo tan sencillo como que no puede existir un crecimiento infinito en un planeta finito. Afirmación que parece evidente, pero que a día de hoy ni siquiera la acepta una gran parte de la izquierda. Del mismo modo, este nuevo contexto ha de ir acompañado de la creación de unas redes de consumo y de producción que permitan construir una soberanía en materia económica para los pueblos que componen los siete herrialdes del país; sin independencia económica es imposible conseguir una independencia política. Igualmente, es importante destacar que esta propuesta pretende ser un buque salvavidas en materias como la vivienda o la salud. Por último y no menos importante, es fundamental recalcar la necesidad que existe de poder proveer a los y las vascas de una política integral en materia de cuidados.

Actualmente empezamos a entender, más aún si cabe, que tener el poder político en un Estado, un Ayuntamiento o un herrialde concreto, no significa de ninguna manera tener la capacidad de poder generar alternativas de vida no capitalistas para las gentes que viven bajo dichas demarcaciones territoriales. Por ello, este texto pretende ser una modesta aportación para la convocatoria de un congreso que tenga como objetivo el debate de ¿Cómo? y ¿De qué manera? podemos construir una red de redes que tenga como meta la construcción de empleo y servicios esenciales que permitan generar soberanía e independencia para las clases populares vascas- cuando hablo de clases populares vascas hago referencia al concepto que popularizó David Graeber en su libro “Somos el 99%”-. Es imprescindible destacar en este punto, que la transición ecosocial es fundamental en el nuevo marco de relaciones que ha de tener el pueblo trabajador vasco con su entorno natural.

En la historia moderna en multitud de ocasiones se ha pretendido buscar la independencia de un pueblo concreto mediante la toma del poder, una toma del poder que conlleva de facto la construcción de un nuevo Estado con su aparato burocrático, represivo, etc. Pues bien, este texto lo que intenta plantear es que siguiendo la estela del movimiento de liberación kurdo, Euskal Herria se construya a sí misma desde el contrapoder y la soberanía económica. Una soberanía económica que derivará en el resto de soberanías que completan ese puzle que algunas nos empeñamos en llamar “independentzia osoa”.

La crisis climática, la del COVID-19, la de las personas refugiadas, la económica. Todas ellas, necesitan de una respuesta por parte del pueblo trabajador vasco que no solamente de sus representantes políticos en las instituciones estatales españolas. Unas “instituciones”, que como se ha demostrado en Catalunya poco recorrido tienen cuando lo que se pretende trazar es una hoja de ruta independentista. Cabe destacar, que sin un solo acto de violencia física, los y las políticas catalanas que llevaron a cabo ese camino han acabado presas o exiliadas. Lo cual denota que el camino no consiste en intentar construir tu propio proyecto político dentro de los márgenes “institucionales” y legales que te da el Estado español, sino más bien, la estrategia ha de ir más ligada a la experimentación de nuevas fórmulas que desborden su propio relato. Como estamos viendo recientemente, el Régimen del 78 solo pactará con fuerzas soberanistas si dichos acuerdos no ponen en riesgo ni la unidad nacional ni estamentos como la monarquía o el ejército ¿Para qué negociar migajas de su pan cuando podemos fabricar nuestra propia hogaza?

A todo esto, eslóganes pasados tan recurrentes como Independentzia eta Sozialismoa han quedado en agua de borrajas para aquellos y aquellas que ahora se empeñan en aplicar las tesis socialdemócratas y “esquerristas” dentro del movimiento abertzale. Mismo contexto en el cual el Estado español por su parte, emplea toda su maquinaria de jueces y fiscales con el objetivo de no ceder ni un ápice de libertad a los pueblos del Estado. Por no hablar de que además de aplicar una legalidad que bochornosamente beneficia a los ricos y empobrece a los y las trabajadoras, su estrategia política a la hora de abordar el conflicto vasco se basa en la venganza y en la represión, ya no solo contra los y las presas políticas vascas, sino también, contra todos aquellos que muestren un mínimo de solidaridad o de disenso con el relato oficial.

Como bien decía un eslogan pasado, pero muy reciente,” vasco o vasca es toda aquella persona que trabaja y vive en esta tierra”, y por ello, es hora de trasladar esa pluralidad a la palestra política sin olvidar la historia colectiva de este pueblo. Una historia que algunas queremos ligar a prácticas cómo el Auzolan o el Herri Batzarre. Elementos de gestión política, que no debemos de idealizar ciegamente, pero sí tener en cuenta, ya que suponen el hilo perfecto del que tirar para tejer realidades diferentes a las hegemónicas. Estos dos componentes encierran en su ADN elementos que van desde el apoyo mutuo a la democracia directa. Hechos de práctica e historia política colectiva que definen el talante de un pueblo que se niega a dejar de existir y que en plena ola neoliberal, ha preferido agarrarse al freno de la cultura popular y de su pasado como nación histórica del viejo continente.

No será este un manifiesto que pretenda ensalzar la territorialidad de este país desde la lupa histórica, ya que independientemente de los cientos o miles de años que tenga este pueblo, lo que importa – como decía David Fernández-, no son los años que tiene una nación, sino que por el contrario, lo que marca la realidad sociológica de un pueblo es cuánta gente se identifica con el mismo en un contexto histórico determinado, y qué duda cabe, de que Euskal Herria es una nación a día de hoy para una gran mayoría de los y las vascas.

Una vez dicho esto, este texto lo que también plantea es subdividir esa futura red de redes en las diferentes sub-bioregiones que componen el país, con la intención de brindar un trabajo y unos servicios a la población de los diferentes herrialdes desde ópticas ecosociales y feministas.

¿A quién está dedicado este texto?

A todas aquellas personas que se sientan abertzales, ecologistas, feministas, socialistas, libertarias. En definitiva, a esa izquierda vasca que anhela la construcción de un marco propio para Euskal Herria desde lógicas no desarrollistas y anticapitalistas. De igual modo, este es un alegato que lo que pretende es unir, en la medida de lo posible, a todas aquellas personas y colectivos que estén trabajando en la construcción de proyectos de economía social, luchas  antidesarrollistas, feministas, etc. O sea, aquellos   movimientos sociales que además de trabajar en pro de estas temáticas, tengan la convicción de que cada pueblo tiene el derecho a poder autogobernarse como considere oportuno.

¿Qué se pretende?

Lo que se pretende es no depender del sin fin de bolsas de empleo que se encuentran supeditadas al incremento del PIB, a la economía productivista, y por lo tanto, a los grandes capitales.

¿Cómo lo hacemos?

Utilizando la creación de una organización -aún por determinar- como punto de encuentro para los diferentes colectivos o personas que muestren la voluntad de participar en esta iniciativa. Esta organización vendría a ser el marco jurídico para esa futura red laboral y de consumo. La misma se establecería, con la vocación de poder “protegerse” frente a las futuras embestidas que puedan llevar a cabo los Estados español y francés.

¿De qué manera gestionamos dicha organización?

Teniendo en cuenta nuestra posición geopolítica y salvando las distancias, podríamos intentar llevar a cabo la aplicación del Confederalismo Democrático kurdo en Euskal Herria. Es decir, generaríamos un contrapoder al Estado español que coordinaríamos de cara para dentro como una institución asamblearia y horizontal y de cara para fuera, como una organización completamente legítima dentro de los márgenes que los propios Estados Nación “brindan” a la sociedad actual para organizarse.

¿Con qué objetivo?

Utilizar las brechas que nos brinda el Estado Nación para construir la independencia de Euskal Herria, aquí y ahora, y no nos engañemos, la independencia comienza cuando nuestros estómagos están llenos y nuestras necesidades básicas cubiertas.

En Nafarroa (EH) a 15 de Noviembre de 2020

LURRA TA ASKATASUNA!

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NI GLOVO, NI DELIVEROO: ¡BOIKOTEA LA PRECARIEDAD!

Fuente de la imagen: El Español

Es curioso ver en ciudades pequeñas como Iruñea en la cual hace 3 años apenas te cruzabas con algún rider, como a día de hoy y en plena época de pandemia, estas trabajadoras supraprecarizadas han crecido como hongos por nuestra ciudad.

Entiendo la dificultad de mucha gente y lo jodido que es estar en el paro, pero también soy consciente de que si no queremos vernos en la más absoluta desprotección, necesitamos organizarnos y armar respuestas frente a la vida de miseria a la que nos condena el capitalismo; si la Mejillonera quiere llevar comida a casa que contrate repartidores, pero lo que no se puede permitir, es que se aprovechen de personas en situación de vulnerabilidad para sacar beneficio en esta crisis.

Los años pasan y nos vamos adentrando en el siglo XXI, un siglo que como decía el antropólogo anarquista, David Graeber, verán nuestros hijos o nietos, a más tardar, con un sistema diferente al capitalismo convencional. Eso sí, lo que no sabemos es si eso que verán será bajo una forma de organización corporativa más represiva y autoritaria a lo que tenemos en la actualidad o si bien, serán marcos sociopolíticos donde lo que prime sea el apoyo mutuo y la solidaridad.

Lo que estamos viendo con los y las riders, es la cristalización de la perdida de derechos laborales que hemos sufrido los y las trabajadoras en los últimos decenios. Y es que lo queramos o no, el trabajo ocupa el centro de nuestras vidas. Por ello, es momento de no aceptar aquello que nos dan y movilizarnos porque las empresas no contraten precariedad y acepten en sus negocios, a nuevos trabajadores que lleven a cabo la labor de repartir comida a domicilio. Contratar para generar empleo de mejor “calidad” que la que ofrecen plataformas explotadoras como Glovo o Deliveroo.

Siempre lo digo, nuestro poder como consumidoras es más grande que el que nos podemos imaginar, así que si plataformas como las que he mencionado antes se mantienen, es porque la gente trabajadora se descarga sus aplicaciones móviles y hace uso de ellas. Mi opinión es clara frente a todo esto: Boikot, Boikot y solidaridad obrera.

Esta muy bien hablar de luchar contra el capitalismo, cuestionar el reformismo de algunas organizaciones políticas o reflexionar teóricamente sobre cómo acabamos con el trabajo asalariado. Pero al mismo tiempo que se hace todo esto, sería adecuado organizarse para crear otro tipo de relaciones laborales, aquí y ahora, para estas trabajadoras precarias. Las que además en su mayoría son personas migrantes, por lo que a parte de sufrir la opresión de clase -que compartimos con ellas-, son golpeadas también con la opresión que ejerce sobre ellas el Estado español al no ser “nacionales”.

Seguramente estaremos muy lejos de crear cooperativas de trabajadoras, las que por cierto, considero que a medio plazo son algo fundamental para dignificar la vida de muchas personas. Sea como fuere y poniendo el foco en como transformamos este anhelo en realidad, una lucha a corto plazo y mientras tanto, sería presionar para que los negocios de hostelería que quieren ofrecer comida a domicilio, como decía la principio de este texto, cuenten en su plantilla con trabajadoras que lleven a cabo esa labor. Otra cosa que me parece fundamental, es que los medios materiales que se necesiten para realizar el trabajo no han de ser puestos por el propio trabajador, ya que deben ser las empresas las que pongan al servicio del asalariado todos lo bienes materiales necesarios ( ropa, vehículo…).

Mientras tanto, la única “victoria” que han conseguido los riders no ha sido laboral, si no judicial, ya que el Tribunal Supremo ha dictado que los riders de Glovo son falsos autónomos. Ahora bien, hasta que no haya dos fallos no podrá considerarse que el Supremo ha asentado doctrina. Ni que decir tiene, que no deberíamos depositar toda nuestra fe en el poder judicial. Por eso mismo, este artículo sin desmerecer ninguna otra vía que mejore las condiciones de vida de los riders, lo que viene a plantear es lucha y acción socio-sindical en el corto plazo.

A muchas les parecerá tibia esta propuesta o poco “revolucionaria”, pero el tema es que para muchas personas será un balón de oxígeno en sus vidas cotidianas. Y de verdad que creo, que este tipo de pequeñas acciones son las que verdaderamente transforman nuestras vidas y nos acercan un poco más a nuestro ideal y como decía Malatesta: solo se destruye lo que se sustituye. Por lo que sustituir a Glovo o a Deliveroo, o sea destruirlos, en pro de un medio menos agresivo para el trabajador me parece una pequeña victoria para nuestra clase.

Iruñea, 10 de noviembre de 2020

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